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Moisés Quintero ‘Petichico’ y su vuelta a los ruedos

Moisés Quintero ‘Petichico’ y su vuelta a los ruedos

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Hace unos días mientras leía absorto ‘Sidia’, la última novela de López Reverte, sonó el teléfono y me sorprendió el interlocutor que estaba al otro lado. Se trataba del onubense Moisés Quintero Palacios ‘Petichico’, un chaval que hace tres años aproximadamente encontré pasmado de frío, con su hatillo y su estoque a la espalda, caminando hacía el coso de la Merced, donde iba a entrenar cargado de ilusiones porque quería ser torero y del cual no sabia nada desde hace aproximadamente un par de años.

Mientras escuchaba su voz y me saludaba yo iba rebuscando en el baúl mental de mis vivencias taurinas y no tengo, por menos, que quitarme el sombrero ante el recuerdo de aquel muchacho al que le hice su primera entrevista y que tanto me agradeció. Su gratitud fue tal que a la primera ocasión que tuvo de ir a tentar unas vaquillas me invitó al igual que a su debut en su Huelva natal y de luces.

Eso sí, mientras se iban agolpando todos esos recuerdos en mi retina, él intentaba explicarme su pasado más reciente en el cual no se quería quedar estancado, aunque sí aceptaba que quizás había cometido algún error, aunque, por otra parte, tenía claro que era indispensable pasar página y vivir el presente.

Pero tras unos primeros momentos de conversación donde pude identificar por su voz su estado de ánimo, también capté que según iba transcurriendo nuestra charla la ilusión de volver a ponerse delante de un novillo le hacia sentirse feliz. Y es que Moisés lo tiene claro, su vida es el toro y no es una afición pasajera. Me transmitía sus proyectos con la misma ilusión que cuando con16 años nos tropezamos por primera vez.

Ahora con 19, me comentaba, sabedor de mi vinculación con el deporte, que se entrena como un futbolista de élite para ponerse fino, ya que se había abandonado. De hecho, me seguía señalando, que había perdido veinte kilos y que seguía acumulando carga de trabajo. Vamos que está haciendo una especie de pretemporada para que, una vez que den comienzo las ferias taurinas, no le fallen, las piernas, los brazos, la cintura, ni la cabeza, algo fundamental para saltar al ruedo.

Él ya sueña con volver y verse en los carteles de las fiestas de San Vicente de Lucena del Puerto, que a finales de enero abre la temporada onubense. Nosotros desde esta ventana semanal lo arropamos y le decimos: “Suerte maestro”. Estamos convencidos que con la fuerza  que desprende y después de un tiempo en el  dique  seco, que le  ha dado para asentar su personalidad y madurar, la vida le hará justicia por su dedicación, tesón y, lo más importante, la ambición por comerse el mundo en un terreno tan difícil como es el arte de Cúchares.

¡Cuéntanos!