viernes. 09.12.2022
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Opinión

De cuando quieres ser Superman y eso no te sienta bien

De cuando quieres ser Superman y eso no te sienta bien

¿Qué nos pasa cuando nos sentimos en la obligación de salvar a todo el mundo? Pues que nos frustramos. Eso seguro.

Dejando esto claro desde el principio, hoy me gustaría cumplir los deseos de un cliente “y sin embargo amigo” que hace unos días me escribía en un correo esta pregunta: ¿Qué actitud tomar con amigos extraviados? Y sí, aunque sean tóxicos.

Sirva de referencia que mi amigo me explicaba en el correo que no había sido una situación agradable. Que había tenido la sensación de retroceder en su reciente proceso de crecimiento personal. Por eso creo que lo que entraron en juego, y jugaron a fastidiar, fueron sus expectativas, y estoy casi segura de que fueron las expectativas que tuvo de sí mismo.

Y es que si es complicado gestionar lo que esperamos de los demás, la tarea se vuelve mucho más difícil cuando se trata de gestionar las expectativas que tenemos de nosotros mismos. De hecho, es fácil querer ser Superman si no ponemos realidad a eso que esperamos de nosotros.

La raíz de nuestras actitudes y de nuestras sensaciones está en esas expectativas. ¿No queremos quedar mal la otra persona? O aún más enrevesado: ¿no queremos dejar de cumplir lo que creemos que espera de nosotros la otra persona? ¿O no queremos quedar mal con nosotros mismos? ¿Tenemos nuestra percepción de nosotros mismos tan alta que no podemos considerar nunca decir un “no”?

Por eso la primera pregunta que debemos hacernos no es qué nos pasa cuando nos sentimos en la obligación de salvar a todo el mundo, la primera pregunta es por qué nos sentimos en esa obligación.

Ir de Superman por la vida tiene un coste emocional alto y es algo que los demás suelen aprovechar. Y lo hacen especialmente bien las personas tóxicas que se pegan a los supermanes exprimiendo y sacando todo el partido de la autoexigencia que sienten. Es su forma de sobrevivir. Así es como llega un día en que no sabes muy bien qué fue antes, si la gallina o el huevo, y ya no tienes claro si fuiste un Superman porque quisiste o a fuerza de sentirte en esa obligación ya crees que no tienes otro remedio.

Así que a la pregunta de mi amigo sobre qué actitud tomar con amigos extraviados que piden ayuda yo contesto: aceptación y asertividad.

Así dicho parece algo etéreo, pero no lo es. Se trata de aceptar nuestras limitaciones y poner realidad y conciencia a lo que realmente podemos hacer, que no es poco, pero aceptar que no somos supermanes sin frustrarnos. También aceptar que no siempre queremos, podemos o nos apetece hacer lo que los demás esperan de nosotros, y eso tampoco es un crimen. Y por último, para poder llevar a cabo todo eso con ecología, usar la asertividad para discriminar cuándo decir que sí o decir que no con el máximo respeto hacia la otra persona y hacia ti mismo. En las dos direcciones por igual.

Esto de trabajar en algo tan apasionante como el apoyo a las personas desde el coaching tiene una enorme ventaja, y es que te sirve para estar en guardia contigo mismo siempre. Las historias de tus clientes son tus historias en muchísimas ocasiones. Porque en realidad no somos tan extraordinarios, y solemos tener miedos, penas, vergüenzas y bloqueos muy parecidos. Así que gracias amigo mío, por recordarme equilibrar mis expectativas. No puedes y no quieres salvar a todo el mundo, pero eres un tío genial.

De cuando quieres ser Superman y eso no te sienta bien