jueves. 08.12.2022
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Cómo volver de las vacaciones sin caer en la desesperación

Cómo volver de las vacaciones sin caer en la desesperación

Se está acabando el verano. Siento ser yo la agorera que diga semejante obviedad a pesar de las temperaturas de estos días, pero es así. El verano se acaba, y las vacaciones de la mayoría también. Ahora después del verano vuelven las rutinas: las familiares, las alimenticias, las laborales, las escolares... Todas.

Las tardes son cada vez más cortas, y nuestro biorritmo y nuestros hábitos estacionales asociados al verano están a punto de sufrir un shock. Por eso lo mejor es tomar cartas en el asunto antes de que este cambio se convierta en un problema y poner en marcha estrategias para preparar un retorno de vacaciones, o aún mejor, un plan de abordaje al invierno que nos asegure el equilibrio emocional y un año inmejorable.

Aquí tienes algunas estrategias que te pueden ayudar.

1. No vuelvas de golpe

No vuelvas al trabajo o a la rutina de golpe, no te reincorpores al día siguiente de llegar del viaje. Planifica al menos un par de días para adaptarte, reorganizar tu agenda, revisar tus tareas pendientes, y hacerlo sin prisas. Puede funcionar quedar un rato con algún compañero de trabajo el día antes de volver, para contarle tus aventuras y ponerte al día, o dedicar alguna de las últimas tardes de piscina o playa a abrir tu gestor de tareas o tu agenda. Sea como sea, haz una vuelta paulatina a tus obligaciones.

2. Planifica un par de actividades de ocio para los próximos meses

Tan pronto estés de vuelta, empieza a pensar en la próxima escapada. Decide sin prisas con tu familia, o con tus amigos. ¿Dónde te apetece ir? ¿Qué te apetece hacer? Planifica al menos un par de actividades de ocio para los próximos 6 meses. Podrías darle una oportunidad a esas ofertas de vuelos de fin de semana a la vieja Europa, o a la coqueta casa rural de la Sierra cerca de tu casa. Lo importante es planificar algo que te invite a mirar hacia delante.

3. Programa al menos una actividad nueva en tu rutina y márcate objetivos a medio plazo

Piensa en ti. Dedícate parte de tu propia vida. ¿Qué es eso que estás posponiendo siempre? ¿Clases de inglés? ¿De cerámica? ¿Preparar el carnet de conducir de motos? ¿Algo de ejercicio físico? ¿Ayuda voluntaria en una asociación? ¿Escribir la novela de tu vida? Dependerá de tu agenda, pero es el momento de abrirle un pequeño hueco a eso que llevas tiempo pensando hacer y no empiezas o a eso que te asalta en forma de idea loca de vez en cuando. Márcate objetivos de aquí al próximo verano en esas cosas.

4. Evita al menos a una persona tóxica de tu entorno

Identifica las personas tóxicas que te rodean, selecciona al menos a una y apártala de tu vida. Si no puedes apartarla, ignórala. Aparta o ignora a las personas agresivas, que es el primer signo claro de toxicidad. Ten mucho ojo con las personas que deciden ir de víctimas siempre, y mucho más ojo con las personas serviles, porque han perfeccionado el victimismo y son muy habilidosas manteniéndote en deuda emocional siempre. Huye también de la gente soberbia y de los orgullosos, esos que casi nunca hacen otra cosa que hablar de sí mismos.

5. Escribe una lista de 20 personas a las que te gustaría dar las gracias

Piensa en esos gestos, situaciones y experiencias que hemos vivido gracias a otras personas en toda nuestra vida y que merecen que demos gracias, y apúntalas. Quizás recuerdes a ese compañero de clase con el que lloraste de la mano el primer día de cole, o a la señora simpática de la papelería de la esquina que te regaló tu primer libro en blanco para tus poesías, o a ese chico que a pesar de las presiones de adolescentes no quiso burlarse de ti. A lo mejor estás pensando en alguien mucho más cercano, y en algo mucho más reciente. Ahora imagina que puedes darles las gracias. ¿Qué les dirías? Seguro que al menos a la mitad de la lista sí que te emociona decirle eso que estás pensando. Sería un bonito proyecto con el que llenar el largo invierno que seguro que te generará agradables sensaciones. ¡Pues adelante!

Cómo volver de las vacaciones sin caer en la desesperación