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Javier García Baquero: “No podemos confiar en una clase política que solo sabe mirarse el ombligo”

Javier García Baquero: “No podemos confiar en una clase política que solo sabe mirarse el ombligo”

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Javier García Baquero es una de esas personas entrañables que te encuentras en la vida. Los seguros, su profesión, el mundo del toro, su pasión.
Persona entrañable, empática, con don de gentes, cordial, solidario, alto sentido de la amistad, fiable, inquieto, trabajador, rociero, risueño, servicial, activo, con iniciativas… Y muy taurino aparte de defensor de las cosas de Huelva
Como no podía ser de otra manera, Javier tenía que estar en esta serie de entrevistas en tiempo de pandemia y miren por donde, coincido con él hace unos días, le propongo la idea, acepta y empezamos.
Javier García Baquero: "No podemos confiar en una clase política que solo sabe mirarse el ombligo"
¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo? 
Parece mentira lo que nos ha tocado vivir, nos creíamos los reyes del mambo y un pequeño virus nos hace vivir de una forma que nadie se esperaba, hemos reaccionado prácticamente igual que durante las plagas de la edad media.
Defino el momento como una especie de juego de las siete y media, si nos plantamos con estrictas medidas de seguridad, muy lejos de siete y media, la economía se va a pique, si nos pasamos haciendo vida normal provocamos el colapso hospitalario y otra vez miles de muertes. Difícil buscar el equilibrio. Como decía Muñoz Seca en la venganza de don Mendo
“Que o te pasas o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas ¡ay de tí si te pasas!
¡Si te pasas es peor!”
Máxime cuando estamos en manos de la peor clase política de los últimos años en todos los estratos, falta liderazgo, conocimiento, grandeza y capacidad de ver un poco más allá de nuestras narices. A partir de ahí me dijo un gran ganadero y hombre del campo como Jaime Guardiola, que la única forma de salir de esto era ayudándonos entre todos nosotros y ese es el mensaje que transmitir.
Hace falta mucha solidaridad, mucha comprensión y echarnos una mano entre la gente de bien, a nuestros viejos, a los más vulnerables, pero también al hombre de negocios, a la pequeña empresa, al autónomo, al taxista, al del bar. De esa forma saldremos adelante. No podemos confiar en una clase política que solo sabe mirarse el ombligo y discutir el sexo de los ángeles.  Este año cuando buscaba publicidad para mis tertulias taurinas, iba a ver a mis amigos diciéndole que solo venía a darles un abrazo y todos me volvieron a apoyar. Me emociona recordarlo.
¿Qué hiciste en tu día a día, durante el confinamiento, dónde y con quién lo pasaste? 
Tengo la suerte de que, a pesar de ser un tieso, la familia de mi mujer tiene una finca grande en Calañas. Como lo vi venir, el viernes 13 de marzo me fui a atender a mi suegro y a mi hijo. No salía más que para comprar a Calañas, que tengo que decir que las empleadas de El Jamón fueron mis heroínas, cada 15 días me daban información, eran el contacto humano que tenía y su actitud fue siempre encomiable: amables, serviciales, atentas, simpáticas, asumiendo riesgos con normalidad.
Vivía en el campo, me llevé a mi yegua Catalina y con mi hijo pequeño y con mi suegro hicimos buen equipo. Trabajamos mucho, mi hijo estudiaba por la mañana con las clases online, mi suegro es un currante nato y no paraba de hacer cosas, yo fregaba, hacía la comida, atendía la casa, a mis clientes de la agencia de seguros, lavaba la ropa en una vieja tabla como nuestras abuelas, hicimos agujeros a mano en el duro Andévalo, alambramos, cortamos leña, limpié una pila de agua antiquísima comida por la maleza de lo que me siento muy orgulloso. Luego internet permite el teletrabajo, no tenía ningún vecino a menos de 10 km a la redonda. Mis programas de televisión los hice pidiendo favores y a través del móvil. Ahí se demostró la calidad de la gente del Caballo y del Toro. Pedí 12 vídeos y me llegaron 14. Cuadri, Guillermo García Palacios, Marcelino Acosta, David De Miranda, Jesulín, Gerardo Ortega, Andrés Romero…. En fin todos a los que me dirigí
Todas las tardes cuando acababa las tareas propias de mi condición y género, me montaba en Catalina y me acercaba a ver el río Oraque y divisaba todo el Andévalo, Alosno, Tharsis, Villanueva de las Cruces…., aprovechaba para hablar con mis amigos y cantarles “fandangos trochos”. Me sentía un absoluto privilegiado en un mundo confinado, esa situación era la única nube en mi felicidad.
Javier García Baquero: "No podemos confiar en una clase política que solo sabe mirarse el ombligo"
¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia y sobre todo el del mundo del toro?
Ojalá nos cambie para bien y nos  haga a todos mucho más conscientes de lo bien que hemos estado viviendo hasta ahora.  En cuanto al toro  decían que el coronavirus atacaba especialmente a débiles y enfermos. El mundo del toro estaba ya débil y enfermo de antes, por eso éramos más vulnerables, frente, a por ejemplo, el fútbol.
En todo caso de toda crisis surge la oportunidad de reinventarse. Al toro le ha costado hacerlo, pero parece que a últimos de temporada se está dando cuenta y con la solidaridad de todos podremos salir adelante. Debe ser el momento de cambiar muchos parámetros para consolidar nuestro futuro.
¿Que proyectos tienes para el futuro?
En el tema del turismo taurino hemos optado por las visitas con muy pocas personas y muy personalizadas. Es una forma maravillosa de enseñar la Dehesa, la vida del toro, la naturaleza, el campo, sus gentes. Mucho más íntima y preciosa. Creo que las redes sociales, el teletrabajo, los servicios de mensajería y el teléfono han venido para quedarse en los negocios durante mucho tiempo.
En cuanto a la tele, en Palos Televisión y Canal Luz, hemos optado por las entrevistas, estudiar a grandes personajes Del Toro y del caballo, como Paco  Barroso, Miguel Mellado, Jose Luis Pereda, Fernando Cuadri. Personas que tienen muchas cosas que contar y que metidos en la vorágine de la temporada no te parabas para disfrutar de ellos.
Hay grandes gentes del toro y del caballo en nuestra tierra que siempre tienen cosas que enseñarnos.
En el tema del seguro estamos planteando contacto online con todos nuestros clientes y amigos.
¿Qué es lo que has echado de menos en estos siete  meses de pandemia y sobre todo en el confinamiento?
He estado cuatro meses sin poder besar a mi madre, desde marzo no veo a mi hija que está en Mallorca. Nuestra cultura es mucho de tocarnos, de rozarnos, de compartir. He echado de de amenos a mis amigos, El Rocío, los tentaderos, alternar por Huelva como nos gusta a nosotros, también un día completo de toros desde el sorteo por la mañana a la comida de amigos en la plaza y después poder disfrutar de la post-corrida comentando lo sucedido hasta cuando a nadie le importa. Me da mucha rabia porque era un año importante para nuestro David de Miranda después de sus triunfos clamorosos en las mejores plazas el año pasado y nos hemos quedado con la miel en los labios, pero el de Trigueros nos va a dar muchas alegrías.
¿Te esperabas que esta temporada se hayan podido celebrar festejos taurinos? 
Siempre tuve mucha fe y siempre lo defendí siendo muy tajantes en las medidas sanitarias. Vi un gran error lo que se hizo en La Merced. No podía ser. De ahí vinieron las críticas. No era año de avaricias, picardías y veleidades.
Es un año de corridas con muchas precauciones, muy poca gente y la televisión, de novilladas y novilladas sin caballos con poca gente en plazas pequeñas. Si se hubiera hecho todo esto desde el mes de mayo o junio se hubieran podido dar muchos más festejos. Al final parece que todo se ha replanteado y gracias a Victorino Martín, y la Fundación del Toro de Lidia apoyada por gentes como nuestro Jorge Buendía, ganaderos como Domínguez Camacho y hombres del toro como Raúl Corralejo, gentes de Huelva que han sido arietes de la tauromaquia. Al final habrá en la provincia casi una decena de festejos.  No me quiero dejar de acordar de un hombre como Tomás Prieto de la Cal.
He hablado con él casi todas las semanas y ha estado luchando como un jabato con tal de lidiar lo que fuera y donde fuera. Su madre llegó a decir que si no la dejaban lidiar, soltaba a sus toros en la Castellana, ¡y doña Mercedes es capaz! Me admira su lucha y su tremenda dignidad, punta del iceberg de todos los ganaderos de nuestra tierra, que son gente muy grande
¿La fiesta nacional está en declive y si es así, por qué motivo? 
La fiesta brava es un fósil viviente. A partir de ahí nadie puede decir que está en declive cuando en Colombinas en Huelva mete a más de 10.000 personas cada tarde en la plaza, o en cualquier pueblo de nuestra provincia con apenas 4.000 o 5.000 habitantes mete a más de 1.000 y San Isidro son 35 días, el 80% laborables con más de 20.000 personas en Las  Ventas. Eso hay muy pocos espectáculos que lo puedan hacer. A partir de ahí hay problemas estructurales que hay que solucionar, los altos costes de producción,  la distancia con una sociedad cada vez más urbanita, la politización, esa infancia y juventud waldisneysiana que piensa que el choped viene de Carrefour.
No hay derecho que la Administración haya puesto trabas y dificultades para cobrar lo que le correspondía a nuestros banderilleros, picadores y gentes del toro. Contra eso es contra lo que hay que luchar.
¿Entiendes a los antitaurinos? 
Como me dijo un día Paco Toronjo te entiendo pero no te comprendo. Entiendo a todo el mundo, lo único que pido es que sean personas consecuentes y lo que no entiendo es ese afán por prohibir. La tauromaquia está protegida legalmente por el hecho de ser patrimonio cultural de la humanidad, pero la verdadera defensa es la importante masa de afición que hay, los valores que podemos ofrecer a la sociedad  lo que supone de cuidado y conservación del medio ambiente, de fijar gente muy cerca del campo, de una cultura ancestral y única. Lo que no entenderé nunca son los fanatismos en ningún sentido. Mucha gente que ha venido con nosotros a conocer el campo bravo, se han quedado sorprendidos de todo lo que de ecologismo verdadero significa criar un animal como el toro de lidia y de los valores que tiene la tauromaquia para una sociedad que está tan falta de ellos.
¿Te gustaría ser de los primeros en vacunarte? 
Uno de los grandes problemas que ha provocado esta pandemia es la desconfianza en nuestras autoridades, sus nefastas actuaciones  no animan a creerlos, que si en España no deberíamos preocuparnos, que sólo habría uno o dos casos, que si las mascarillas no eran necesarias, que si guantes, que si contagio aéreo no…No me acabo de fiar de las vacunas, entiendo que la gran solución sería un tratamiento eficaz contra la enfermedad. Pero en todo caso tendremos que hacer aquello que nos digan las autoridades. Como hijo de militar me acuerdo de aquello de Calderón de la Barca “aquí la más principal hazaña es obedecer
Javier, que me encanta charlar contigo, y lo sabes, pero por hoy llegamos al final de esta entrevista, pero si quieres añadir algo más hazlo
Solo decir que eres un fenómeno, que vivimos en una tierra que es un privilegio, que compartimos una afición que es un deleite, que cualquier tiempo que se pase sin hablar de toros es tiempo perdido, que vamos a salir de ésta gracias a nosotros y que ¡Viva Huelva y sus fandangos valientes!
Ea, pues ole tú