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El colegio de Campofrío que no se llegó a construir

El colegio de Campofrío que no se llegó a construir

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La labor que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Campofrío para recuperar sus hitos históricos está aportando documentos de gran relevancia. Conducidos por el historiador Omar Romero de la Osa, los trabajos se centran en dar a conocer el patrimonio documental de su Archivo Municipal con la intención de hacer llegar al gran público diferentes aspectos de su historia. Iniciativas como la de ‘Documentos destacados’ ofrecen a los vecinos aspectos relacionados con su pasado, como el proyecto de colegio en los años treinta que no llegó a ver la luz.

Las fuentes documentales revelan la intención municipal de construir un nuevo centro escolar, aunque el sueño quedó finalmente frustrado. Los papeles se encuentran en la serie Obras y urbanismo generada por la Secretaría del ayuntamiento, donde se custodia la subserie de ‘Obras de construcción y reparación’ en la que se halla el proyecto de construcción de un Grupo Escolar fechado en marzo de 1931.

El colegio de Campofrío que no se llegó a construir

Siguiendo el texto de Romero de la Osa, el diseño se encontraba inmerso en la renovación arquitectónica escolar propia del primer tercio del siglo XX, en la que, dentro de los cambios en la educación, se impulsaron cambios en el diseño de edificios escolares acordes a los nuevos enfoques pedagógicos. En este sentido, el Real Decreto de 23 de noviembre de 1920 disponía que las escuelas serian construidas por el Estado con la ayuda de los ayuntamientos, que debían proporcionar el solar y el mantenimiento del edificio.

Para llevar a cabo la renovación y ampliación de la edificación escolar por todo el país, se creó la Oficina Técnica para Construcciones de Escuelas, organismo dirigido por el arquitecto Antonio Flórez, dedicado a visar todos los proyectos escolares con la finalidad de unificar los diferentes proyectos, con los mismos criterios higiénicos y pedagógicos, ya fueran de las diputaciones provinciales, de los ayuntamientos o privados. Por esta razón, la primera medida de este organismo estatal fue creación de modelos de escuelas que se pudieran aplicar a los diferentes condicionantes como el tipo de escuela (rural, urbana, graduada, unitaria) o los diferentes climas del país. Estos modelos fueron diseñados por Flórez y aprobados por la Real Orden de 31 de marzo de 1923 en las Instrucciones Técnicos Higiénicas para las construcciones escolares.

A partir del inicio de esta nueva etapa escolar, tanto pedagógica como arquitectónica, el Ayuntamiento de Campofrío solicitó el 9 de octubre de 1922 la construcción de un nuevo edificio destinado a escuela que sustituyera el existente, debido a su estado ruinoso. “La existencia de una escuela en la localidad en el siglo XIX la transmite Pascual Madoz en su diccionario Histórico Geográfico publicado en 1845”, apunta el autor de este estudio.

Tras la denegación por el Ministerio de Instrucción y Bellas Artes a la pretensión, de nuevo el cabildo reunido en sesión de 25 noviembre de 1923 y en base al Real Decreto de 17 de diciembre de 1922 y de las instrucciones aprobadas en Real Orden de 26 de enero de 1923, vuelve a solicitar la construcción de un grupo escolar.

La petición fue tramitada a partir de la elaboración de un proyecto firmado por Antonio Delgado Roig en marzo de 1931. Delgado Roig fue un afamado arquitecto sevillano, autor de otros edificios en la comarca serrana, como el Ayuntamiento de Galaroza en 1933, cuya formación y estilo coincidía con los criterios de la Oficina Técnica para la Construcción de Escuelas.

La axonometría o representación gráfica de la Escuela Unitaria de Campofrío revela un proyecto que no llegó a construirse por motivos presupuestarios. El documento que se custodia en el archivo municipal muestra el aspecto final de obra en perspectiva. Atendiendo a los preceptos de la oficina técnica aludida, se pueden comprobar, en opinión de Romero de la Osa, el enfoque regionalista en su aspecto exterior mediante el empleo de ladrillos y material constructivo visto, así como “su diseño racional, con la introducción de un sistema unitario educativo expresado en el dimensionado, distribución, número de espacios o la iluminación”.

El tipo elegido en Campofrío es el de escuela unitaria, “aquella en la que se impartía todo el programa escolar por un solo maestro a todos los niños asistentes a la misma, por lo que el docente tenía que adaptarse a la medida de la evolución individual de los alumnos”, según el historiador aracenense autor de este trabajo. Una característica de este tipo de enseñanza, tan extendido por la geografía española, era el tener un solo libro con todas las materias.

Siguiendo el proyecto de Antonio Delgado Roig, el edificio proyectado para Campofrío se diseñó como un módulo para un máximo de 50 alumnos, además de despacho y vestíbulo que podía servir como guardarropa o biblioteca. El modelo pedagógico planteado seguía las directrices de la división por sexos.

La intención del Ayuntamiento de Campofrío es continuar con estos trabajos de divulgación del patrimonio documental de la localidad, como iniciativa que muestre a los vecinos datos de su pasado que se conservan en el archivo municipal.