martes. 16.04.2024
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La historia del bingo

Desde hace años, tanto en locales especializados como en familia, jugar al bingo es una práctica más que habitual para todos. Ahora es cada vez más común encontrarnos con modalidades online, como los video bingos de Betsson.

Desde hace muchos años, tanto en locales especializados como en familias en casa, jugar al bingo es una práctica más que habitual para todos. Ahora es cada vez más habitual encontrarnos con modalidades online, como los video bingos de Betsson . Hoy queremos presentarte cómo empezó todo para llegar hasta donde estamos.

LOS ORÍGENES DEL BINGO

Parece que todo comenzó en el siglo XVI, en las loterías que se celebraban por entonces. Los primeros datos los encontramos en Italia, como otros muchos juegos de azar, era conocido como Il Gioco del Lotto. Su funcionamiento era muy similar al bingo de 90 bolas que tenemos hoy en día.

A lo largo del siglo XVIII comenzó a extenderse por toda Europa, siendo especialmente importante en Francia. Fue allí donde se introdujeron los primeros cambios que hoy caracterizan a este juego, como los cartones y las fichas, o un responsable que cante los números a los demás participantes. Aquí se acortó el nombre y empezó a utilizarse únicamente Le Lotto, y se destinaba únicamente al divertimento de la clase alta.

Fue llegando a otros países durante el siglo XIX como Reino Unido o Alemania. En el primero, por ejemplo, empezó a jugarse a una modalidad llamada Bingo Lingo, en la que tenías que añadir una frase divertida que rimase con cada número. En el país teutón, Le Lotto se impulsó en los colegios para enseñar a los niños las tablas de multiplicar.

El origen de la palabra “bingo” parece diverso, aunque se ha llegado a aceptar una versión que data del año 1929. Un vendedor de juguetes estadounidense, Edwin Lowe, asistió a una feria en la que se estaba practicando este juego. Al usarse alubias o frijoles secos para marcar los números (bean en inglés), los jugadores gritaban BEAN-O’ [/bin-o/] cuando completaban una fila o columna.

Lowe se apropió de este término y llegó a New York con el juego, ya denominado Beano, y fue un completo éxito. Se dice que uno de los jugadores al conseguir completar su cartón, y con la emoción de lanzar la palabra clave al aire, tartamudeó y dijo algo así como BI-BI-BIN-GO. Así quedó, hasta ahora, la forma de cantar una victoria en el juego de los cartones.

A España llegó al mismo tiempo que al resto de Europa, allá por el siglo XIX. Eso sí, durante las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco, estas prácticas estuvieron prohibidas, así que no volvieron a legalizarse hasta el año 1977. Fue entonces cuando se empezó a usar esto con un fin recaudatorio, aunque muchos negocios ilegales empezaron a utilizarlo como prácticas clandestinas para conseguir mucho dinero.

Fue ya en los 80 cuando consiguió una enorme popularidad, ya que se encontraba en multitud de locales que también disponían de bebidas, comidas y otros servicios de lujo. Ahora mismo, su público sigue creciendo gracias a las salas y también a los casinos online.

LA IMPORTANCIA DEL BINGO

El momento en el que el bingo se descubrió como importante para la comunidad fue cuando un sacerdote, llamado Wilkes-Barre, tenía problemas económicos en su parroquia y quiso recurrir a este juego para remediar la situación.

Lowe habló con el párroco y aceptó el reto. Ya no sería jugar para unos pocos participantes, sino crear cartones para 6.000 personas que consiguiesen el dinero que necesitaba la iglesia. En ese momento, contó con la ayuda de un matemático, Carl Leffler, para diseñar grupos de cifras con números no repetidos.

Fue un completo éxito, la parroquia se salvó y la noticia llegó a todos lados. Gracias a esto, Lowe empezó a recibir muchas preguntas sobre cómo crear diferentes cartones, así que escribió el primer manual oficial con instrucciones para este proceso.

Como vemos, el bingo ha servido para mucho en los últimos siglos, para todas las clases sociales. No hay un prototipo concreto de jugador, ya que todos pueden participar en el juego. A pesar de que el usuario medio tiene 45 años, las muchas variedades online atraen cada vez a más jóvenes a este pasatiempo.

Ahora que ya conoces toda la historia que rodea al bingo, ¿quieres probar suerte?