miércoles. 24.04.2024
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Opinión

La prepotencia o el complejo de base

La psicóloga y escritora advierte sobre las personas prepotentes que infravaloran continuamente al otro llenas de ego y afán de protagonismo.
La prepotencia o el complejo de base

Es habitual en la vida normal y en política que vivamos cerca de personas  prepotentes y que practican el pensamiento único.  Su ego y afán de protagonismo les lleva a infravalorar de forma continua al otro.  Lo necesitan para  elevar su  nula autoestima porque en el fondo son conocedores de su mediocridad y todo es fantasía y teatralidad o apariencia. 

En familia o pareja son controladores y no respetan la privacidad de un entorno exigiendo explicaciones de las vida y acciones de quien es libre y dueño de sus actos. 

Son manipuladores y deforman la realidad. Están obsesionados con culpar y dejar quedar mal al otro y ello les enorgullece cuando no es más que carencia de ética y valores.

En ocasiones son obsesivos religiosos y dan gracias a Dios por ser héroes y capitanes cuando en el fondo están lavando su culpabilidad. No soportan el éxito de otros y les corroe el rencor porque creen ellos se lo merecen. 

Es imposible la comunicación porque priman las  discusiones y el tono elevado de voz e irritable. Lo mejor es el silencio e ignorar o abandonar el lugar donde es imposible el razonamiento. Así se quedará solo en su mundo buscando otra víctima o calumniando a quien lo ignora.

La convivencia con ellos es insuperable dado su afán de provocación e intento de sacar de las casillas a su presa. Suelen echar en cara lo que hacen para humillar,   algo tan necesario en ellos . Son auténticos psicópatas integrados y necesitan tratamiento psiquiátrico o terapia psicológica.

El alejamiento de estas personas tóxicas es la base y la solución de un equilibrio mental y no generar somatizaciones y estrés. Nadie excepto nosotros dirigimos nuestra propia vida y nuestro sentir y pensar cono seres con libertad propia y decisiones