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Los años 30 trajeron un importante dinamismo social a Galaroza

Los años 30 trajeron un importante dinamismo social a Galaroza

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Dentro de la investigación ‘Rescate de la Memoria cachonera, el rescate del olvido’, que está impulsando el Ayuntamiento de Galaroza con la colaboración de la Consejería de Presidencia, se están obteniendo datos importantes sobre las entidades sociales de la localidad en la década de los 30.

Los Casinos de Sociedad fueron instituciones imprescindibles en la sociedad de la época para los distintos estratos sociales. Los investigadores han podido acceder a un rico cuerpo documental repleto de escritos de mucho interés proporcionado por archivos y particulares, de los que se extraen muchos e interesantes datos sobre los Casinos. Del que más notas se tienen es de la ‘Unión Recreativa’, cuya reunión fundacional data de noviembre de 1919. De la Unión se conservan multitud de documentos como por ejemplo, sucesivos reglamentos, Libros de Actas, Contratos de arrendamiento del local, listado de enseres, Libros de socios, balances, Estados de Cuentas, etc., de los que muchos de ellos proceden de la etapa 1930-1940.

Su vida y actividades resultan de lo más interesante. De lo examinado se puede comprobar la pulcritud con que se llevaban los asuntos internos de la sociedad. Como prueba de esta cautela, podemos observar los escritos que recogían las elecciones para componer la junta directiva, que incluyen todos los candidatos, todos los votos obtenidos y cualquier hecho relevante que acaeciera en tan importante momento. Existía una distinción cualitativa según un vecino fuese socio fundador o sólo socio de número, lo cual debía implicar algunas distinciones. Se conservan también talones con las cuotas de cada socio, pudiéndose apreciar los cambios sufridos en esta leva con que los abonados contribuían al sostenimiento de la entidad. En concreto, a principios de los años treinta la cuota de socio estaba establecida en dos pesetas.

Desde el primer momento se puso mucho empeño en seleccionar bien la figura del conserje. Para ello, en sucesivas anualidades se publican edictos, anuncios públicos e incluso pliegos de condiciones y completos expedientes para proveer el cargo.

La dirección del casino era severa. Ya en aquella época se recriminaban determinados actos que dificultaban la convivencia o, simplemente, incumplían las normas. Por ejemplo, se redactaban y se exponían al público listas negras con los socios que debían cuotas mensuales, o se instruían expedientes por altercados acaecidos en el local o por conductas reprobables. La más habitual consistía en alterar el orden público con discusiones, insultos o agresiones provocadas por excesos alcohólicos, en la mayoría de los casos.

Es curioso cómo, a pesar de la elegante y preciosista letra con que se anotaban todos los detalles del casino, el estado de cuentas de 1932 aparece mecanografiado en tintas azul y roja; eso sí, las firmas de Presidente, Secretario y Tesorero fueron rubricadas en tinta negra.

Una de las curiosidades aparecidas hasta la fecha es un listado con 42 nombres de mujer que pudieran demostrar algún tipo de implicación femenina en esta sociedad. Si ello fuese así, estaríamos ante un hecho sin duda relevante por la época en que se produce y por la estratificación social que regía la vida en el pueblo.

De la ‘Unión Recreativa’ es de destacar el reglamento fechado en 1930. Existe otro reglamento que está firmado por “Por la Comisión José González”, con 54 artículos y fechado en “Galaroza y Abril 27 1930”, que tampoco son los impresos. Estos de 1930 tienen su domicilio en calle Primo de Rivera, 28.

En este Casino se celebraron diversos mítines y concentraciones, como el que desarrolló el partido Acción Popular el día 5 de enero de 1936, que precisó autorización del Gobernador Civil de Huelva, “en armonía con las órdenes circuladas con anterioridad a esta fecha”, según se manifiesta en petición de la Alcaldía de fecha 3 de enero. También protagonizó un incidente que provocó su cierre. El 14 de agosto de 1932 se da orden por parte de la Alcaldía a la Guardia Urbana, para que cierre el Casino por los hechos allí ocurridos, probablemente los relacionados con la rebelión del 10 de agosto.

En el Casino Unión Recreativa tenía también su sede la Asociación Patronal de Galaroza, según se deduce de las actas de la Junta Local de Contratación de Campesinos y Jornaleros.

Al estudiar la historia cachonera de los años treinta surge también el deporte, materializado en la creación del Club Deportivo Cachonero, equipo que identificó a este pueblo, y que nació precisamente en esta etapa histórica. En 1934 se decidió construir un terreno de juego oficial para practicar este deporte y poder fundar un club de fútbol. En la construcción del campo de fútbol intervinieron exclusivamente aquellas personas a las que les apasionaba este deporte, practicantes del mismo o no. Para ello, el Ayuntamiento de Galaroza cedió un solar a estos vecinos, quienes, en cuanto podían después de terminar sus labores, acudían a este lugar para trabajar juntos en la creación de un terreno de juego en condiciones en el que poder practicar el fútbol.

En el desarrollo de las obras ocurrieron numerosos accidentes, todos ellos provocados por el afán de la juventud por tener un campo cuanto antes. Desgraciadamente de produjo un suceso lamentable, la muerte de un joven, Rafael Sosa “El Abuelito”, al quedar atrapado por un deslizamiento de tierra. Este suceso paralizó las obras durante dos días en señal de luto, pero posteriormente, a pesar de la desgracia, las obras continuaron y bajo el mandato del alcalde Luis Navarro pudo inaugurarse el campo de fútbol ‘El Rebollar’.  En estas mismas fechas se creó un club juvenil, dentro del cual se comenzó a debatir la organización de un equipo de fútbol que representara a la localidad una vez finalizadas las obras. Se decidió denominar al equipo como Club Deportivo Cachonero.

Finalmente, el día 24 de julio de 1935, una vez acabadas las obras, fue inaugurado el campo de fútbol de Galaroza con el nombre de ‘El Rebollar’. El acontecimiento tuvo, en primer lugar, una fiesta y seguidamente se disputó un partido entre los equipos C.D. Cachonero e Higuera Fútbol Club. El partido despertó una gran expectación, asistiendo al mismo la prensa gráfica deportiva que existía en la época. la ocasión, participaron como madrina doña Soledad Librero y haciendo el saque de honor doña Luisa Sánchez. Se tiene información detallada gracias al descubrimiento de un recorte de prensa perteneciente al desaparecido diario “La Provincia”

Otra institución que procuró grandes servicios al pueblo cuando  la Seguridad Social no existía y los obreros se encontraban totalmente desprotegidos fue la Sociedad de Socorros Mutuos La Alcancía, entidad fundada en Galaroza en 1915 y que se convirtió en fundamental para muchas familias cachoneras durante el siglo XX.

La historia de esta aseguradora tan particular ha podido ser reconstruida gracias a diversos documentos entre los que destaca una memoria de la entidad publicada en 1937, de la que se extrae que se dedicaba esta sociedad a ayudar a los trabajadores que caían enfermos y no podían continuar con sus labores. Realizaba una gran tarea incluso tras el fallecimiento de sus socios. Entre sus creadores, a principios del siglo pasado, se encontraba el coronel Nicomedes Alcayde Carvajal, el maestro Antonio Arellano Santos y el médico Gumersindo Márquez Chaparro, quien fue también Presidente de Honor hasta su muerte en 1916. Junto a ellos, numerosas personas influyentes de la época se reunieron en el domicilio particular de Fernando Márquez Tirado para celebrar la primera junta directiva de La Alcancía el 29 de Agosto de 1915.

El lenguaje utilizado en la memoria retrotrae a los primeros años del siglo pasado, con florituras lingüísticas que ensalzan la sociedad y vilipendia a sus detractores, a los que tacha literalmente de “mentecatos” y “pusilánimes”. Además, aparecen en esta memoria de 1937 detalles interesantes, como la identidad del primer socio que recibió socorros por enfermo y que posteriormente falleció, concretamente el socio fundador Teófilo Codesal Santos, que murió el 29 de Mayo de 1916 con 47 años; el trabajo de investigación que está realizando la Asociación Cultural Lieva incluye otras fuentes que hablan de la buena labor de esta entidad en Galaroza, como por ejemplo la crónica que un corresponsal cachonero publica en ABC en 1930, y que da cuenta de la celebración de su Junta General.

Esta divulgación de datos corresponde al proyecto ‘Rescate de la Memoria cachonera, el rescate del olvido’, apoyado por la Consejería de Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática. Para la Asociación Cultural Lieva constituye una de las actuaciones principales de su 20º aniversario, que se desarrollará durante 2019, y para el que cuenta con la colaboración de instituciones como la Fundación Unicaja.

 

 

 


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