La Saca de las Yeguas vuelve a emocionarse ante la Virgen del Rocío con el rezo de la Salve
El momento más simbólico de la tradición se vivió a las puertas del Santuario
La aldea de El Rocío ha vuelto a detenerse este viernes para vivir uno de los instantes más emotivos de la Saca de las Yeguas. A las 11.23 horas, las tropas de ganado marismeño se detuvieron ante las puertas del Santuario para rezar la tradicional Salve a la Virgen del Rocío, cumpliendo con un ritual que cada año une la fe, la naturaleza y una de las costumbres más antiguas de Doñana.
Tras recorrer las arenas de la marisma desde primera hora de la mañana, yegüerizos y animales llegaron hasta la ermita en un ambiente cargado de emoción. El sonido de los cascos sobre la arena dio paso al silencio respetuoso de quienes aguardaban el rezo, antes de que las voces se elevaran frente a la Blanca Paloma en una escena que vuelve a resumir la esencia de esta tradición centenaria.
La Saca de las Yeguas, protagonizada por los ganaderos de Almonte, marca cada 26 de junio el traslado de las yeguas que pastan en libertad por Doñana hasta Almonte, donde serán sometidas a revisiones veterinarias, marcaje y otras labores propias del manejo del ganado marismeño.
Tras el paso por el Santuario, las tropas continúan su camino hacia la zona de sesteo de Olivarejos, donde descansarán durante las horas centrales del día antes de reemprender esta tarde la marcha hasta Almonte, donde está prevista su llegada al anochecer.
Más allá del traslado del ganado, la Saca de las Yeguas sigue siendo una manifestación viva de la identidad de Doñana. Una tradición en la que el hombre, el caballo y la marisma avanzan al mismo compás, recordando que hay costumbres capaces de desafiar al tiempo y seguir emocionando generación tras generación.