viernes. 14.08.2026
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Eucalipto, calor y viento: el cóctel que dispara el incendio

Alejandro García, director de EMA y responsable de grandes incendios forestales, explica por qué esta especie favorece la propagación de las llamas y la aparición de focos secundarios

Un bulldozer trabajando.
Un bulldozer trabajando.
Eucalipto, calor y viento: el cóctel que dispara el incendio

El incendio de Niebla presenta unas características que lo convierten en un fuego especialmente complejo. A su enorme extensión se suma un factor determinante: gran parte de la vegetación afectada es eucalipto, una especie que puede favorecer una rápida propagación de las llamas y la aparición de focos secundarios.

Así lo explica Alejandro García, director de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) y director de Grandes Incendios Forestales, quien recuerda que "no hay dos incendios iguales" y que el de Niebla "sin la menor duda" es un incendio excepcional por sus características.

García señala que "lo que está ardiendo aquí es básicamente eucalipto", una especie que en Australia, explica, recibe el llamativo sobrenombre de "árbol de gasolina". La razón está en sus propias características: "Tiene una madera muy inflamable y bastante combustible, bastante calórica".

Pero el problema no se limita a la madera. El director de EMA destaca que el eucalipto posee "cortezas muy finas y hojas también finas y llenas de aceites esenciales". Precisamente esos aceites, responsables del característico olor de esta especie, "lo hacen más inflamable todavía".

Las pavesas, uno de los grandes problemas

Una de las características que más preocupa a los equipos de extinción es la facilidad con la que el eucalipto puede generar pavesas capaces de desplazarse por delante del frente.

Según García, cuando arde el tronco, "emite pavesas por la corteza tan fina y tan ligera que se desplaza por la columna de humo ardiendo muy lentamente". El problema aparece cuando estas partículas abandonan la columna de humo y entran en contacto con el oxígeno: "coge aire, coge oxígeno del aire y llega al suelo con una combustión mucho mayor".

Este fenómeno explica en parte la aparición de numerosos focos secundarios durante el incendio. "Por eso casi todos los focos secundarios que emite la corteza de eucalipto agarran", señala García.

Las copas de los árboles también presentan una elevada capacidad de combustión debido a los aceites esenciales. Y existe otro factor que incrementa todavía más el riesgo: la temperatura.

"La inflamabilidad aumenta con la temperatura. Cuanto más frío está, menos inflamable; cuanto más caliente está, más inflamable es", explica el responsable de grandes incendios forestales.

En Niebla coinciden así varios elementos especialmente desfavorables: grandes extensiones de eucaliptal, temperaturas muy elevadas, baja humedad y condiciones meteorológicas que favorecen la propagación.

Por eso, García resume el escenario al que se enfrenta el operativo con una expresión contundente: "Aquí hay un cóctel perfecto".

Un cóctel que ayuda a entender por qué los equipos de extinción tienen que combatir no solo el frente principal, sino también los focos secundarios que pueden aparecer a distancia y obligan continuamente a modificar la estrategia de trabajo.