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Bernardo Montoya grita su inocencia… pero un reo tiene derecho a no decir la verdad

Bernardo Montoya grita su inocencia… pero un reo tiene derecho a no decir la verdad

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El acusado por el brutal crimen de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, afronta la segunda jornada del juicio a puerta cerrada. Pero va trascendiendo poco a poco su línea de defensa. Como todo reo puede ‘mentir’ en su defensa. Bueno, técnicamente cualquier español tiene derecho a no declararse culpable ni de declarar sobre aquello que le sea perjudicial, así que no existe una obligación expresa de decir la verdad.

 

 

Por eso el reo Montoya lía la madeja con un aluvión de pruebas en contra. Pero quien acusa deberá demostrar que fue Bernardo Montoya quien mató a la joven profesora zamorana Laura Luelmo.

De momento queda lejos aquel Montoya que confesaba su culpa y pedía que no lo dejaran salir de prisión. Ahora, que es cuando tiene valor lo que dice, se declara inocente (a voces) y recupera la versión de implicar a terceras personas que no están ni siquiera imputadas en la causa.

En esta segunda jornada, declararán unos 15 testigos, incluidos agentes de la Guardia Civil que intervinieron en la investigación de aquellos días que transcurren entre la desaparición de Laura Luelmo y el posterior hallazgo de su cadáver.

Testimonios espinosos estos. ¿Por qué?. En su día se publicó que las pruebas forenses ratificaban las tesis de la Guardia Civil. Las pruebas complementarias que se le practicaron al cadáver ratificaban que la joven murió como muy tarde en las siguientes ocho horas a su agresión y no de 2 a 3 días a posteriori como se había deducido de los primeros análisis.

Se debe aclarar ahora una de las grandes dudas que permanecían abiertas en el caso de Laura Luelmo  ajustándose a las tesis ofrecidas por la Guardia Civil en rueda de prensa sobre la joven profesora que desapareció el 12 de diciembre y fue hallada muerta, semidesnuda y con signos evidentes de violencia el día 17 del mismo mes entre unos matorrales.

Los primeros análisis, sin embargo, apuntaban a que Laura Luelmo murió entre los días 14 y 15 de diciembre (lo que significaba entre 48 y 72 horas después de su desaparición) y confirmaban igualmente la agresión sexual y la muerte por contusión en la cabeza tras haber sido golpeada en la frente con una piedra o un palo.

Pero la Guardia Civil ya aseguró en una rueda de prensa que Laura Luelmo murió el mismo día que su agresor la golpeó “en su casa” y la violó “en el campo”, tras transportar su cuerpo en el maletero de su coche envuelto en una manta.

El informe que avanzó en su día el diario El País no dejaba lugar a dudas: “Es agredida, golpeada y, sin evolucionar mucho las heridas, se produce el fallecimiento”.

La muerte de la joven Laura Luelmo dos o tres días después de su desaparición -según los primeros datos de la autopsia- y qué pasó en ese período de tiempo ha sido siempre una de las grandes incógnitas de la investigación del caso. En la rueda de prensa dada por la Guardia Civil el 26 de diciembre de 2018 se plantea que la joven no pasó más de una hora en la casa de su asesino confeso, Bernardo Montoya, y que pudo morir la misma noche de su desaparición -el miércoles 12 de diciembre- en el lugar donde fue encontrada, a unos 4 kilómetros de El Campillo, o antes de llegar allí.

Ahora se supone que se debe aclarar por qué no se detuvo antes a Montoya, el vecino que “vigilaba” muy de cerca a Laura, tan cerca que estaba en la casa de al lado. La Guardia Civil ya explicó que “la forma de proceder es la adecuada en estos casos y no entró antes en la vivienda para no poner en peligro la vida de Laura por si estaba retenida en otro lugar”.

Con un ‘currículum’ delictivo enorme, sangriento y libre porque ya había cumplido su pena, Montoya estaba libre.

Si se pregunta a algunos expertos por el perfil de Montoya te dicen que es de libro. Condenado por otros crímenes sale de prisión, reincide, ataca a una chica que es defendida por su perro, otra vez la prisión, vuelve a la calle hasta que en 2018, poco después de su última libertad, acontecen los sucesos que ahora se juzgan. La agresión sexual y el asesinato de Laura Luelmo.