viernes. 30.09.2022
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Opinión

Mas y González

Lamentablemente hemos perdido la capacidad de dialogar. No sé quién tendrá la culpa de que esto ocurra. Pero de un tiempo a esta parte, vengo detectando que cuando hablamos con otras personas somos incapaces de reflexionar sobre los mensajes que nos están transmitiendo. Expongan lo que expongan nuestros interlocutores, nuestro punto de vista se mantendrá siempre firme e inalterable, porque estamos plenamente convencidos de que llevamos la razón. Nos da miedo reconocer que nuestros planteamientos puedan estar equivocados e inconscientemente rechazamos esas sugerencias que puedan modificar esos postulados que consideramos imprescindibles, a pesar de que ya estén trasnochados y obsoletos. Hemos perdido la capacidad de escuchar, de pensar y de poder analizar los mensajes que de forma continúa nos llegan. Nos agarramos a una idea, a un concepto, en un momento determinado de nuestra existencia y lo interiorizamos de tal forma que es imposible modificarlo, aunque te estén demostrando por activa y pasiva que estás equivocado y que tu propuesta hace aguas por todas partes.

Esa fue la impresión que saqué de la conversación que mantuvieron el expresidente del Gobierno, Felipe González, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en el programa 'Salvados' en la Sexta. Los dos políticos, cada uno desde su ámbito competencial, se limitaron a transmitir sus respectivos argumentos sobre la posibilidad de una consulta soberanista en Cataluña, pero en ningún momento de la charla mostraron la capacidad de reflexionar sobre lo que le estaba exponiendo el contertulio de enfrente. Me hubiera gustado haber escuchado a lo largo del debate una frase parecida a esta: "Es cierto, estaba equivocado; tienes razón en lo que dices, me has convencido con tus argumentos". Pero no se produjo ni se producirá porque se necesita un talante que la sociedad actual ha perdido y me parece que no volverá a recuperar. Y así, sin un diálogo constructivo que aporte ideas nuevas y aúne esfuerzos, me parece que es imposible avanzar.

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