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Los masones quieren volver a ser lo que fueron en Huelva

Los masones quieren volver a ser lo que fueron en Huelva

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Los masones quieren hacerse más visibles para acabar con la leyenda negra de la masonería que iniciaron los borbones y continuó el franquismo hasta casi aniquilarla en España. También en Huelva, donde el 1 de abril la logia 'Tartessos' celebra una jornada de puertas abiertas en el Hotel Senator (19.00 horas) para explicar en qué consiste la masonería, un movimiento que por su secretismo ha sido acusado hasta de brujería.

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"Lo que promueve la masonería es el libre pensamiento para crear una sociedad más justa, equitativa y fraterna". Quien habla es el onubense José Mantero -en la imagen-, uno de los maestros de la logia 'Tartessos', que engloba a personas de Huelva, Sevilla y Cádiz. Aunque Huelva no tiene logias propias, hay más de una veintena de masones repartidos por distintas logias de España. Según explica Mantero, lo que se hace en las logias masónicas es básicamente "debatir temas de interés social como la renta mínima universal o el aumento de los totalitarismos. Sorprende lo armónico de los debates, donde reina la tolerancia y existe un guión de trabajo que no permite a una misma persona intervenir más de tres veces en el mismo tema". También destaca el carácter solidario, prestando ayuda tras los terremotos de Lorca o Haití.

Y el movimiento quiere crecer hasta alcanzar los tiempos de la II República, cuando había un importante número de masones en Huelva y varias logias; "gran parte de los políticos de izquierda de aquel tiempo eran masones", apunta Mantero. "La implantación en Huelva fue muy temprana -continúa-, en Ayamonte se creó en 1872 la logia 'Triángulo' y en Valverde 'Hijos del Triángulo' un año después. También había otra en la Cuenca Minera, y las logias 'Minerva' y 'Soto Vázquez' en la capital -en la imagen-. Era un movimiento muy potente, republicano y rojo, pero el franquismo acabó con él". Tras la dictadura, el movimiento masón comenzó a surgir tímidamente.

2017-03-16-PHOTO-00000029Precisamente este 2017 se cumplen 300 años desde que se creara el movimiento en Londres. Se fundó un 24 de junio de 1717 en la taberna 'El ganso y la parrilla' por los maestros canteros constructores de catedrales que, como estaban de capa caída por falta de trabajo, se dedicaban a debatir sobre cuestiones filosóficas. La iconografía masónica sigue manteniendo los instrumentos de esos antiguos canteros, con la escuadra, el compás y la maza como elementos comunes. Aún no hay lugar elegido para la celebración de este aniversario y desde la logia 'Tartessos' se ha propuesto a Huelva, pero no hay nada decidido.

La logia 'Tartessos' forma parte la Federación Gran Oriente de Francia, preponderante en España, que cuenta con 12 logias en el país y unos 4.000 masones. El movimiento masónico se integra en dos corrientes mundiales: ésta de Francia, adogmática, liberal, que no obliga a tener una fe concreta y admite mujeres y cuenta con más de 50.000 miembros en todo el mundo; y la anglosajona, que obliga a tener un Dios, a creer en la inmortalidad del alma y no admite féminas en sus filas.

¿Cuál es el proceso para hacerse masón?

"En el siglo XVIII se decía que para ser masón había que ser libre y tener buenas costumbres, y lo seguimos manteniendo", explica José Mantero, quien sostiene que "rompiendo el mito de la leyenda negra, en la masonería es más difícil entrar que salir". El primer paso para entrar en una logia es una entrevista, tras la que se presenta una solicitud por escrito. Iniciado el proceso de admisión, se efectúan otras tres entrevistas con tres maestros de la logia que emiten un informe anónimo. Dicho informe se lee en una reunión ritual en la que está presente el solicitante con los ojos vendados, al que los miembros de la logia le hacen preguntas. El aspirante se retira y los masones votan con bolas blancas y negras si admiten al nuevo miembro o no. El proceso suele durar al menos dos meses.

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Una vez dentro, el masón pasará por tres niveles dentro de la logia. Una primera fase de aproximadamente un año que está como aprendiz, en la que se le enseña historia de la masonería y los símbolos y en la que no toma la palabra en las reuniones o talleres. Transcurrido este tiempo pasa a ser compañero y ya sí puede intervenir en los debates. Y, tras tres años, maestro, que son oficiales de la logia y se diferencian externamente en que el delantal blanco lleva un ribete azul -el mandil y los guantes blancos y una banda azul cruzando el pecho es el uniforme de la Orden-. Los maestros que quieren seguir avanzando en el aprendizaje se integran en talleres de distintos grados.

Para Mantero, la logia "es un laboratorio de ideas y construye, a pequeñísima escala, una sociedad mejor". "Sus valores -concluye- se transmiten por el testimonio, por el ejemplo. Veo un cambio en miembros del taller con un baño de tolerancia grande".

 

 

 

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