domingo. 02.10.2022
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Opinión

A la espera de la corná

A la espera de la corná

Ya ha declarado la Infanta. Por fin. Y menos mal que la declaración se adelantó un mes, ya que uno estaba del asunto del paseíllo hasta las narices. Parecía que lo único que importaba era cómo la hija del Rey iba a acudir a los juzgados de Palma. Ríos de tinta que daba la impresión de querer ocultar la verdadera importancia del asunto, que no es otro que saber qué es lo que tenía que contar Cristina ante el juez. Ya lo ha hecho. Así, siguiendo con el culebrón rosa, se ha dado buena cuenta de la docena de pasos dados tras bajar del coche y de la sonrisa del miembro de la Familia Real, saludos aparte. Qué gratificante todo.

A mí particularmente lo que me importa es lo que dijo la Infanta ante las preguntas del juez y demás interrogadores. Lo demás es banal. Ya sabemos que no sabía, no le constaba y no recordaba. Lógico, como habrán hecho el resto de mortales que hayan estado en su día ante un juez, bien aleccionados por sus abogados. Ya sólo queda que su señoría decida en consecuencia, pues esto no da para más. La hija del Rey ha soltado, según parece, todo el lastre, amparándose en la confianza que profesaba a su marido, dirigiendo todas las culpas hacía el mismo. La impresión es que desde Casa Real (pues de todo esto debe tener cumplida información Su Majestad) dan como bueno, y saludable, que el yernísimo acabe en la cárcel. Un mal menor tras los malos momentos vividos al ver a su hija, aunque sonriente, acudir a un juzgado para sentarse ante el juez. No olvidemos que fuera de nuestras fronteras han relacionado corrupción y Familia Real con la comparecencia judicial de la Infanta, destacando quién es quién en la trama. Y esto sí que debe de preocupar al Rey ante el inevitable perjuicio a la imagen de la Monarquía española.

A la espera de la corná
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