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Los vertidos de aguas residuales impactan en la costa y agravan la situación de las playas
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Los vertidos de aguas residuales impactan en la costa y agravan la situación de las playas

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El estado de las playas de Huelva no se limita a realizar una especie de recuento de los daños causados por los temporales, el avance de la línea de Costa o la ocupación del dominio público marítimo terrestre. El asunto es más problemático y con la manifestación convocada por la Plataforma en Defensa de las Playas ha subido varios peldaños, sobre todo teniendo en cuenta que entramos en fechas preelectorales. Momento en el que todo se desborda y embravece hasta que se calman las aguas y las Mesas, Plataformas y demás caen en una especie de Mar de los Sargazos. Muy onubense este mar pues dejó a Colón al borde de la desesperación marinera en su gesta colombina.

La situación de las playas de Huelva es un clásico del verano. Por ejemplo, la organización Ecologistas en Acción viene denunciándolo desde 1999. Casi veinte años ya desde la primera concesión de sus temidas ‘banderas negras’ por sufrir las playas y la costa el impacto de vertidos contaminantes, aguas residuales y fabriles y agresiones urbanísticas.

Este año, las obras se han demorado hasta la misma temporada poniendo de manifiesto una realidad que se repite cada año y que sólo salva la gran movilidad mareal de la costa, que evita el estancamiento de las aguas residuales.

En su relación de Banderas Negras 2018, ya se advirtió de la mala situación que presentaban zonas de baño tan concurridas como La Antilla (Lepe), Isla Cristina o Mazagón, donde las analíticas detectan un clamoroso y deficiente tratamiento de las aguas fecales de los núcleos urbanos.

Según los datos oficiales publicados y recogidos por Ecologistas, las analíticas que afectan a zonas de influencia marina empeoran el ya mal funcionamiento de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de las localidades citadas. A las que se añade en algunos periodos Matalascañas y la inexistencia de depuración en Palos. Sin olvidar la grave situación que se da en Sanlúcar de Guadiana, sin depuradora y vertiendo al río junto a una supuesta playa fluvial, y El Granado, también sin depuradora.

Tiene mucho que ver en esta situación los incumplimientos de los plazos en política de depuración de aguas por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y los retrasos de las empresas adjudicatarias. Menos mal que en el litoral de Huelva las fuertes corrientes y mareas reducen los riesgos sanitarios.

Las Banderas Negras concedidas este verano a las playas incluyen a Isla Canela, por ocupaciones urbanísticas; Isla Cristina, por problemas con las aguas residuales; La Antilla, por presencia de aguas fecales y construcciones que ocupan la línea marítima. A las que se unen en este listado El Portil, por ocupaciones urbanísticas de las arenas y la amenaza sobre las reservas de agua dulce que circundan la urbanización. Y, con menor impacto, Punta Umbría.

La zona oriental de la Costa, Mazagón y Matalascañas también presentan numerosas deficiencias. Incluso en la playa que comparten Moguer y Palos tuvo que prohibirse el baño. “La inutilidad de la EDAR, de la que salen aguas residuales continuamente” es el principal asunto que necesita una evidente mejora. Y en Matalascañas también alarman los datos de la EDAR en los periodos de mayor afluencia de residentes y visitantes.

Las áreas analizadas más significativas apuntadas en el informe de Ecologistas son:

EDAR de Isla Cristina. La depuradora de Isla Cristina vierte directamente a la ría Carreras, en la zona de terminación del caño conocido como ‘caño del Matapiojos’, donde se une a la zona de marismas adyacentes a La Redondela con el denominado Arroyo del Prado.  De esta manera, este vertido distribuye aguas residuales prácticamente por toda la zona de levante del sistema marismeño formado por la desembocadura del Guadiana. Según las analíticas de 2017, esta EDAR sigue incumpliendo la vigente normativa de vertidos prácticamente durante todo el año.

EDAR de Lepe (La Antilla). La depuradora vierte directamente en la zona del litoral de las playas de La Antilla donde se sitúa el emisario construido para evacuación de unas aguas residuales que siguen sin ser tratadas debidamente, ya que ha pasado otro año más sin terminar la obra de renovación de la  EDAR.

Depuradora de Palos.  Un año más sin depuración de aguas residuales en Palos, aunque con anuncio de licitación de obras para la construcción de nueva EDAR. El lugar de la depuradora sigue siendo usado como almacén de contenedores de basura y las aguas residuales siguen su recorrido sin ningún tratamiento hacía el Río Tinto y su desembocadura.

EDAR de Mazagón. La depuradora de Mazagón sigue vertiendo fuera de norma, a través de un emisario submarino, cuya estructura se rompió con el último temporal, extendiendo el vertido a toda la zona y obligando a prohibir el baño.

EDAR de  Matalascañas. A pesar de las obras de mejora realizadas hace pocos años, la EDAR de Matalascañas demostró en 2017 su ineficacia para realizar una adecuada depuración de sus aguas residuales, generando vertidos por encima de límites legales, coincidiendo con los periodos vacacionales.

Arroyo contaminado con aguas residuales en El Portil. A escasa distancia del Caño de la Culata desemboca un pequeño arroyuelo, que presenta el aspecto de tener filtraciones de aguas residuales.

Vertido en Pozo del Camino (Isla Cristina y Ayamonte).  Vertido directo al caño de la red de drenaje del espacio natural protegido Paraje Natural Marismas de Isla Cristina. Aunque se han instalado arquetas en un punto cercano y parece que hay un encauzamiento del vertido, éste se sigue produciendo, con malos olores también junto al puesto de observación de avifauna.