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“Queremos ser un referente en enseñar ciencia a los niños hospitalizados”

“Queremos ser un referente en enseñar ciencia a los niños hospitalizados”

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El joven emprendedor onubense Jesús Ángel Gómez fundó hace tres años una asociación, Cienciaterapia, con la que acercar la ciencia a los niños ingresados en los hospitales. El proyecto ha ido creciendo y se hace ya en ocho hospitales españoles, han editado un libro de éxito, han recibido varios premios nacionales y ahora está nominado a los Premios Andaluces del Futuro. En esta entrevista cuenta la gestación y desarrollo de una iniciativa con vocación de expandirse.

¿Cómo surgió la idea de crear Cienciaterapia?

Yo estaba estudiando el último examen de la carrera de Química cuando una sobrina me pidió que le explicara la Ciencia de forma que ella la entendiera. Empecé a hacerle experimentos con materiales de casa y me di cuenta de que una niña de primaria estaba aprendiendo conceptos que se dan en el instituto y en la carrera a través del juego y sin levantarse de la silla cuando es una niña muy nerviosa. Pensé entonces que podía llevar estas enseñanzas a los niños que están en los hospitales. Empecé a documentarme y vi que con los niños hospitalizados se hacía magia, juegos de mesa y manualidades, pero no había talleres de ciencia. Comenzamos haciéndolo en el Hospital Juan Ramón Jiménez y vimos que funcionaba, entonces lo hicimos en Badajoz y después en Madrid.

¿En qué hospitales están trabajando?

Actualmente estamos haciendo sesiones de Cienciaterapia en ocho hospitales: el Juan Ramón Jiménez de Huelva, el Materno Infantil de Badajoz, el Virgen de la Arrixaca de Murcia y en las plantas de oncología de los hospitales madrileños Infantil Niños Jesús, La Paz, Gregorio Marañón, 12 de Octubre y Ramón y Cajal. Aunque nuestro objetivo es seguir creciendo, de momento, hemos parado y hemos apostado por mantener la actividad en esos hospitales. Todo se coordina desde Huelva, aunque los voluntarios funcionan de manera autónoma. Les damos las fechas de las sesiones y ellos quedan para ensayar.

¿Cuántas personas forman la asociación?

Somos siete en la junta directiva y más de 30 cienciaterapeutas voluntarios con un perfil científico: químicos, físicos, biólogos, etc. Además hay otros voluntarios que no son científicos y que se encargan, por ejemplo, de montar mesas informativas. En total somos más de 50 personas.

¿Cómo crearon esta red de voluntarios?

Al principio buscamos en Badajoz porque allí teníamos conocidos, pero después han sido los propios voluntarios los que han venido a nosotros ofreciéndose a colaborar al conocer la iniciativa a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Ahora son ellos los que nos dan las gracias por ofrecerles la posibilidad de hacer un voluntariado científico.

Háblenos de los talleres en los hospitales.

Los talleres duran una hora y media o dos horas. Previamente, hemos preparado el taller con una serie de experimentos; hablamos con el control de Enfermería de los hospitales, que siempre tienen las puertas abiertas, y coordinamos con ellos qué niños pueden venir a las sesiones y quienes precisan que vayamos a hacérselas a su habitación, contando siempre con los padres. Si el niño está aislado, hacemos la sesión comunicándonos a través del cristal. Realizamos experimentos de física, química y biología basándonos en dos pilares: cumplimos las normas de seguridad utilizando materiales plásticos y no usando ni fuego ni ácidos fuertes; y empleando siempre materiales que encontramos en casa. Esto último es lo que más le llama la atención al niño.

¿Qué se consigue con la Cienciaterapia?

Conseguimos que los niños entiendan conceptos de ciencia que van más allá de la Secundaria; y también le aliviamos el ingreso en el hospital, hacemos que desconecten y les damos un respiro a sus familias. Además, fomentamos las vocaciones científicas y estrechamos los vínculos entre los ellos.

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¿Algún experimento destacable?

En uno de ellos, explicamos las propiedades de los polímeros (plásticos) y sus estructuras moleculares disolviendo poliespan (corcho blanco) en acetona. Los niños se sorprenden de que un metro de poliespan quede reducido a un chicle. Para que entiendan cómo están enlazadas las moléculas formamos una cadena y nos contraemos. Nos lleva mucho pensar cómo explicarlo para quitar la etiqueta de que la ciencia es difícil y no está en la vida real.

¿Han pensado en llevar los experimentos a los colegios?

Al principio nos llamaban colegios e íbamos, pero hemos dejado de hacerlo para centrarnos en los hospitales, aunque hacemos alguna cosa puntual. Le hemos dado la vuelta a la tortilla y ahora son los colegios los que recaudan fondos para el proyecto a través de mercadillos, obras de teatro, fiestas y conciertos. También se están creando eventos solidarios. Por ejemplo, en bodas, hay novios que deciden donar a Cienciaterapia el dinero del detalle que se les hace a los invitados, a los que se les explica mediante una tarjeta. También se está haciendo en las comuniones y son los mismos niños los que lo piden. Un caso curioso fue el de un niño que pidió a los invitados de su comunión que no les hiciesen regalos sino que destinasen el dinero Cienciaterapia. Estamos muy agradecidos no sólo por lo recaudatorio, sino porque la gente se sienta de alguna forma de la asociación.

El libro ‘Cienciaterapia’ está siendo todo un éxito. ¿Cómo surgió la idea?

Muchas personas nos preguntaban cómo podían hacer los experimentos, vimos que había demanda, pero fueron los responsables de la Editorial Pábilo quienes nos lo propusieron. Empezamos en junio y lo presentamos en Huelva en diciembre. Se han superado las expectativas de venta del libro tanto en las librerías de Huelva como a nivel nacional a través de la tienda online.

La asociación ha recibido varios premios nacionales, como el Premio Hospital Optimista de Atresmedia, Premio de Jóvenes Emprendedores Sociales de la Universidad Europea o el de Embajador en España del programa ‘Think Big Jóvenes’. 

El de Atresmedia premió el proyecto de Cienciaterapia junto con la Unidad de Pediatría del Juan Ramón Jiménez. En el de la Universidad Europea me premiaron a mí como representante de Cienciaterapia en 2015; ellos premian proyectos con alto impacto social que apuesten también por la innovación. El de embajador surge cuando termina el programa de ‘Think Big Jóvenes’ con el que la Fundación Telefónica nos había estado financiando durante un año. Ellos buscaban jóvenes que fuesen precursores y contagiaran a otros jóvenes. Hemos hecho muchas charlas para contagiar a los jóvenes porque si yo fui capaz de crear esto con 22 años, todos podemos.

Y ahora aspira a los Premios Andaluces del Futuro, ¿qué supone para usted? 

Yo coordino el trabajo, pero hay todo un grupo detrás, así que el premio, de conseguirlo, es de la asociación. Ellos buscan jóvenes que destaquen en diferentes categorías; en nuestro caso, en Valores Sociales. El premio se decide por votación a través de la web, hasta el 28 de febrero está abierto el plazo, y también mediante un jurado. La gente se está movilizando mucho y nos está apoyando, cosa que agradecemos. De ganarlo, el premio se destinaría a la asociación, para seguir con acciones de futuro, para que no se quede en una aventura de unos años.

¿Y cuáles son esas acciones de futuro?

Queremos ampliar el número de hospitales a los que llevar la ciencia. Nos gustaría contar con una sede donde los niños puedan hacer los talleres y que las cuotas que paguen los padres vayan a parar a los hospitales. Queremos que sea un referente en España.

¿Cómo se siente con la acogida del proyecto?

Contento, agradecido y esperanzado. Contento por la labor que se está haciendo; visitas los hospitales y sabes que eso hace falta; ves a los niños ilusionados y a los padres que te paran por la calle y te mandan mensajes de agradecimiento. También agradecido porque los hospitales están abriendo sus puertas a la iniciativa y esperanzado porque se pueden hacer muchas cosas más.


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