No respetar las alergias de un enfermo es delictivo
Se vive de forma continuada en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, y especialmente en Medicina Interna, la coacción continua al enfermo a administrarle productos a los que es intolerante o alérgica. Parecen tener supuestamente comisiones de empresas farmacéuticas, porque si no no son entendibles los protocolos que atentan contra la salud y vida del enfermo. Sucede con el bisoprolol.
En una paciente, la ingesta de este fármaco le produjo hipotensión severa de 7 de máxima disnea y ahogo, además de pérdida conocimiento. En todos los ingresos, es coaccionada a su uso, y con la falta de ética de un informe donde no se dice el origen de su no utilización. Sólo se remite una falsa afirmación de que la familia se niega a su tratamiento, cuando debería constar su intolerancia y respetar sus alergias. Demasiadas malas praxis la que se han sucedido en el Hospital, actuaciones que se han vivido con una angustia permanente acompañando a un familiar.
En medicina no hay "palabra de Dios" porque existen diferencias individuales, y no aceptarlo y generalizar es pura ignorancia. Hasta los laboratorios piden que si sucede algún efecto adverso no descrito se les comunique. El consentimiento informado es informar de un tratamiento y que el paciente acepte o rechace en base a un razonamiento de peso. Las mentiras en informes llevan a un peligro vital en posteriores ingresos.
Tras un problema de insuficiencia cardíaca y arritmia, jamás acude un cardiólogo sino que lo trata Interna. Y ahora nos preguntamos para qué hay especialidades, espero no implanten un marcapasos o hagan un trasplante de corazón. Es ironía.
Las críticas son constructivas para quienes defendemos la vida y no queremos el edadismo o maltrato al mayor, de la forma que sea, y porque la Medicina es humanista y no carcelaria e impositiva. Solo el enfermo sabe lo que sucede en su cuerpo, sus dolencias y sensaciones. Nadie puede sentir por él. Empatía, por favor, y verdad.