La estupidez cartesiana de Felipe, el extremo-centrista
El uno de octubre de 2016, escribía en las páginas de este mismo diario, un artículo que titulé: “Descartes y la estupidez del PSOE”.
Hacía referencia a la valentía de los cobardes cuando, remoritas y secundones, daban la cara por otros/as que no fueron capaces de decirle a la cara al actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo mal que llevaba la Secretaría General (¡era muy cierto!), pero de ahí a montar el circo a través de los medios de comunicación hay un abismo dónde la responsabilidad no solo había que atribuírsela. En unas elecciones generales y/o autonómicas no se presenta solo él, sino "socialistas" de las correspondientes circunscripciones que no dieron la talla para acompañar en tan largo y tortuoso camino de la configuración de una alternativa de poder en España.
"...Si mi padre levantara la cabeza..." y estuviese viendo el espectáculo bochornoso que estaban dando los socialistas españoles, en ese momento, se preguntaría: tanta lucha por las libertades y conseguir una democracia, para los que se dicen actuales garantes de ella la dilapiden en unos meses. Qué lejos quedan ya Pablo Iglesias, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Remigio Cabello, Julián Besteiro, Pablo Castellano, Nicolás Redondo, Enrique Tierno, Rodolfo LLopis (cuándo le cedió en 1974 en Suresnes la Secretaría al otrora socialista; hay que reconocer gran estadista en su época de Presidente de Gobierno que situó a España en el lugar que le correspondía, pero hoy solvente, más que solvente, acaudalado, desagradecido, incoherente extremo-centrista y ….., Felipe González).
También, hay que recordar actuaciones de Susana Díaz con Marío Jiménez, Ximo Puig, Javier Fernández y Emiliano García-Page, ¿con qué solvencia gobernaban en sus Comunidades? Lo que no querían para otros lo aplicaban en sus comunidades.
Ahora, mes de abril de 2026, la situación, ¿cómo es?, en el marco de la actuación personal, no tengo nada que objetar, cada uno con su conciencia, pero no deja de ser chocante “aceptar” comportamientos como el del expresidente, Felipe González. Coquetea con otras “sensbilidades”, está en su perfecto derecho, faltaría más, pero es llamativo su silencio en momentos tan críticos como el que está viviendo la humanidad: ¿no merece un comentario, por su parte, de la cruel dictadura de los Ayatolás en Irán que denunciamos todos los españoles, la guerra de Irán, el genocidio de Gaza, Líbano, Cisjordania,…,por parte de dos locos, Trump y Netanyahu, lunáticos, psicópatas que desprecian el Derecho Internacional y actúan como son, dos verdaderos dictadores y genocidas…?
Dicho esto, que cada cual opine como estime oportuno, decididamente no hay quién narices entienda a la mal denominada “clase política” (¿por qué clase política?), traigo de nuevo a Descartes para opinar sobre la estupidez de ciertos personajes de nuestra historia actual.
Carlo Maria Cipolla (1988), historiador económico italiano establece cuatro leyes fundamentales de la estupidez, una de ellas, quizás la más importante:
"Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño".
Se infiere, por lo tanto, del establecimiento de esta ley, la reseña de dos causas a tener en cuenta cuando se inquiere, cuando se indaga, cuando se explora el comportamiento humano:
- Rentabilidades y mermas que un individuo se causa a sí mismo.
- Rentabilidades y mermas que un individuo causa a los otros.
Recurriendo al sistema de coordenadas cartesianos, denominación que se introdujo en honor de Descartes quién lo utilizó de manera formal por primera vez, crea una gráfica en el plano con dos ejes perpendiculares de tal suerte que colocando la primera causa en el eje de abscisa OX, y la segunda causa en el eje de ordenada OY, podemos hacer una clasificación de los individuos en cuatro grupos a saber:
- INTELIGENTES: rentabilizan a los demás y a sí mismos.
- INCAUTOS o desgraciados: rentabilizan a los demás y se merman a sí mismos.
- ESTÚPIDOS: merman a los demás y a sí mismos.
- MALVADOS o bandidos: merman a los demás y se rentabilizan a sí mismos.
La ventaja del sistema cartesiano es que nos permite hacer una representación gráfica de cualquier punto del plano, y establecer una relación entre las variables referentes al caso de las relaciones humanas.
En el caso que deseemos hacer una información individual, por ejemplo, la semi-diagonal del cuarto cuadrante sería la del malvado perfecto, quedaría a ambos lados de ella, respectivamente, los malvados inteligentes y los malvados estúpidos.
Coincido con el científico andaluz, J.M. García, cuando afirma que en los intercambios o interacciones biológicas entre especies se conoce el chupóptero o parásito (malvado), el mutualista (inteligente), el huésped (incauto), pero tal vez en el mundo animal la interacción propia de los estúpidos no está clara, porque una especia así se extinguiría, sin embargo, una excepción podemos hacer con nuestras/os políticas/os: la “clase política española” está llena de ellos.
Con todo lo anterior, el lector ya puede situar a sus políticos “favoritos”. Tengo mi opinión sobre estos señores y señoras, favorable y no desfavorable tanto de derechas como de izquierdas, excelentes políticos entregados a su tarea, aunque sean honrosas excepciones, por indicarles uno: sitúo a Borrell en el primer cuadrante, y ¡también sé dónde situar al expresidente Felipe González!