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Díaz Trillo: “Lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio”

Díaz Trillo: “Lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio”

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Esta semana se asoma a esta vuestra sección semanal, un onubense de pro, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y estudios de postgrado de Literatura Hispanoamericana en Sevilla y Princeton (USA) y siempre ha estado en la primera línea política onubense, ocupando puestos de gran responsabilidad, como consejero andaluz de Medio Ambiente, diputado en el Congreso, candidato a la alcaldía de Huelva, por su partido (PSOE), presidente del Paraje Natural Marismas del Odiel, director del Patronato V Centenario, director del Festival de Cine Iberoamericano de nuestra ciudad, entre otros. No obstante, nunca ha abandonado su gran pasión, la literatura, de hecho, es autor de más de una decena de libros, fundamentalmente poesía. Ha obtenido los premios ‘Residencia’ (Extremadura ,1988), el internacional de poesía Odón Betanzos con su obra ‘Betanzos’ (1993) y ‘Aljabibe’ (Madrid, 2010). Tampoco olvidamos sus años de docente. Con todas esas pistas supongo que ya habrán adivinado quién es nuestro personaje de hoy, nuestro querido amigo Pepe Juan Díaz Trillo.

Díaz Trillo: “Lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio”

Lo conocí hace aproximadamente 25 años y desde el primer momento pude observar que se trataba de una persona afectuosa, íntegra, afable, intelectual, orador y, sobre todo, empático. Cómo olvidar, cuando con 50 años me quedé en el paro, afortunadamente poco tiempo, y su preocupación por mi situación, dándome su apoyo incondicional y su ofrecimiento para ayudarme en lo que estuviese en su mano. Sin duda, un gesto, que nunca olvidaré, máxime cuando por aquellos entonces él era candidato a la Alcaldía de Huelva y yo desde mis columnas de opinión en Huelva Información y mis crónicas en Rne, apoyaba la tesis del PP sobre a la venta del viejo Colombino.

Y para saber de cuál es el su día a día y conocer su opinión en cuanto a la actualidad que estamos viviendo, nos pusimos en contacto con él para hacerle una entrevista y con la amabilidad que le caracteriza accedió a la primera. Así que vamos con ella.

  Siempre se ha dicho que los toros se ven mejor desde la barrera. Obviamente uno se expone menos a las críticas. Has ocupado numerosas responsabilidades a nivel municipal, provincial, autonómico y estatal. ¿Qué opinión tienes, ahora que has dejado la primera línea política, sobre cómo se está gestionando por parte de las distintas administraciones la crisis sanitaria que estamos padeciendo por la Covid 19 y si podremos superar en el más corto espacio de tiempo las consecuencias económicas de la misma?

  En algunos aspectos creo que la política se está volviendo miope: incapaz de ver bien de lejos. Y de cerca, sólo parece interesarle el rédito electoral. En el caso de España es muy explícito, con un obstruccionismo sin sentido a las medidas del Gobierno en la primera parte de la pandemia. Recuérdense las apuradas votaciones de los distintos estados de alarma cuando en otros países la oposición se mostraba leal y colaboradora. Y en la actual fase de cogobernanza con las comunidades autónomas, tan reclamada en su momento, parece que nadie quiere asumir sus responsabilidades. Hay presidentes, y especialmente una presidenta, que “ni remedian ni dejan remediar”. Algo parecido ha pasado con la campaña de las elecciones catalanas, donde todo han sido vetos y líneas rojas, o esteladas, y así no hay manera de coser heridas ni restaurar puentes en una sociedad tan dividida.

En cuanto a la superación, primero de la pandemia; y después, de sus crisis social y económica, veo dos signos muy positivos. El primero, la capacidad del ser humano (cuando investiga e innova) de “lo mejor”: crear no una sino varias vacunas en tiempo récord. Aunque aquí también suele surgir “lo peor”, que son las trampas a la hora de ponérselas quienes no deben y el negocio intolerable de algunas farmacéuticas. Pero sobre todo en el haber, hemos de poner la reacción de la Unión Europea, tan distinta de la crisis financiera de 2008. Por fin ante una dificultad sin parangón, que no distingue fronteras, Europa ha encontrado su más profundo sentido: el de ser, ella sí, una nación de naciones.

En respecto a lo de la barrera que comentabas al principio, y siendo yo taurino, no te creas que no me entran ganas de saltar al ruedo cuando leo o escucho algunas cosas. Pero en política también hay que saber cortarse a tiempo la coleta. Y retirarse sin hacer ruido.

  Siguiendo con la pandemia, ¿Dónde pasaste y con quién el confinamiento?

  En marzo del dichoso 2020 (con lo bonito que es el número) ya me había incorporado a mi trabajo en la Delegación de Educación y todavía vivíamos en un lugar maravilloso que conoces bien: El Portil. Aunque trabajaba desde allí mismo, mi hija pequeña pudo disfrutar de un espacio más desahogado. Veíamos el sol y respirábamos la brisa del mar y escuchábamos, sobre todo, el canto de los pájaros, que prácticamente están desapareciendo de nuestras plazas y calles. Recuerdo también el ímprobo trabajo de maestros y maestras llevando a los hogares la lección de cada día. Ellos son también los héroes de ese tiempo raro y merecen un fuerte aplauso. También ahora, cuando están consiguiendo con muchísimas dificultades seguir educando a nuestros hijos.

En este otro tramo, ya vivimos en Huelva y he podido recuperar, aunque a ratos, el placer de vivir en una ciudad donde todo está tan a mano, y tan cerca del corazón para mí.

  Hace unos días la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva, la lepera Bella Verano, anunciaba la ‘degradación’ del tan prometido Chare de la Costa Occidental para abrirlo como un centro de salud con más posibilidades de diagnósticos. ¿Cómo ves esta tomadura de pelo y que durante años se estén pasando la pelota los dos partidos mayoritarios sobre el retraso de su apertura?  

  Esta cuestión debiera incorporarse a los manuales de la antipolítica. Todo además está por escrito. Desde el acuerdo de 2005 por el que la Junta construía el hospital (de alta resolución) comarcal y el Ayuntamiento se comprometía a la urbanización (pues los terrenos eran rústicos) con el acceso adecuado y la correspondiente acometida de agua y de electricidad. La Junta, por su parte, edificaba, equipaba y ponía en funcionamiento. En 2015 ya teníamos terminado el hospital, pero perdido, y sin conexiones, en un descampado. El último episodio, que viví como diputado en el Congreso, fue el compromiso, también por escrito y con dotaciones económicas, por el que el Ministerio de Fomento se haría cargo de los accesos desde la autovía. Y en esa estamos.

Recuerdo que en los inicios del proyecto, el alcalde entonces de Cartaya, Juan Antonio Millán, presentó a la Consejería una propuesta con los terrenos urbanizados y las acometidas y accesos necesarios. Si se hubiera optado por aquella ubicación, supongo que el hospital ya estaría funcionando. Y, por último, al despropósito habría que añadir que en paralelo una empresa privada construye (sin permiso de la Junta pero con las correspondientes licencias del Ayuntamiento) en la misma localidad de Lepe otro hospital, con la intención, sospecho, de que fuera concertado por la Administración. De ahí también se podría sacar la conclusión de que no tuviera tanta prisa el Ayuntamiento, algunos de cuyos portavoces demandaban ese concierto.

Tal y como están los servicios sanitarios, y más aún en este tiempo del que venimos hablando, ese hospital merece ser un gran equipamiento comarcal con todas las características de un hospital que atienda a una población tan amplia como la de la Costa, que además en verano se multiplica. A aquella lección negativa de la que hablaba al principio sólo corresponde el remedio de la celeridad y la cooperación de las administraciones, sin más regates ni mentiras. Que quince años son muchos años, y seis de una instalación como ésa, cerrada, también tendrá un alto coste añadido.

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  – Como alma política que eres, aunque ahora más libre, ¿entiendes que no todos los partidos se unan para luchar por combatir esta maldita tempestad que nos ha tocado vivir y que los ciudadanos tengamos la sensación de que la clase política mira más por la poltrona que por el bienestar de los españoles, en general?

  Decía Aristóteles que la política es el arte de lo posible. Yo diría que en estos momentos es la artesanía de lo necesario. Y que en ese taller de las mejores causas, de la que es capaz la política (con mayúscula), hacen faltan muchas voluntades y un clima indispensable de consenso. La bronca y la discusión permanente paralizan. Hacen falta acuerdos para avanzar. Como comprenderás, tengo la mejor consideración de quien, con gran sacrificio en muchos casos de su vida profesional y personal, se dedica a mejorar la vida de los demás. Pero eso requiere estar pendiente de los problemas y no de las encuestas. Hacerse cargo del ánimo de la gente, y no del de quien te pueda poner o quitar de una lista. Y esto vale para el Gobierno y para la oposición, que en las dos situaciones he estado.

  ¿De todas las responsabilidades que has asumido de cuál de ellas te siente más satisfecho y en dónde has disfrutado más y la que peor sabor de boca te dejó y el proyecto que te hubiese gustado llevar a cabo y que no pudiste?

  En todas ellas suele darse una mezcla de satisfacción y de impotencia o desengaño, como en la vida misma, que es lo que más se parece a la política. Y viceversa, y por eso me apasiona tanto. Quizás la de consejero de Medio Ambiente, aun en tiempos de graves crisis, me permitieron estampar en el BOJA la firma, junto al presidente de la Junta, de algunas leyes y decretos que mejoran nuestras vidas y nuestro entorno natural. Valgan como ejemplo, la primera Ley de Aguas de nuestra comunidad (promovida además por mi compañera Cinta Castillo) o la protección de algunas especies en peligro de extinción. Preguntado al llegar a la Consejería por un periodista que qué hacía un poeta como yo en un sitio como ese. Le contesté que en esos decretos y leyes había una inmensa poesía.

Ya en la etapa del Congreso, la última, presidí la Comisión de Transición Ecológica y la de Cambio Climático. Participé en varios foros internacionales y promovimos la actual Ley que se debate ahora en el Congreso. Me quedé con ganas de implicarme aún más, pero la Legislatura decayó, por la intransigencia y egoísmo de ERC (que me temo volverá a repetirse). No obstante, sí llegué a tiempo para que en 2017 Huelva tuviera un especial protagonismo con la consecución, por fin, de un espacio propio en las Cumbres de Jefaturas de Estado Iberoamericanas. Se trata de que La Rábida, como ya se acordó en el 2000 en La Habana, sea un lugar de encuentro y diálogo intercultural de esa Comunidad de Naciones, al mismo tiempo que se convierte en un observatorio para la misma del mayor desafío que tiene la humanidad: los efectos, ya patentes, de ese cambio global. De algún modo, en este final de ciclo, volvía a mi primera responsabilidad institucional, la de director del Patronato Quinto Centenario. Vueltas que da la vida, y la política.

Díaz Trillo: “Lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio”

  Una vez finalizado tu ciclo político, siendo tu último cargo como diputado electo por la provincia de Huelva en el Congreso, ¿has regresado a la docencia o te has acogido ya a la jubilación anticipada al llegar a los 60 años y superar los años de servicio en la Administración?

  Tenía la posibilidad de jubilarme, cumplidos los 60 y 35 de funcionario. Pero también tuve claro siempre que quería volver a mi actividad profesional, como he hecho en varias ocasiones, aunque por periodos casi siempre muy cortos. Como había escrito Cervantes en el prólogo a su última novela, en política hay que tener siempre “puesto el pie en el estribo”. Y como diría mucho más tarde don Antonio Machado: “ligero de equipaje”. Así, que por no perder tan literaria invocación: “a mi trabajo acudo, con mi dinero pago”.

Y no es fácil, la verdad, desentenderte del plural con el que has conjugado buena parte de tu vida. Me lo comentó Felipe González en una larga conversación que mantuvimos en Doñana. Lo más difícil es no ver la realidad en clave de respuestas políticas, y a ser posible inmediatas. Tomar decisiones, en definitiva, que afectan a muchos y que tanto se hacen esperar ahora. Pero estoy disfrutando mucho de este tiempo mío, íntimo y anónimo, donde las cosas más elementales y cotidianas adquieren su justa dimensión, y las disfruta y compartes con quienes quieres. Y como siempre sentí pasión por mi profesión y vocación, que son los libros: enseñarlos, editarlos, escribirlos. Ahora tengo tiempo para ellos. Y para mi familia.

  Hablemos de tu otra pasión, las letras, con numerosas publicaciones, algunas de ellas premiadas. ¿En qué proyecto literario te encuentras inmerso ahora y cuándo podremos disfrutar de él?

Poco antes de la llegada del maldito virus, estaba preparando una antología de mi poesía con José Ángel Garrido Cárdeno, editor de Versátiles, una editorial joven con muy buen criterio y gusto en sus libros. Me hacía especial ilusión, pues se cumplían en 2019 cuarenta años de la publicación de mi primer libro y yo acababa de cruzar la barrera de los sesenta. Aunque había participado en algunas antologías colectivas y en 1999 se había editado una mía bajo el título ‘Versos Libres’, nos parecía oportuno hacer una más amplia, en la que se recogieran poemas de todas mis etapas y libros. Incluso en pleno confinamiento trabajamos en las selección y edición y llegada la hora de salir, que iba a ser en la Feria del Libro del año pasado, retrasamos la publicación algo, pero decidimos nos rendirnos y no dar ni un verso atrás’, que así se llama la colección que se inaugura con Donde da la vuelta el tiempo’. Durante el respiro de verano, pudimos presentarlo en Lepe y Cartaya, pero se nos quedaron después muchas citas en el aire. Y como la poesía no tiene fecha de caducidad, espero que pronto podamos encontrarnos con amigos y lectores.

El siguiente proyecto, ya listo, se titula Llanos de la Belleza’, como ese hermosísimo lugar de Aroche donde están las ruinas romanas de Turóbriga. En 2017 se publicó un adelanto con motivo del Festival de Poesía de Logroño Agosto Clandestino. Son poemas de paisajes, interiores y exteriores. Por otra parte, y poco a poco, me voy incorporando a proyectos relacionados con el arte y la literatura. Promoverlos ha sido siempre para mí como diría Juan Ramón “un trabajo gustoso”.

Díaz Trillo: “Lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio”

  Pasamos a la cultura general, ¿Cómo ves en la actualidad la situación cultural de nuestra provincia en las distintas disciplinas artísticas que creo que conoces bastante bien?

  Precisamente preparo para la revista vasca Grandplace un análisis de la cultura en estos tiempos revueltos de pandemia, al que ni mucho menos ha sido ajena nuestra cultura provincial. La capital viene recuperando hace algunos años un nuevo dinamismo que se ha visto empañado por las severas restricciones, y la provincia mantiene una oferta variadísima de manifestaciones artísticas y enclaves patrimoniales que la hacen especialmente atractiva. También desde hace tiempo, observo muchísima creatividad en casi todas las facetas del arte. Pocos lugares pueden exhibir talentos del flamenco como los de Rocío Márquez, Argentina o Arcángel, entre otros muchos que se abren paso o que consolidan una larga trayectoria. Javier Perianes en música clásica y Martirio, Premio Nacional de Música Actual, son ya referencias internacionales. Las artes plásticas y la literatura viven momentos de extraordinaria ebullición y calidad. Y la fotografía emerge como otra de las facetas más destacadas. En este sentido y junto a otras citas clásicas del cine o del teatro, acontecimientos como el Otoño Cultural Iberoamericano, con más de una década de trayectoria, han logrado mostrarnos un legado valiosísimo. Esta misma semana llegaba de su mano al Real Alcázar de Sevilla una extraordinaria exposición con mucho talento de aquí. También hace unos días se celebraba la II Feria de Arte transfronteriza, promovida con notable éxito por la Fundación Olontia y Pablo Sycet. En los dos últimos años han editado además sendos libros extraordinarios de fotos y textos de Juan Angona y Juan Cobos Wilkins.

Podría extenderme mucho más en nombres e iniciativas muy destacadas, desde el ámbito público y el privado, pero sólo quisiera añadir que la cultura en nuestra provincia es un bien mayor a preservar y fomentar. No solo por sus intrínsecos valores, sino por su capacidad de generar mejores sociedades, con mayor capacidad de liderazgo y progreso en el mejor sentido de la palabra. La industria cultural onubense tiene aún un enorme margen de desarrollo.

  Inevitable hoy preguntarte como onubense y supongo que también como recreativista por la actual situación económica y deportiva del Decano.

  Recuerdo bien la primera campaña de salvación del Recre: “Sí, por el Decano”. De la que fui coordinador con una excelente compañía de buenos recreativistas. Hoy nos faltan Juan Ortiz, Eduardo Fernández Jurado o Santiago Cotán. Durante tres meses hicimos rifas, subastas, exposiciones, conciertos, hasta una corrida de toros. Era 1993. En 1999, cuando fui candidato a la Alcaldía me encontré rodeado de insultos y mentiras (eso que llaman ahora fake news) porque una plataforma de vecinos (un recuerdo especial a una de ellas, Cinta Vargas, que nos dejó muy pronto) y el grupo socialista nos opusimos a la construcción de 900 viviendas en los terrenos del estadio con la excusa de salvar al Recreativo. Eso ya lo había intentado Ruiz Mateos en la que llamó “operación trípode”. Decíamos, pero no querían escucharnos -salvo el presidente del club entonces, Diego De la Villa, que aquel era uno de los barrios más poblados de Andalucía y que el campo de fútbol era su única zona verde. Proponíamos, como alternativa, una cesión patrimonial del estadio al club en razón de su decanato y su valor como bien de interés cultural. Y que fueran el club y sus socios quienes dirigieran la operación. Sin la intromisión municipal ni el coste (5.000 millones de las antiguas pesetas en suelo público) que supuso para la ciudad. Y como el tiempo es implacable en su relato, al parecer no estaba salvado, como pudo comprobar y padecer hasta hoy la nueva corporación. Podríamos concluir en que lo que se salvó es la Isla Chica y que el Recre sigue en el Purgatorio.

  Llegamos al final de esta entrevista Pepe Juan, persona siempre comprometida con las cosas de Huelva. Muchas gracias por prestar tu tiempo a mis lectores de esta su sección. ¿Te gustaría añadir alguna cosa más que no te haya interpelado durante nuestra conversación?

  Gracias a ti por tu amable atención desde hace tantos años. Como dije más arriba, he tenido responsabilidades de gobierno y de oposición desde hace tres décadas y siempre he sentido la cordialidad y generosidad de nuestros vecinos, quizás el mejor patrimonio que podemos exhibir. Y con el que debemos seguir recibiendo a quienes suelen, como ya se ha hecho célebre, llegar llorando pero que vuelven a llorar cuando tienen que irse de Huelva. Como en el fandango de Paco Toronjo.