jueves. 23.07.2026
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Opinión

Perfil: menores que agreden y graban

La psicóloga y escritora Pilar Enjamio describe uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad actual
Perfil: menores que agreden y graban

La rebeldía de la preadolescencia y la adolescencia consiste en enfrentarse a su entorno con acciones provocadoras y rechazar normas y reglas de conducta que, para ellos, significan una humillación. Se produce una cosificación de las personas, que pierden su identidad para convertirse, en su mente distorsionada, en aquellos que los han abandonado o con los que tienen conflictos.

Sospecho del uso habitual de videojuegos que provocan psicopatías, psicosis e ideas delirantes. El juego se extrapola a la realidad y las personas son piezas de ajedrez a derribar. De este modo, el menor se siente el héroe o ganador, y su exacerbado complejo de fondo se disipa por unos instantes; pero necesita repetir la acción. Los conflictos familiares son aprovechados por cabecillas de bandas para captar, a modo de secta, a una diversidad de jóvenes con esa excitabilidad que provoca el cambio hormonal de esta etapa. También influye el uso de sustancias y drogas.

Me viene a la mente un posible trastorno límite de la personalidad (o borderline), caracterizado por agresiones, impulsividad sin control y conducción temeraria. También se caracteriza por ideas paranoides y por la distorsión de su autoimagen. Muchos sufrieron en la niñez un abandono real o imaginario, o forman parte de familias desestructuradas. Si bien en muchos casos se produjeron carencias y pobreza, también en las clases altas hay conflictos familiares y sensación de abandono. El miedo al abandono es algo que en el TLP les obsesiona. La ira y el odio son rasgos de este trastorno, así como una bipolaridad constante entre el amor y el odio, entre la sobrevaloración y la devaluación.

El menor actúa solo o con la fuerza que le da la pertenencia a una banda frente al mundo. La sociedad le hiere y él le devuelve la moneda. Esta banda de 18 menores de Barcelona agrede al azar a personas por la calle y les da palizas, con el riesgo que eso supone para la vida de las víctimas. Luego lo graban y lo suben a las redes sociales. Por supuesto que hay una responsabilidad penal y las víctimas deben denunciar. Dejémonos de tonterías, porque esto va más allá de un reto viral y afecta directamente a la salud mental de los menores. Vayamos a la raíz y no a las ramas. En este trastorno hay una distorsión de la autoimagen y una agresividad e impulsividad sin control. Existe una psicoterapia efectiva para enseñar a controlar esa inestabilidad emocional y atajar las causas de sus conflictos. La salud mental es un tema prioritario.