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Debate sobre la pandemia y el hecho de ser Huelva una ciudad industrial
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Debate sobre la pandemia y el hecho de ser Huelva una ciudad industrial

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Luciano Gómez Gómez

Secretario General de UGT-FICA Huelva

 

Después de años de trazo grueso, alarmismos excesivos, temores apocalípticos amplificados y bastante desconocimiento sobre el hecho industrial en general y el de Huelva en particular, se viene dejando en la conciencia colectiva de nuestra sociedad que la planificación del futuro nos la hagan a golpe de miedos que no tienen un sustento científico mayoritario y ni la propia aplicación del sentido común lo respalda.

Y esto, sinceramente, creemos que no es una cosa de películas de Mad Max o Erin Brockovich, en donde Fertiberia tenga un reino a su medida y haga lo que le parece, sino que debemos verlo como lo que es, empresas sujetas a las leyes medioambientales más exigentes del mundo, como son las leyes que tiene Europa, complementadas con dos huevos fritos más, con lo que establece la Junta de Andalucía de manera especial.

Desde nuestro Sindicato, no nos vamos a cansar de reivindicar una apuesta firme y contundente por el desarrollo industrial, que nos permita generar el empleo y la riqueza necesaria para que nuestro PIB se sitúe a la cabeza en Europa y nuestros jóvenes no tengan que hacer las maletas para buscar un futuro mejor.

Y lo hacemos desde el conocimiento, la experiencia y las evidencias económicas y sociales que demuestran sin lugar a ninguna duda que, con la industria, es la mejor manera de construir sociedades más libres, igualitarias y solidarias.

Y en Huelva, se debe apostar por la industria con mayúsculas, ya que, nuevamente como en el colonialismo minero, estamos viendo cómo se explotan nuestros recursos endógenos y se transforman en otros países, en donde le sacan todo el partido que le debiéramos extraer aquí, en nuestra tierra.

Y desde luego, no abogamos por una explotación salvaje y a cualquier precio, no, de ninguna manera, sino que planteamos se haga de la misma manera o mejor, que la que se hace en esos países desarrollados, en los que, aplicando las Mejores Técnicas Disponibles (MTD), se dedican laboriosamente a transformar nuestros recursos, generando empleo y riquezas en sus comunidades, ¿Ellos si pueden contar con esa actividad industrial transformadora y nosotros, que somos sus “dueños”, la dejamos pasar por el miedo que tratan de meter en el cuerpo de nuestros políticos y ciudadanos?.

Debate sobre la pandemia y el hecho de ser Huelva una ciudad industrial

Por eso no podemos ser pasotas ni quedarnos quietos, ante el debate que generan, unos de buena fe y otros, con intereses que no están tan alineados con ese interés general, que busca el mejor futuro para que a nadie le llegue el apocalipsis de la marginalidad y la pobreza.

Y esto último, no es una película fantástica o hablar en hipótesis, esa es la cruda realidad de muchas personas y familias, que ven truncadas sus legítimas expectativas de vida, como consecuencia de cualquier suceso o eventualidad, que los lleva al paro y a la miseria.

Desde luego, esta lamentable y dramática situación, será más difícil que ocurra, si perteneciéramos a esas sociedades industrialmente desarrolladas, que cuentan con economías muy vivas y dinámicas y que ofrecen a sus ciudadanos, más y mejores alternativas de empleos de calidad, estables, seguros y con derechos, como los que reivindicamos desde nuestro Sindicato.

Apostar solo por otras opciones de desarrollo económico, como ya muchos se vienen quejando del papel que nos ha dejado Europa de país de servicios, significan menos recursos para educación, sanidad y menos bienestar social para nuestros conciudadanos, con altas tasas de empobrecimiento y tener enormes dificultades para salir de un simple resfriado económico que nos venga, y no digamos ya de un COVID como el que nos enfrentamos en la actualidad.

Esperemos que, fruto de esta tremenda experiencia que estamos sufriendo, saquemos las debidas conclusiones y veamos que no por ser una ciudad industrial, estamos en peor situación que otras ciudades que en muchos momentos se han puesto por algunos colectivos como referencia de calidad medioambiental y social, sino que, a pesar de contar con una industria pesada, hemos podido comprobar que la pandemia nos afecta menos, y en el tiempo en el que se aplicó el estado de alarma y estando funcionando prácticamente en solitaria la industria, hubo una gran mejora en el nivel de la calidad medioambiental de nuestra ciudad.

¿A qué es debido una y otra circunstancia? No sabemos todavía lo primero, del por qué hay una menor prevalencia del covid, a pesar de tener una  industria pesada, y también los fosfoyesos; y sobre lo segundo, vemos que se ha confirmado lo que decían los estudios realizados hasta la fecha, y es que los hábitos de vida y los desplazamientos en vehículo, afectan de una manera importante a la contaminación de nuestra ciudad.

Y hacer esta observación no es baladí, pues a la industria, siempre se le ha venido responsabilizando (y se le trata de seguir responsabilizando aunque con menos fundamentos cada día), de todos los males habidos y por haber que nos puedan acaecer, cuando, por regla general, es todo lo contrario, ya que, y lo seguiremos repitiendo cuantas veces haga falta, los datos económicos y científicos, la experiencia histórica y el sentido común lo desmienten.

Por tanto, cuando se pretende hacer apología apocalíptica con los fosfoyesos, se hace necesario entrar en el debate y manifestar otras perspectivas que, sinceramente, y en lo que respecta a la nuestra, vemos mucho más acertadas y consecuentes con la realidad.

En este tema, lamentablemente, se mueven algunas opiniones en los extremos, que se posicionan en lo que les gustaría a cada uno que se hiciera y no en lo que realmente se puede y es posible hacer.

En este sentido, la realidad concreta y verdadera, es la de que, se va a aplicar la mejor solución que por ahora se tiene a nivel mundial,  y que estamos hablando de una solución que no va a ser irreversible, ya que, en el momento en que se encuentre tecnología para explotar los fosfoyesos, y/o mercado que lo demande, ese producto desaparecerá de nuestras marismas, más pronto que tarde, al igual que ha ido desapareciendo las montañas de cenizas de las piritas que estaban junto a la de los fosfoyesos.

Desde luego, llegados a estas alturas de la historia, desde los trabajadores directos e indirectos que dependen de esta actividad, pedimos se agilicen los trámites administrativos que sean precisos y podamos pasar página lo antes posible, comenzando el proyecto de la restauración e iniciando una nueva etapa con mayor seguridad jurídica y tranquilidad social, que permita atraer nuevos proyectos industriales para nuestra ciudad, y que nos permita desarrollar una industria transformadora de nuestros recursos propios y que genere nuevos yacimientos de empleo, de más calidad y estabilidad.