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Beas se echa a la calle por su tradicional Romería de Clarines
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Beas se echa a la calle por su tradicional Romería de Clarines

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Un año más, como cada 14 de Agosto, Beas entero se echa a la calle para acompañar a su Virgen de los Clarines desde el pueblo hasta su ermita, en la Aldea de Clarines, cumpliendo una vez más el ritual que desde el siglo XIV vincula esta advocación con la localidad de la campiña onubense.

La romería de Clarines está profundamente arraigada entre los beasinos, si bien, su formato actual, de tres días de romería en la Aldea, proviene de los años 30, cuando un grupo de beasinos propuso a sus conciudadanos alargar la romería que se celebraba el 15 de Agosto.

Cuenta la leyenda que un pastor manco, atraído por el sonar de Clarines, encontró a la imagen escondida en una higuera, lugar donde la habían depositado los cristianos para protegerla de los sarracenos.

Cuenta también que los árabes “nunca pudieron cometer en tal sitio barbaridad alguna, y con sus higos sentían alivio y remedio en sus enfermedades, y de aquí le llamaron el Árbol Santo y tenían puesta pena al que le cortaba o hacía algún daño”.

Así lo narra fray Felipe de Santiago en un escrito de 1740 que recoge la tradición oral de la aparición.

La romería 2019 tiene un sabor especial para la hermana Mayor, doña Juana María Becerril Pérez, ya que este año hace 50 años que su fallecido padre, también hermano Mayor, creó el Belén Viviente de Beas, con el objeto de reconstruir la ermita que fue derruida por un terremoto.

La romería prevé, como todos los años, una afluencia masiva de fieles, que bajo un sol de justicia caminan desde las 9 de la mañana hasta las 14 horas hasta Clarines.

Emotivos momentos se viven en la residencia de Ancianos, donde la Virgen entra hasta el interior de las instalaciones para compartir con ellos la alegría de la fiesta. Igualmente emocionante la visita a Olibeas, la parada en Los Grifos para rezar el Ángelus, y la subida de la cuesta de San Bartolomé a hombros de costaleros.

No hay calor que pueda con la devoción de los beasinos. Tanto es así, que a las 2 de la tarde, con la llegada a la ermita, comienza un desfiles de caballos, carros y carrozas, para gritar los Vivas a su Patrona. Ya al atardecer del día 14 se celebra el rosario.

La fiesta continúa el día 15 de Agosto, a las 12 de la mañana, de nuevo bajo el sol, para celebrar la fiesta de la Asunción de la Virgen. En la noche del día 15 la Virgen de Clarines recorrerá las calles de la aldea entre cantes y vivas hasta la madrugada.

El día 16 es un día familiar, que tradicionalmente se dedicaba a recoger los chozos, o construcciones efímeras de eucalipto que se realizaban en torno a la ermita. En la actualidad, donde la mayoría de los romeros viven en casas, es un dia que se dedica a comer entre familia y amigos, con una misa de despedida por la tarde.

Beas vive todo el año por y para Clarines, y los clarineros cuentan los momentos para echarse a los caminos.