sábado. 01.10.2022
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Sus señorías... la lucha persiste, las leyes pasan

Sus señorías... la lucha persiste, las leyes pasan

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar , a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”, Clara Campoamor.

Permitanme mis lectores unirme al homenaje a Clara Campoamor cuando se cumplen 126 años de su nacimiento. La derecha española, enemiga confesa de la libertad de decisión de la mujer, no va a encontrar, al menos en mi cuerpo ni en mi mente, la más leve resignación.

Señores diputados, ¿de qué se ríen ustedes? No alcanzo a comprender tal manifestación de soberbia entre sus señorías tras haber impuesto la disciplina de voto, y siento verdadera repugnancia si las damas del PP no han sufrido como “una tortura de su espíritu el haberse visto en trance de negar la capacidad inicial de la mujer”. Como dijo “la mujer olvidada”, siempre recordada, “creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos”.

Señores diputados, están legislando contra los suyos, están legislando contra las 22.860.775 mujeres que residimos en España. Y se equivocan, y saben que se equivocan.

Señores diputados, ¿por qué aplauden?, “¿es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo”.

Señoras diputadas, ¿de qué se vanaglorian? ¿No se os tambalea la ética en vuestras conciencias quitando derechos a la mujer, por el simple hecho natural de tener sexo femenino? ¿Quién tiene pues el problema de ética? “Es pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre”.

Yo, y todas las mujeres que llevamos el “yo decido” en la sangre, somos ciudadanas con derechos igual que ustedes, y están cometiendo un atentado moral enmascarado en una ley y ustedes lo saben. Están cometiendo, además, un catastrófico error político al que nos agarraremos para no volverlos a ver más en esa actitud de heroísmo reaccionario.

Señores diputados, “es mi convicción la que habla”, como dijo Campoamor en las Cortes el 1 de octubre de 1931, y con la igualdad de condiciones que nos confiere el derecho, seguiremos luchando por nuestra libertad. Así que rían y aplaudan. La lucha persiste, las leyes y ustedes pasarán.

Sus señorías... la lucha persiste, las leyes pasan
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