Bienvenida primavera
Ya llega la primavera y nos llena de vida y de color.
Los árboles ya no están despidos, sino llenos de hojas. Es la naturaleza, que hace brotar de nuevo un escenario que energiza, y es el peligro del verano y las vacaciones. Geranios en flor, jazmín y azahar, el olor que llega al mismo cerebro, y a mi me llega el aroma de esa Andalucía que tanto amo.
Y ya queda menos para El Rocío, camino de fe y amor, de hermandad y familia rociera. Sueño Rocío, sueño Huelva y marisma y ese pisar por las benditas arenas. Hay un proceso de cambio de esa etapa invernal de frío y oscuridad a la luz y al crecer de los días. La revolución hormonal provoca euforia y la presencia de dopamina, serotonina, potentes neurotransmisores que son antidepresivos y creadores de felicidad. A su vez, la oxitocina es responsable de enamoramientos y pasiones.
Se hace más deporte y se respira la brisa del mar y el sol, que son las mejores vitaminas. Pequeñas escapadas nos hacen soñar con esas vacaciones tan esperadas y disfrutar de vivencias y lugares únicos y distintos al habitual. Pero tiene también sus contratiempos, como las alergias primaverales y, una evidencia para los que tratamos la salud mental, que este cambio de ciclo hace que trastornos existentes se recrudezcan o que renazcan los que se creían superados. Es pasajero porque el verano genera alegría y una adaptación superada.
Que esta primavera estacional extienda esa frescura a la vida cotidiana y que siempre sea primavera e ilusión en nuestras vidas, compartiendo con los amigos que también son una pieza clave. Recuerdos de antaño y venideros con esas sonrisas compartidas que a mí me traen recuerdos del anochecer al son de una guitarra mirando al mar en Punta Umbría.
Mi Huelva rociera, la del choco y el fandango. Bienvenida primavera.