Home Sierra Aracena Félix de Carboneras: “Me hice músico mientras cuidaba las cabras de mi familia”
Félix de Carboneras: “Me hice músico mientras cuidaba las cabras de mi familia”

Félix de Carboneras: “Me hice músico mientras cuidaba las cabras de mi familia”

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La música, en sus diversas facetas, es un ámbito cultural que vive un magnífico momento en la comarca de la Sierra. Son muchas las iniciativas individuales o colectivas que se desarrollan en la zona, con unos resultados muy aceptables en términos de calidad e interés.

José Félix García Domínguez es uno de los músicos que está destacando en los últimos años por su labor y creatividad. Miembro de la Banda Municipal de Música de Aracena, también es tamborilero, llevando su arte por las romerías serranas, y ha grabado su primer disco como compositor.

En esta entrevista con Diario de Huelva, Félix de Carboneras, como se le conoce en la Sierra, muestra su faceta más íntima y lo que significa la música para su vida.

¿En qué momento de su vida decide que la música será un pilar fundamental?

Mis comienzos en la música se remontan a la edad de doce o trece años. Nunca me había llamado la atención este mundo, pero tras escuchar un concierto de la Banda Juvenil de Música de Aracena, me dio un vuelco el corazón. Algo así como un flechazo o amor a primera vista y dije: “yo quiero estar ahí”. Desde pequeño yo quería ser torero, pero a partir de ese momento dejé los toros a un lado y me volqué con la música. Creo que la que más se alegró fue mi madre, que me veía ya de maletilla por las capeas de todos los pueblos. Comencé tocando la flauta y el tambor rociero de una manera muy curiosa. Nací y me crié en Carboneras, una pequeñita aldea perteneciente a Aracena, en la Sierra de Huelva, de tan solo 120 habitantes. En la mayoría de las aldeas, la ganadería y la agricultura es una parte importante para el sustento de las familias, así que tanto mis hermanos como yo teníamos que ayudar en las labores de la casa. Mi madre en vacaciones me mandaba hacer las labores de pastor y estar al cargo de las cabras, así que mientras las cabras pastaban yo me sentaba debajo de una encina y me ponía a tocar la flauta como entretenimiento y para matar el tiempo, pero nunca imagine que llegaría tan lejos. Más tarde viendo que la ‘calentura’ seguía, mis padres me regalaron un saxofón y empecé mis estudios musicales en el aula Municipal de Música de Aracena. Al poco tiempo entré a formar parte en la banda Juvenil Maestro Murray y posteriormente en la Banda Municipal de Música de Aracena, de la que sigo siendo componente.

Usted no se ha limitado a interpretar música, sino que, además, la crea, como compositor ¿Qué le aporta esta faceta y cómo compagina las dos tareas?

Ambas tareas son complementarias. Toco la flauta y el tamboril en numerosas romerías y fiestas de toda la comarca serrana y sigo siendo componente de la Banda Municipal de Música de Aracena desde hace unos 18 o 19 años, actualmente como bombardinista.  Allí sigo aprendiendo y formándome sin perder el contacto con la parte técnica de este hermoso arte. La composición, según mi punto de vista, es algo más de arrebato y de inspiración. No siempre apetece componer porque no se trata de escribir notas, si no de escribir sentimientos. Por eso nunca se sabe en qué momento va a llegar la idea, tan sólo hay que tener paciencia y saber esperar a que bajen las musas. No sé cómo explicarlo, pero sería parecido a mirar al cielo en una noche de verano y ver de repente una estrella fugaz. Dura tan solo tres segundos y desaparece; pues esa estrella sería la inspiración que llega inesperadamente pero como no recojas la idea en el momento, hay que esperar a que aparezca otra estrella en el cielo.

¿Cuáles son las creaciones musicales de las que se siente más satisfecho y cuál sería la que aspira a componer?

Hay varias que han marcado un antes y un después en mi vida: ‘Luz y Esperanza’, ‘A Las Puertas Del Cielo’, ‘Soledad’, ‘Rosario de Campanilleros’ y recientemente ‘Triana’ en marchas procesionales. Y en pasodobles taurinos, algunos como ‘David Mora’, ‘David Adalid’, ‘Adrián, el Niño Torero’, y de los compuestos más recientemente los que he dedicado al torero ‘Cayetano Rivera’ y al rejoneador ‘Diego Ventura’. Creo que en cada una de las obras que he escrito hasta el momento he dejado una parte importante de mí o un gran momento de mi vida, pero no siempre se consigue transmitir al público lo que sientes, o no siempre el público lo capta. Creo que es uno de los grandes misterios del arte. En todas las ramas artísticas, hay artistas que han creado infinidad de obras pero tan solo son conocidos por decenas de ellas o menos. Yo nunca pienso a largo plazo, más bien me dejo llevar por el momento e intento disfrutarlo y saborearlo al máximo, por eso nunca sé lo que compondré mañana, ni cuál será la fuente de inspiración, las grandes cosas en esta vida no se planean, simplemente suceden.

¿Qué siente cuando se interpretan creaciones suyas en lugares como la plaza de toros de Venezuela?

No sé cómo explicarlo, pero es algo muy bonito, algo muy grande. Mientras la estás escuchando piensas en el momento que la compusiste, cómo te sentías, el estado anímico, qué etapa de tu vida estabas viviendo… Como si en tres o cuatro minutos pasara una vida ante tus ojos. En ese mismo momento te das cuenta de que no has llegado a la meta, sino que has llegado al nuevo punto de partida. Que ahora hay que volver a empezar y que la próxima composición tiene que ser igual o incluso mejor que la anterior (aunque no siempre se consigue). Cuando empecé a componer, nunca imaginé que mi música saliera de mi pueblo, de mi banda, de mi entorno. Que mis marchas sonaran en la Semana Santa de Aracena y los pasodobles en la corrida que se celebra anualmente en la Feria de Agosto, para mí ya era un sueño hecho realidad; pero cuando ves que tus composiciones empiezan a sonar en otros lugares a nivel nacional, e incluso Portugal o Sudamérica, se siente muchísima responsabilidad por que empiezan a ocurrirte cosas que no llegaste ni a soñar.

Félix de Carboneras: “Me hice músico mientras cuidaba las cabras de mi familia” Aracena 1

¿Qué diferencias observa entre la llamada música culta, o de cámara, que desarrolla en la banda municipal aracenense, y su recorrido con el tamboril por las romerías y fiestas de los pueblos?

Dentro de la música hay muchas ramas. El tamboril y la flauta y la música culta se encuentran en diferentes ámbitos. En primer lugar, el repertorio: en la música culta podemos encontrar gran variedad musical, todo ello recogido en partitura pertenezca a la edad que pertenezca. Algo que es impensable en el folklore típico del tamboril y la flauta que ha sido transmitido como los juglares, generación tras generación, sin ser recogido en escritura. En segundo lugar, la técnica, ya que en la música culta hay miles de profesores, libros, métodos o cursos donde aprender a tocar cualquier instrumento, estudiar su historia y su evolución. En cambio, en la flauta y el tamboril la gran mayoría somos autodidactas que hemos aprendido viendo, escuchando o preguntando, lo que hace que cada tamborilero tenga su propia manera de entender y ejecutar el instrumento. Y en tercer lugar, la fabricación del instrumento: en cualquier agrupación musical encontramos infinidad de instrumentos de diferentes familias, timbre, y afinación. Instrumentos construidos por prestigiosos lutieres de manera muy técnica y precisa, con una afinación casi perfecta. En cambio, si observamos la flauta, es totalmente rudimentaria, fabricada de manera totalmente artesanal; su constructor utiliza maderas de olivo, granadillo o eucalipto, y su experiencia para hacer de cada flauta una pieza única, ya que al estar fabricadas a mano es totalmente imposible construir dos flautas totalmente iguales en timbre y afinación.

La música en la Sierra tiene un arraigo especial, con fiestas y tradiciones esencialmente musicales. ¿Qué medidas tienen que ponerse en marcha para su rescate y conservación?

Ese es un tema muy serio y no se le está dando la importancia que merece. La Sierra de Huelva es muy rica en folklore de tamboril y flauta, ya que la figura del tamborilero ha sido fundamental en todo tipo de celebraciones lúdicas y religiosas desde antaño. Son infinidad de pueblos los que poseen sus propios toques, por ejemplo Almonaster la Real, con los toques de Santa Eulalia, los fandangos, el romero de las cruces, tanto de Almonaster como en sus aldeas, y tantos otros. Sería conveniente recuperar la grabación más antigua existente y a partir de ahí escribirlos en partitura. Porque hay algo muy importante que no tenemos muy en cuenta, y es que la música de la flauta y el tamboril está en constante evolución, porque cada tamborilero hace el repertorio a su manera de entender este arte, y con el paso del tiempo puede ir cambiando notas inconscientemente, pero si están recogidos en una partitura siempre tenemos la opción de poder volver a los orígenes.

Su concepto de la música tiene mucho que ver con las emociones. De hecho, una de sus frases favoritas es que “la música no nace en un pentagrama, nace en el corazón”. ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración, las que le sirven para mantener activa su creatividad?

Cuando me preguntan cuál es el secreto, o como compongo, no sé cómo explicarlo, o al menos no tengo palabras técnicas para hacerlo. Soy totalmente autodidacta, no tengo ningún tipo de estudios relacionado con la composición, lo que escribo sale todo de forma natural, directamente del corazón, miro dentro de mi e intento expresar lo que siento, por eso quizás mis virtudes pues sean mis carencias; al no tener estudios sobre este arte, tengo que volcar toda mi creatividad en los sentimientos. Según por el momento personal, sentimental o anímico por el que esté pasando, pues así escribo mi música. Es muy difícil de explicar, pero a veces siento cosas en mi interior que necesito sacar, necesito contarlas a los demás pero no con palabras, sino con música. Y cuando logras eso, te sientes como liberado, algo semejante a cuando tienes algo que te perturba en tu interior y al expulsarlo te quitas ese peso de encima. Son cosas muy difíciles de explicar porque el mundo de los sentimientos es muy complejo.

Finalmente, este verano presentó su primer disco, ‘Divino tesoro’, con la banda juvenil de Aracena. ¿Qué espera aportar con esta iniciativa?

Surgió casi de casualidad. La Banda Juvenil de Música Maestro Murray de Aracena celebraba su tradicional concierto de Cuaresma, y este año su director Antonio José Duran me propuso que todas las marchas que se interpretaran en dicho concierto fueran de mi autoría. En principio me pareció algo arriesgado y de mucha responsabilidad, pero a la vez fue un gesto muy bonito ya que sería la primera vez en 10 años como compositor que mi música fuese la principal protagonista de un concierto. A raíz de ahí, se me ocurrió la idea de grabar el concierto en total y riguroso directo para la posterior edición de un disco por dos motivos. El primero, por tener un recuerdo de este concierto, ya que fue algo que marcó un antes y un después en mi vida. Y el segundo, por tener mi música grabada lo más profesionalmente posible, ya que la mayoría de las grabaciones que existen de mis marchas son en conciertos al aire libre o en la calle en las procesiones. En principio, lo del disco era como un recuerdo para músicos y amigos, pero nunca imaginé que habría tantas personas interesadas por mi música. Y viendo la gran acogida que está teniendo, mi idea es hacer una nueva grabación de otro disco de pasodobles taurinos.