sábado. 21.03.2026
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Opinión

Claros signos de psicopatía en los hermanos del crimen de Hornachos

La psicóloga y escritora Pilar Enjamio relata en este artículo la actualidad del caso Hornachos
Claros signos de psicopatía en los hermanos del crimen de Hornachos

Yo veo claro, desde el inicio, de la presencia de rasgos psicopáticos en ambos hermanos, es muy nítido, y me refiero a ambos.

En otra publicación, he visto un trastorno "folie a deux", locura a dos, donde un hermano, en este caso el mayor, pretende dominar la mente del más débil. El hermano menor actúa absorbiendo sus ideas como una esponja y llevando la voz cantante. No sería extraño ver que haga autoinculparse a su hermano mayor, permitiendo que vaya a la cárcel. No es la primera vez que el hermano mayor sale libre teniendo culpa, por esa cultura arcaica de respeto al mayor. 

Me he quedado anonadada al ver a un juez en un programa de televisión afirmar que los supuestos autores del crimen no sin psicópatas ni tienen enfermedad mental, solo obsesión. No he visto nunca semejante barbaridad de quien no es profesional de la mente y se atreve a hablar de un campo que no es el suyo. Los depredadores sexuales son psicópatas acomplejados incapaces de conquistar por si mismo, y agreden y violan para dominar y conseguir sumisión de la víctima, y de este modo subir su ego. Existe la obsesión, como ocurrió con Francisca Cadenas, y esa obsesión con posibles víctimas es uno de los rasgos psicopáticos, y no una obsesión aislada .

Es evidente que para descuartizar y ocultar el cadáver con una capa gruesa de cemento, y luego volver a colocar los azulejos, se requieren dos personas al menos, las implicadas en este horrible crimen. 

Recuerdo el asesino de la peregrina del camino de Santiago, que colaboraba en la búsqueda de su víctima, igual que "Lolo y el Juli", y esto es otro de los rasgos de los psicópatas. Esta aparente y falsa empatía, de la que carecen, es sólo es para ocultar su acción violenta, una tapadera. La presencia de mechones de pelo en ambas habitaciones de los dos hermanos hacen ver una supuesta agresión doble de ambos. Este fetichismo es otro rasgo de psicopatía, igual que el asesino de la peregrina del Camino de Santiago, que llevaba un colgante de su víctima, aquí han sido mechones y una prenda de ropa interior.

El sentido es de fantasía, de recordar esa sumisión que le produce, y en la mayoría de esas ocasiones soñar con una nueva víctima, y esta idea se convierte en obsesión. En las grabaciones de ambos, que ellos desconocían, en su casa hablan de más mujeres y en tono sexual. Esperemos no haya más víctimas. 

La mentira es la tónica en ambos hermanos, antes, durante y después. Hacer las mismas preguntas de forma distinta para confundirlos es una buena táctica. Se ha tardado demasiado, 9 años, con una investigación mal dirigida inicialmente y con el sufrimiento de un marido y unos hijos, que al fin saben, con enorme dolor, lo que sucedió con su madre.

La calle debe estar libre de peligros. Justicia