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CEUS, luces y sombras
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CEUS, luces y sombras

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Joaquín de la Torre Llanes
Presidente Por Huelva, XH

 

Fue en 2007, cuando el gobierno de Andalucía presentaba Huelva como sede de un proyecto innovador, avalado y publicitado por todas las administraciones, tanto españolas como europeas, y que serviría de revulsivo económico e industrial para introducir a la provincia de Huelva en la nueva era tecnológica, como un referente en la pujante industria aeronáutica. Digo solo avalado y publicitado, porque prácticamente, en eso se ha quedado todo el impulso hasta hoy ha recibido por parte de esas administraciones.

El pasado 4 de noviembre se publicaba en el BOE una nueva Declaración de Impacto Ambiental, tras haber caducado la anterior y no haber comenzada las obras, pero lo que no sabe la mayoría de la gente, es que esa Declaración Ambiental es una parte de las autorizaciones ambientales necesarias, pues el proyecto también depende de la Autorización Ambiental Unificada, AAU, competencia de la Consejería de la Junta de Andalucía, que caduca en marzo de 2022.

Es decir, que resulta imprescindible la consecución de los hitos previos al inicio de los trabajos, tales como: 1. acordar la financiación del proyecto por parte del Gobierno, asignando en Consejo de Ministros una partida presupuestaria a tal efecto, hasta ahora inexistente en los PGE 2022, 2. materializar la compra de los terrenos al Ayuntamiento de Moguer, y 3. por último desbrozar y  preparar el terreno antes de marzo de 2022, y todo ello en poco más de 3 meses, con las navidades de por medio, y unas previsibles elecciones andaluzas que ralentizarán la actividad de esta administrativa.

El proyecto del Centro de aviones no tripulados en el Arenosillo, conocido como CEUS, es el de mayor potencial pero no es único, existen varios centros ya en funcionamiento en España que están encantados con los diferentes retrasos del CEUS en estos 15 años, por motivos obvios de competitividad y consolidación en este mercado, como son: el Polo Aeroespacial de Galicia, CIAR, inaugurado en 2019 y que solo este año ha contado con una inversión de 166 M€ por parte de la Xunta de Galicia y además ha sido presentado en la feria aeronáutica europea más importante del momento como un referente en el sector. También existe el Centro Atlas en Jaén, inaugurado en 2013 con una reserva de espacio aéreo de más de 1.000 km2 y concebido inicialmente para aeronaves de 12 m de envergadura y un max de 650 kg de peso, pero que desde entonces ya ha ejecutado varias ampliaciones financiadas por la Diputación de Jaén, aumentando así su proyección internacional y posicionándose seriamente como una alternativa en el sector.

El gran problema del proyecto CEUS, para aquellas personas que hemos dirigido proyectos industriales de envergadura, es que hasta la fecha solo hay intenciones y anuncios sin más recorrido que simples titulares en los medios de comunicación, convenios entre administraciones que no se han cumplido, y autorizaciones ambientales, algunas ya caducadas y otras a punto de hacerlo.

Teniendo en cuenta los obstáculos administrativos que suelen acompañar este tipo de proyectos, para que el CEUS tenga asegurada su continuidad sin más paralizaciones en su desarrollo, es imprescindible ejecutar los siguientes hitos:

  1. La aprobación de la financiación en consejo de ministros conlleva una serie de procedimientos administrativos que no son rápidos, como la reserva de crédito presupuestario necesaria, la posterior transferencia al CDTI, como agencia promotora del proyecto, y asegurar que la partida plurianual asignada no varíe en los próximos años y se ejecute según la planificación establecida.
  2. Confirmar en un pleno municipal el borrador del convenio entre el INTA y el Ayto de Moguer para la compra de los terrenos, y la formalización del contrato con la forma de pago, y someterlo a información pública durante un periodo de tiempo para la presentación de alegaciones.
  3. Tragsa, como empresa pública a la que se ha asignado las labores de desbroce y limpieza, deberá ejecutar su alcance en las 75 ha incluidas dentro de una zona protegida por la Red Natura 2000.

Luces y sombras sobre un proyecto, tan deseado como necesario para nuestra provincia, que agoniza carente de inversión y servicios públicos, y completamente aislada del mundo exterior, y esa es la realidad que vivimos los onubenses con más o menos ilusión y optimismo, ya que el tiempo desgraciadamente termina mostrando una realidad muy distinta a la que nos quieren hacer ver. Esperemos que los gobiernos actuales y futuros cumplan de una vez con Huelva.