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Nuevas noticias sobre los orígenes de la electricidad en la Sierra

Nuevas noticias sobre los orígenes de la electricidad en la Sierra

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Las investigaciones de los serranos han alumbrado ya numerosos documentos sobre los orígenes de la industrialización en la comarca, en especial sobre las fábricas de luz que, asociadas o no a otras producciones como la harinera, surgieron en la Sierra a finales del XIX y principios del XX. Gracias a la labor de estudiosos como Félix Sancha, Eloy García, Antonio Rodríguez o la Asociación Cultural Lieva, se conoce cómo nacieron iniciativas que pusieron luz en los pueblos serranos.

De hecho, Galaroza tuvo luz antes que Huelva, gracias a Isidoro Sánchez, quien ofreció electricidad al pueblo mediante una dinamo torneada en su taller. La fábrica se instaló en 1892 y se encontraba ubicada al final del callejón del Alto Molino, junto a la calle Sola. Querido y respetado por todos, murió el 7 de octubre de 1937. Más adelante, el periódico ‘El Bien Público’, en su número de 29 de marzo de 1894, recogía una nota fechada en Galaroza en la que se celebraba el éxito de la instalación del alumbrado público. Se dice que “varias personas de esta localidad no han parado mientes en la cuantía de lo que implicará el llevar a cabo el proyecto”.  Y nombra a los vecinos que firmarían esa misma noche el contrato: Ismael González, Pedro L. Muñiz, Pablo Muñiz y Juan B. Muñiz.

Conocidos son también los estudios referentes a Santa Teresa de Electricidad, la compañía que extendió su campo de acción a la comarca y zonas de la Cuenca Minera y Extremadura, creada en 1902 en Jabugo, y de la que aún queda en pie un patrimonio industrial muy importante en La Nava y en El Repilado.

Las recientes publicaciones de Santiago González Flores ofrecen también noticias de los inicios de la electricidad en Zufre. Fue Braulio Santamaría, de origen santanderino e ingeniero de minas, junto a Luis Villechous, Manuel Rincón, Juan Carrión y Luis Sánchez, todos oriundos de la comarca de la Sierra, quienes fundaron en 1889 la Sociedad Eléctrica de Zufre, tal como recoje el Anuario Estadístico Español de 1890.

No fue la única compañía local de la zona, ya que se habían creado varias en Higuera de la Sierra o Santa Olalla del Cala en el último cuarto del siglo XIX. 

La sociedad nacía con un capital inicial de 150.000 pesetas y pretendía dotar de luz eléctrica a la villa de Zufre, a través de la fuerza motriz de dos turbinas ubicadas en el curso de la Rivera de Huelva, en algún punto cercano al paraje de Riscos Pardos.

No se han encontrado aún constancias documentales del devenir de la compañía ni de la composición o labor de sus consejos de administración. La vida de esta compañía debió ser efímera y muy ligada al auge minero de la provincia.

Sí se conoce que uno de sus últimos socios, Sancho Hidalgo Suárez, nieto de Sancho Suárez, realiza entre 1905 a 1908 diversos estudios para la construcción del Pantano del Madero cercano al actual Embalse de Zufre. En mayo de 1908, el Ministerio de Fomento declara el proyecto de interés general y utilidad pública. El proyecto firmado por Antonio Hernández Bayarri, ingeniero conocido sobre todo por su participación en el Ferrocarril Minas de Cala y en la Empresa Riegos del Guadalquivir, no se llevó a cabo tanto por lo costoso como por la complejidad de la obra, aunque se realizaron actuaciones sobre el terreno como lo demuestran que, una vez abandonado este proyecto inicial, la misma empresa se reconvierta en la intitulada Sociedad Minera de Zufre, de la que llegaron a depender una docena de explotaciones mineras ubicadas en el triangulo formado por Zufre, Castillo de las Guardas y Santa Olalla del Cala.

Estas investigaciones suman nuevos datos a la apasionante labor de descubrir la industrialización histórica de la comarca serrana y anima a otros estudiosos a continuar la labor en archivos y desvanes de la zona.

 

 

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