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Los carpinteros de Galaroza vuelven a crear una obra de arte

Los carpinteros de Galaroza vuelven a crear una obra de arte

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El buen hacer de los carpinteros cachoneros ha quedado atestiguado a lo largo del tiempo, con la fabricación de muebles y trabajos de gran calidad que adornan lugares y hogares de medio mundo. Aún hoy, estos artistas logran asombrar con sus creaciones, como ha sucedido con la techumbre del antiguo molino que se está rehabilitando en Arroyomolinos de León.

La iniciativa, impulsada por AlmaNatura, pretende el rescate y puesta en valor de uno de los más antiguos molino de aceite que se conservan en la localidad. Según Juanjo Manzano, CEO de la entidad, “servirá también como espacio de interpretación de la cultura de la molienda y albergará la sede de la recién estrenada Fundación AlmaNatura”. Tras numerosas gestiones burocráticas resueltas con el apoyo del Ayuntamiento de Arroyomolinos de León, las obras ya se han puesto en marcha, dirigidas por el arquitecto Carlos Gómez Sos. El profesional ha afrontado retos importantes en este proyecto, y para uno de los más importantes, la cubierta interior del molino, ha recurrido a los carpinteros cachoneros.

Gómez Sos afirma que “desde el principio la elección de los carpinteros de Galaroza estaba clara, ya que en esta localidad la carpintería es más que un oficio, es la herencia de generaciones”. González los conoce porque viene colaborando con ellos desde 2013. “Cuando los carpinteros de Galaroza intervienen en obras de esta magnitud, saben que no solo se juegan su prestigio, sino el de todo un pueblo. Y eso no tiene competencia posible”, continúa el arquitecto.

Informa que el molino es una estructura de mampostería originariamente cubierta por sencillas cerchas de rollizo. La parte central se había perdido por las inclemencias, por lo que hubo que rehacerla por completo. Se ha tratado de reconstruir haciendo uso de los materiales originales, utilizando piedra en los muros, madera en la cubierta y mortero de cal en los revestimientos.

La solución fue complicada, ya que existe la dificultad añadida de que es una cubierta para una antigua ruina. Cada cercha tiene una longitud diferente, con lo que “en realidad se ha conseguido colocar un sombrero a medida de 200 m2”.

Los trabajos han sido realizados por Carpintería Galaroza, una cooperativa compuesta por Santiago Fernández, Zacarías Pavón y Santiago Ortega. Éste último ha explicado la forma en que han afrontado las obras de este tejado a dos aguas, que les ha llevado más de un mes, y que han consistido en fases tan complejas como cortar las vigas con los sejos correspondientes, componer los tableros laminados, subirlos a la altura del techado y juntarlos sin que quede una rendija. Las vigas se han montado en el taller y posteriormente se subieron por bloques. Ha sido imprescindible la ayuda de una grúa que levante la estructura hasta el techo del inmueble y han contado con la colaboración de otros cachoneros, como Bernardo Bejarano a la hora de realizar los anclajes.

La madera utilizada ha sido vigas de abeto procedente de Asturias, que se trabaja poco en la Sierra, pero que resulta más ligera. En cuanto a la pintura, han preferido el barniz al agua, un material ecológico, menos abrasivo y más natural. Reconoce Ortega que ya han realizado trabajos parecidos, pero sin tantas dificultades y con otras características, ya que han sido “techos a cuatro aguas, o con palos redondos o en cortijos y casas particulares, sin la envergadura de este edificio de Arroyomolinos”. No es la primera obra que realizan para AlmaNatura, con quienes ya colaboraron en el montaje y adecuación de sus oficinas.

Carpintería Galaroza es miembro de la Asociación de Empresarios, Comerciantes y Autónomos de Galaroza, integrada en la Unión de Autónomos de Andalucía UATAE, y sus miembros atesoran ya una larga trayectoria en la carpintería. Santi Fernández se formó junto a su padre, que a su vez aprendió el oficio de su padre, apodado familiarmente ‘Maleta’. Zacarías Pavón y Santi Ortega aprendieron el oficio en la fábrica de muebles ‘Nuestra Señora del Carmen’, junto a Ceferino y el recordado Moisés ‘el Púa’. En total, muchas décadas de buen hacer que siguen demostrando en trabajos tan complicados como el de este antiguo molino.

El edificio, cuando esté terminado, adoptará el nombre de Molino Lab, y contará con un importante espacio de co-creación de soluciones para el territorio, siguiendo el modelo de coworking como metodología de impacto positivo para la fijación de población en el medio rural.

Paralelamente, se está desarrollando un proceso de investigación capitaneado por el joven profesional higuereño Manuel Ruiz Delgado, titulado en Gestión Cultural y Máster en Gestión del Patrimonio desde el Municipio, que pretende poner en valor la cultura de la molienda como factor identitario para los arroyencos.

Según la web de AlmaNatura, esta infraestructura contará también con un espacio expositivo esencial para el municipio en el que se ubica. El espacio expositivo sobre la cultura de la molienda pretende ser el lugar en el que trabajar temas tan importantes para el día a día y el futuro de Arroyomolinos de León como la identidad colectiva, el arraigo y el sentimiento de pertenencia a un lugar, además de poner en valor el patrimonio etnológico que encierra este tipo de edificaciones, potenciando el conocimiento de los modos de vida tradicionales, las expresiones surgidas en torno a esta actividad o la forma de pensar de los individuos.

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