jueves. 25.07.2024
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Vida y milagros del mítico Enrique Lora de la época futbolística que le tocó vivir

Hablar de Enrique Lora Millán, que es nuestro protagonista de esta semana, es hacer referencia a una leyenda viva del fútbol español, pero muy especialmente de la historia del Sevilla FC, aunque no es menos cierto que estuvo a punto de ser bético. Y que, con la camiseta del Real Club Recreativo de Huelva logró el primer ascenso a Primera División del conjunto albiazul.
Vida y milagros del mítico Enrique Lora de la época futbolística que le tocó vivir

Hablar de Enrique Lora Millán, que es nuestro protagonista de esta semana, es hacer referencia a una leyenda viva del fútbol español, pero muy especialmente de la historia del Sevilla FC, aunque no es menos cierto que estuvo a punto de ser bético. Y que, con la camiseta del Real Club Recreativo de Huelva logró el primer ascenso a Primera División del conjunto albiazul.

Con él nos pusimos en contacto para repasar su dilatada trayectoria deportiva. Y con esa sencillez y amabilidad que le caracteriza accedió de momento a la petición.

- 11 temporadas en el primer equipo del Sevilla, ¿cuál es tu mejor y peor recuerdo?

-El mejor y mi mayor alegría, sin lugar a duda, el 14 de septiembre de 1966, día en que Sabino Barinaga, por entonces entrenador del Sevilla, me hizo debutar con el primer equipo. Lo retengo todavía en mi retina, fue contra el Granada y vencimos 3-0. Y el peor, cuando finalizó la temporada 76-77 y Montes Cabeza, por aquellos años presidente del Sevilla, decidió no contar conmigo, cuando mi ilusión era retirarme defendiendo los colores del club de mis amores y recibir el homenaje de la afición que, además lo tenía firmado en contrato. Gracias a Dios, la gente se va y las entidades continúan y hace poco me han galardonado con el dorsal de leyenda, que es la máxima distinción que el Sevilla FC otorga a sus exjugadores. Pero, aunque entiendo Félix que más adelante hablaremos de ello, tú bien sabes que para mí fue un orgullo vestir dos años la camiseta del club más vetusto del país.

- Hablando de días tristes, ¿qué te dice la fecha del 7 de enero del 73 y el estadio de Pasarón?

- Ufff, un día terrible y de luto para el sevillismo. Fue el día en que falleció mi compañero y amigo Pedro Berruezo sobre el terreno de juego. Todavía tengo presente que un par de meses antes y jugando un partido de Copa del Generalísimo frente al Barakaldo, ya tuvo un episodio parecido, pero tras hacerles las pruebas que se le practicaron no se pudo descubrir su origen, por lo que los médicos le dejaron seguir con su carrera de futbolista. Recuerdo aquella fecha que siempre acompañaba al equipo el médico del club que era D. Antonio Leal Graciani, pero en aquella ocasión no fue así, pues alternaba este trabajo con el de la Real Maestranza de Sevilla y ese día le rendían un homenaje, por lo que solo fue el practicante. Fue nada más comenzar la segunda mitad cuando Pedro cayó redondo al suelo, yo me acerqué corriendo sabedor de lo sucedido anteriormente y pedí al colegiado que dejase entrar al sanitario, ya que por aquel entonces ya se había implantado la normativa de no poder entrar hasta que no diera el consentimiento el árbitro. Mientras tanto, yo le metí los dedos en la boca para que no se le cerrase, para mí eso fue espantoso, se me despegaron las uñas, qué mal recuerdo Félix, pero te lo cuento porque así lo viví.

- Vamos a cambiar de tema, ¿qué significó Max Merkel en tu carrera?

- Para mí Max Merkel fue el mejor entrenador que he tenido en mi vida, me dio confianza. Y dijo de mí que era un jugador todo corazón, con generosidad y humildad y un ejemplo donde mirarse los compañeros. Vamos que ‘Míster Látigo’. que así le llamaban me convirtió en un coloso en el terreno de juego y de extremo me convirtió en un ‘todocampista’ con mucho recorrido. Fue el que trajo a España la doble sección de entrenamientos y a mí me puso como un toro, consiguiendo que Ladislao Kubala, se fijara en mí para la Selección nacional. Recuerdo que la prensa decía que me había convertido en un gigante con alas en los pies y unos pulmones que valían por siete.

- Tú presumes de ser sevillista hasta la médula, pero pudiste haber jugado en el Betis.

- La verdad es que sí. Yo acababa contrato en el Coria y no me querían dar la carta de libertad, cosa que teníamos estipulada en contrato. Recuerdo que teníamos que ir a jugar a Piscina Sevilla el Trofeo Giralda y yo me negué a jugar y estando en la grada se me acercó un tal Arquijano, que era técnico del Betis. Me llevó a la calle Alemanes a firmar por el conjunto verdiblanco, acordamos la cantidad de 30.000 pesetas. Tú sabes lo que era ese dinero para mí…, una millonada. Ellos me las querían dar en un talón bancario, pero yo le dije que quería el parné en la mano. Quedamos en volver al día siguiente al mediodía. Al no firmar allí, volví de nuevo a Piscina Sevilla y coincidentemente estaba el ´tío del puro´, que es como le llamaban a López Sánchez, presidente del Sevilla Atlético, y me dijo mañana a las diez nos vemos en la calle San Miguel y allí firmé por el Sevilla Atlético. Me dieron 25.000 pesetas y lo primero que hice fue coger un taxi e irme a mi pueblo y darle a mi madre todo el dinero que sirvió, entre otras cosas, para pagarle a la señora de la tienda que nos daba fiado, pues en mi casa estábamos más tiesos que una mojama.

- Hablando de Kubala, ¿cuántas veces vestiste la camiseta de la Selección y cómo recuerdas la ‘putada’ que te hizo en un España-Yugoslavia que te sacó y te sustituyó a los cinco minutos?

- Fueron 14 los encuentros, aunque nadie lo pensaba. Ya que mi debut con la camiseta nacional fue el 11 de febrero de 1970 frente Alemania, partido que se disputó en el Sánchez Pizjuán, por lo que los distintos medios comentaron que había sido convocado porque se jugaba en Sevilla. Eso sí, cuando finalizó el choque, esos mismos opinaron de forma unánime que había demostrado ser un gran peón de brega y un excelente jugador…, ya sabes cómo sois los periodistas…, jejeje .

En cuanto al España-Yugoslavia que comentas te voy a contar algo que nunca he dicho y que con el paso de los años creo que fue el detonante del cambio. Ese día en la previa hablé con él para que le dijera a José María del Nido, por aquel entonces delegado de la Selección que le comentase al presidente del Sevilla, José Ramón Cisneros, que iba abandonar la entidad que antes de marcharse nos dejara firmado un contrato de tres años y con una subida, tanto a mí como a Juan Hita, ya que ambos éramos jugadores del conjunto nacional. Quizás notó que tenía la cabeza en otro lado y tras un fallo, decidió cambiarme a los cinco minutos por Ufarte.

- Para finalizar de tu época como sevillista y antes de hablar de tu llegada al Recre, ¿quién ha sido el jugador que más te ha costado marcar en tu carrera?

- Yo he marcado a muchos y buenos jugadores, pero quizás me quede con George Best. Me costó muchísimo en un encuentro que disputé frente a Irlanda del Norte con la Selección, pero creo que él se acordará también de mi…, jejeje

- Hablemos de tu trayectoria en Huelva, ¿cómo recuerdas tu llegada al Recre?

- Ufff…. llegué rabioso, como un toro cuando le ponen banderillas negras, y sobre todo con ganas de demostrar que se habían equivocado en Sevilla al no renovarme. Y bendita la hora en que llegué, para mí fue gloria bendita, nada más que encontré buena gente, afecto, amistad y cariño. Fíjate que todavía guardo en mi casa dos ladrillos del viejo Colombino que me regaló el siempre desaparecido Pancho, al cual tuve en gran aprecio.

- ¿Cuál crees que fue la pócima para ascender un equipo que no estaba entre los candidatos para lograrlo?

- Mira había jugadores buenos como Espárrago, Isabelo, Joaquín, Rincón, Lapi, que yo le decía ´Bolígrafo´ y Gerolami, entre otros. Además, teníamos un buen entrenador como era el desparecido Eusebio Ríos. Por no hablar de Candi, que era un fenómeno en la preparación física.

- Hablando de Joaquín y Rincón, dos jóvenes con ganas de triunfar, ¿por qué crees que uno llegó y el otro se quedó en el camino?

- Los dos eran buenos jugadores. Rincón, casta y lucha; y Joaquín, técnicamente era un crack. En cuanto a Joaquín cuando terminó la temporada, tanto Espárrago como yo hablamos con el Sevilla para que lo ficharan. Pero la suerte también influye y le faltó fortuna.

-Por cierto, tú pediste incluir una cláusula en tu contrato que por ganar el Trofeo Colombino te pagaran 100.000 pesetas y medio millón por ascender. ¿Por qué lo hiciste o qué viste para solicitar esa prima? 

- Yo llegué a Huelva por la mañana y fui al estadio a presentarme y cuando vi al equipo entrenar, le dije a Pancho, que lo conocía de los veranos en Punta, nosotros ascendemos. Y él miraba y se reía… El tiempo me dio la razón y yo cobré.

- Cuéntame ¿cómo viviste la llegada a Huelva tras el ascenso en Castellón?

- El viaje fue Castellón-Sevilla en autobús y allí nos quedamos a pasar la noche en un hotel. Recuerdo que llamamos a un amigo y como era Domingo de Pentecostés nos fuimos a pasar la noche al Rocío, Isabelo, Sivianes, yo y otro más que no recuerdo. Y al día siguiente, ´cansado pero contento´, al autobús camino de Huelva, fue apoteósico, en Niebla ya había aficionados esperándonos y la llegada al Ayuntamiento ya fue la culminación a un día inolvidable.

- Cambiando de tema, ¿piensas que con el maldito Covid se podrá terminar la temporada?

- Yo creo que será complicado, pues el virus es muy maligno. Pero ojalá se pudiese porque el fútbol da muchas alegrías y la gente en estos momentos está necesitada de pasarlo bien.

- ¿A tus 75 años cómo es tu día a día?

- Yo vivo en un chalet con un buen terreno, donde tengo un huerto y animales y con eso me entretengo. Al mediodía me voy a la Peña Sevillista de mi pueblo, allí me encuentro con Carmelo, que también jugó en el Recre, y con los amigos tomamos una cerveza o echamos un dominó y así pasamos los días.

- ¿Tienes algún nieto que pueda seguir la zaga como futbolista?

- La verdad es que no, pero al menos tengo la satisfacción que todos son sevillistas que para eso se lo he inculcado desde niño. Y la tarea no ha sido fácil, pues el padre de uno de mis yernos es primo hermano de Rogelio, que jugaba en el Betis y por tanto en su familia todos son verdiblancos.

- Para finalizar, ¿te gusta el VAR?

-A mí me gusta, pues hay jugada que el VAR te las aclaras, ya que hay árbitros que no ven nada. Es mejor, pues antiguamente sin estas tecnologías siempre beneficiaban al Madrid y al Barça.