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La vid documentada más antigua de España está en Valverde y tiene 251 años

La vid documentada más antigua de España está en Valverde y tiene 251 años

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Ahora que la enología se ha consolidado como ciencia social he aquí una noticia que va a permitir al tenaz abstemio o al más ocasional de los bebedores deslumbrar a auténticos expertos en cualquier cata profesional de caldos. Hagan la prueba con ese cuñado tan snob: pregúntenle en el trasiego de copas dónde está o dónde cree que pudo enraizar la vid más antigua documentada que se conserva en España, la primera hoja de parra del adánico paraíso del vino patrio que en la actualidad exporta 2.000 millones de litros al año al mundo. “¿La Rioja?” No. “¿La zona ribereña del Duero quizá?” Frío, muy frío. “¿En Cataluña tal vez?” Pues tampoco.

Si la primera pista es Andalucía, seguramente el catador apostará por Jerez de la Frontera y alrededores. “¿Agua también? Ok: pues entonces digo que en Montilla-Moriles“. Y cuando usted le precise que hablamos de la provincia de Huelva, señalará -con el dedo y absoluta convicción- al Condado y a lo mejor hasta le revela -con más acierto- que las primeras vides que se plantaron en el Nuevo Mundo procedían de esta comarca onubense y tal y tal… Pero no habrá dado en el clavo (o más bien con la planta), aunque en honor a la verdad debemos admitir que es prácticamente imposible deducir la respuesta correcta.

La parra más antigua de la que hay constancia documental en España sigue floreciendo, primavera tras primavera y desde hace al menos 251 años, en un recoleto patio ubicado en el casco histórico de Valverde del Camino, municipio cabeza de partido judicial del Andévalo minero de Huelva conocido internacionalmente por la calidad y pujanza de su industria zapatera.

La casa de Martín Rodríguez

Hablamos de la añeja casa de la familia Martín Rodríguez, ubicada en el Valle de la Fuente (la céntrica calle   de   los   naranjos   de   Valverde)   y presidida por un singular busto de Cervantes que desvela el gusto por las artes de sus moradores.

 

La vid documentada más antigua de España está en Valverde y tiene 251 años
La parra luce en el patio de la calle del Valle de la Fuente de Valverde

 

En el patio interior es donde reluce la parra muy probablemente tricentenaria. ¿Y cómo se certifica su longevidad? De la única forma posible: en documento público oficial, concretamente a través de una inscripción registral fechada en el año 1770 que forma parte del Archivo Histórico Provincial onubense.

“Venta, por los nietos de Juan Romero, de unas casas principales de morada sita en la calle de la fuente, al licenciado Don Francisco Caballero de Bolaños, Abogado de los Reales Consejos, Presvítero, Vicario y Cura de la Parroquial de dicha villa de Valverde del Camino. Septiembre, siete de mil setecientos y setenta años”, reza el asiento manuscrito. El fedatario de la antigua Contaduría de Hipotecas (el precedente histórico del actual Registro de la Propiedad) describe el inmueble original pormenorizadamente, reflejando que contaba con “dos patios y en ellos varios frutales y una parra” bajo cuya discreta sombra han jugado sucesivamente multitud de generaciones de niños valverdeños.

Este emplazamiento doméstico en un pueblo sin apenas tierras ni tradición agrícola (a mitad del siglo XVI hubo vides en el paraje del Saltillo, hoy día más conocido como Los Pinos de Valverde, por el boom de la exportación de vino a América, pero pare usted de contar) resultó ideal a la postre para sobrevivir a la plaga de la filoxera, que es la que arrasó con los viñedos históricos nacionales entre finales del siglo XIX y principios del XX entrando mortalmente por la provincia de Málaga, en concreto por una finca llamada ‘La Indiana’ de Moclinejo mediado el año 1878. La única alternativa realista obligaba a replantar y es lo que (por desgracia) tuvo que acabar haciéndose, más temprano o más tarde, en todas las comarcas productoras de vino andaluz o español.

Accedemos al patio interior y podemos tomar algunas fotos por la gentileza de Enrique Martín, uno de los actuales dueños de la casa (adquirida por sus ancestros en el año 1801 a ese tan destacado como singularísimo cura llamado Francisco Caballero, natural de Zalamea la Real y referido por el escribano del XVIII).

Para las disquisiciones, Enrique nos remite a uno de los verdaderos expertos en la materia: Miguel Lara, técnico del Rancho de La Merced de Jerez, un centro vinculado al Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible y que es punto de referencia para los enólogos y viticultores mucho más allá de Despeñaperros.

“Me encanta hablar de esta parra singular. Cada vez que he podido, en mis días libres o en fines de semana, me he escapado a Valverde del Camino con mi coche, mi mujer y mi hijo a ayudar con la poda porque es que esa parra lo merece. Es un ser vivo difícil de conservar y, a mi juicio, un elemento valioso e importante de nuestro patrimonio histórico-cultural”, brinda Lara, que certifica que “corresponde a una variedad de uva beba”.

 El examen del experto

Detengámonos pues en la protagonista indiscutible de este reportaje. Aun con las deformaciones del tronco (el peso reposa sobre un tutor: un tocón de alcornoque auxiliar perfectamente mimetizado aunque ni una década ha transcurrido desde su ardua colocación por un trabajador municipal, Juan Carlos Castilla Soriano), hablamos de un ejemplar que supera los dos metros de altura y los cinco de ramaje gracias al emparrado de barras de hierro que la corona y que data de al menos el siglo XIX: “Es una preciosidad porque primero se bifurca y, luego, en el entramado de alambres, termina en horizontal, lo que le permite recibir la máxima iluminación a una altura ideal tanto para poder trabajar desde abajo como para ocupar ese espacio de patio con mesas y sillas a la sombra del parral”.

 

La vid documentada más antigua de España está en Valverde y tiene 251 años

 

Miguel Lara destaca también la belleza de los racimos y hojas: “Da una uva elíptica, corta, pardina, muy sabrosa y dulce. Y lo mejor es que es, además, de triple uso: sirve para vino, para mesa y para pasa. Y la hoja es preciosa, circular y con forma pentalobulada”. También confirma su sorpresa permanente por los siglos de supervivencia que acumula. “Está claro que siempre depende del destino y que en este caso estamos hablando de una parra doméstica, como las de patio de bodega, que puede resistir muchísimo tiempo. Pero, por ejemplo, las parras de los viñedos tradicionales de cultivo del Condado de Huelva suelen durar entre 60 y 80 años. Y actualmente, ya con la poda y vendimia mecanizadas y sin los trabajos manuales, aguantan unos 30 o 40 años”.

El verdadero secreto de su longevidad podemos ubicarlo a nivel freático: por las entrañas del Valle de la Fuente discurre un arroyo natural que argentiniza este mágico patio andaluz con pozo a escasos metros de sus raíces: “Todo lo que se siembra aquí crece exponencialmente”, agradece Enrique Martín, quien rememora a su pariente Reposo Arrayás (llamada así por la Virgen del Reposo, patrona de Valverde), nacida en 1878 y fallecida en 1975, la cual recordaba la parra en su infancia con el mismo aspecto que lució a lo largo del siglo XX, aunque la escasez de podas durante las últimas décadas le ha ido restando contundencia.

Por eso han sido providenciales la intervención y mimos de este altruista técnico del IFAPA llamado Miguel Lara, las podas hospitalarias o de recuperación (usando bridas ecológicas biodegradables) que se han visto interrumpidas durante este último año por la maldita pandemia del Covid-19.

Pero tranquilidad, porque está certificado que esta legendaria parra valverdeña se las ingenia para sobrevivir incluso a las peores plagas.