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La Huelva vaciada: dos horas de trayecto para estudiar y médicos compartidos

La Huelva vaciada: dos horas de trayecto para estudiar y médicos compartidos

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Carreteras en mal estado, falta de servicios públicos de calidad, hospital a más de hora y media de distancia, escasez de transporte público y de tecnología como la fibra óptica o la imposibilidad de comprar la prensa. Es la realidad que viven muchos pueblos de Huelva. Aquellos que año tras año pierden habitantes. Son el “núcleo duro de la Huelva vaciada”, en palabras del alcalde de Fuenteheridos, José Luis Pérez Tapias, que fija un límite invisible en Valverde del Camino: “De Valverde para abajo los pueblos aumentan sus habitantes, mientras que de Valverde para arriba se da el fenómeno de la despoblación”.

Un vistazo a los datos del Instituto Nacional de Estadística corrobora la aseveración de Pérez Tapias. De los 79 municipios onubenses, 26 tienen menos de 1.000 habitantes y 16 no superan los 500. En Fuenteheridos hay censadas en 2018 (últimos datos disponibles) 623 personas, 23 menos que en 2017.  En Cumbres Mayores (1.785 censados) diez personas menos que el año anterior; en Alájar, 14 habitantes menos (763); en Almonaster la Real, con 1.837 habitantes hay 11 menos que en 2017. En Aroche, 22 censados menos (3.109); en Cortegana, viven 4.735 personas, 77 menos.

Lo mismo ocurre en los pueblos del Andévalo, con 12 habitantes menos en Alosno (3.942) que en 2017; en Calañas (4.077 censados), 22 personas dejaron el pueblo en 2018 y en Paymogo (1.167 habitantes), 28 personas se marcharon en este periodo.

Médicos y Urgencias compartidas 

La razón de este despoblamiento hay que buscarla en la falta de oportunidades para los más jóvenes. La escasez de empleo aboca a la juventud a trasladarse a los pueblos de la costa, a la capital o a otras provincias para buscar el sustento. José Luis Pérez Tapias añade una causa más a este despoblamiento: unos servicios públicos deficientes. El ejemplo más cercano está en su pueblo. Fuenteheridos comparte médico con Castaño del Robledo, también Urgencias, hasta las tres de la tarde. Después de esa hora, hay que trasladarse a Aracena. Con el pueblo vecino comparte, además, cartero, cuyas oficinas están abiertas hasta las 10 de la mañana.

 

Fuenteheridos, Castaño del Robledo, Valdelarco y La Nava conforman un colegio público rural, en el que los profesores especiales se trasladan de pueblo a pueblo para impartir las clases. Fuenteheridos cuenta con fibra óptica desde hace tres meses, pero quien quiera comprar la prensa, tiene que trasladarse a Aracena, donde se concentran la mayoría de los servicios.

Pérez Tapias señala que la crisis se ha dejado notar en las dos carreteras más importantes que cruzan la zona, la N-433 de Sevilla a Portugal y la N-435 de Huelva a Badajoz y que, en la red provincial, “la Diputación hace un cierto esfuerzo, pero hay carreteras que no tienen el trazado adecuado y así de Encinasola a Riotinto se tarde hora y media en coche”.

Dos horas de trayecto para estudiar

Lo refrenda el alcalde de Encinasola, Ángel Méndez, quien asegura que la carretera de La Nava “es un infierno que los vecinos evitan”. Los jóvenes que quieran estudiar FP tienen que trasladarse a Cortegana o Aracena, lo que supone una hora de ida y otra de vuelta. Lo mismo ocurre para hacer gestiones como renovar el PER, lo que supone un “gasto inasumible”. La fibra óptica no ha llegado aún a Encinasola.

 

Para Méndez, “el factor de la distancia debería tenerse en cuenta a la hora de conceder ayudas”. “Necesitamos inversiones privadas y la Administración, que nos ha dejado sin ayudas, ahora debería incrementarlas. Si se nos ayuda, lograríamos despegar”, sentencia el primer edil de un pueblo que vive de la ganadería, de las aceitunas, de los planes del empleo del Ayuntamiento y un poco del turismo y el comercio que generan las visitas de sus vecinos portugueses.

Alcaldes que claman por ayudas públicas

El Consistorio ha puesto en funcionamiento “con mil trabajos” la finca pública ‘La contienda de Encinasola’. Méndez se queja de que, en los ocho años que lleva en el cargo, no han recibido ni un céntimo siquiera para repoblar. Explica que para optar a las ayudas les piden un proyecto que cuesta 17.000 euros y el Ayuntamiento no puede costearlo porque “siempre tenemos déficit”.

Más inversiones públicas y privadas solicita también el alcalde de Cortelazor, Francisco Javier de Pablos. Señala que la carretera que une el pueblo con la N-433 está en buen estado y que ahora les están instalando la fibra óptica. “El Ayuntamiento hace actos para que el turismo vaya a más, pero hace falta más iniciativa”, reivindica el regidor de una localidad que a principios del siglo XX contaba con 1.500 habitantes y ahora con 305.

Con este panorama, José Luis Pérez Tapias hace una advertencia: “Si los poderes públicos no hacen políticas redistributivas, estos pueblos acabarán desapareciendo. Y no puede haber lucha contra el cambio climático si no se atiende al medio rural con políticas agrarias, forestales y ganaderas para que la gente pueda vivir en ellos”.

 

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