domingo. 02.10.2022
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Municipios

Me gusta vivir en Fuenteheridos, andar por sus caminos y pisar sus empedrados, alimentar mis sentidos rodeado de castaños centenarios que nuestros antepasados trajeron de tierras leonesas y comprobar cómo, a pesar de los ocho siglos transcurridos desde entonces, no hemos perdido ese sabor añejo a pueblo que mantiene sus raíces. Con el paso de los años, Fuenteheridos ha ido poco a poco mejorando, sin prisa pero sin pausa, dando respuestas a muchas de las necesidades de sus vecinos, aunque aún queden aspectos por definir y completar. Me gusta vivir en un pueblo pequeño, rodeado de una naturaleza única que intentamos conservar con mucho esfuerzo, y con unos vecinos que saben que pueden contar con unos servicios y prestaciones de su ayuntamiento que no imaginaron tener tan a mano. Ocho siglos nos contemplan y aquí estamos, y cuando echamos la vista atrás, nos damos cuenta de lo que hemos avanzado a pesar de todas las dificultades encontradas en el camino. Somos un municipio pequeño, de menos de mil habitantes, que no ha detenido su marcha para incorporarse a la modernidad, sin olvidar, ni dejar atrás, sus raíces. Veníamos de una época durísima, en la que el olvido de nuestras necesidades e inquietudes eran la tónica habitual. Con “cuatro parches” estaba todo arreglado y las carencias eran tantas y tan profundas que la vida diaria era un auténtico suplicio para la gran mayoría de sus habitantes. Y en esto llegó el “despertar democrático” y nuestros pueblos se empaparon de libertad y participación ciudadana, comenzando a mejorar paulatinamente. Primero tuvimos que acometer las obras que tenían que ver con las infraestructuras básicas, como las redes de agua, los saneamientos, los arreglos de calles, la iluminación viaria…..Después vivieron las construcciones o mejoras de instalaciones educativas, sanitarias, culturales y deportivas para continuar después con otras infraestructuras, a lo mejor menos urgentes pero también necesarias, como bibliotecas, centros Guadalinfo, espacios urbanos ajardinados e infantiles y para la tercera edad, etc.  Negar el evidente avance sería de necios y aunque hay todavía algunos ciudadanos, los menos por cierto, que aún siguen añorando aquello de “Una Grande y Libre”, somos muchos más los que defendemos la autonomía local como base del crecimiento en libertades, derechos, prestaciones y servicios que ha experimentado todos los municipios de nuestro país desde que nos dimos una Constitución democrática. Y si todo esto es así, ¿por qué quiere Rajoy, su gobierno y el PP derribarlo? Desde el pasado uno de enero está en vigor la Reforma de la Administración Local que el PP, con su mayoría absoluta, ha impuesto a los municipios españoles. Una reforma que dinamita los cimientos de los gobiernos municipales, sobre todo el de los pueblos pequeños, que deberán fusionarse, desaparecer o pasar a depender de la Diputación. Fuenteheridos es uno de los 59 municipios onubenses menores de 5.000 hab. al que le quitarán competencias, impidiéndole que desde la administración más próxima al ciudadano pueda prestar los servicios que estos demanden. Según la nueva Ley, los municipios ricos si podrán seguir prestando los servicios, pero aquellos que no tengan “sostenibilidad económica” dejarán de prestarlos, o dicho de otra forma, el dinero marcará si un alcalde puede atender a sus vecinos o no. Durante 35 años nuestros pueblos han ido transformándose, avanzando, y ahora el PP los apuñala por la espalda, queriendo que se privaticen servicios y borrar del mapa local a los pueblos pequeños, lo que hará mucho daño a los ciudadanos que los habitan. El PP nunca creyó en el municipalismo, en la participación ciudadana, en que cada pueblo pudiera marcar su propio destino. Ellos son más del dedo, de ordeno y mando, del centralismo y de la imposición. Así nos va desde que llegaron al gobierno.

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