Niebla revive la pesadilla de Riotinto

Incendio de Niebla.

Los dos grandes incendios separados por 22 años presentan cifras similares de superficie afectada, pero dejan también diferencias en duración, evacuaciones, víctimas y respuesta de los dispositivos de emergencia

Huelva vuelve a enfrentarse a una catástrofe forestal de dimensiones que recuerdan inevitablemente al incendio de Minas de Riotinto de 2004. Veintidós años después, el fuego vuelve a recorrer miles de hectáreas entre las provincias de Huelva y Sevilla y vuelve a colocar a Berrocal y a otros municipios de la comarca en el centro de una emergencia de enormes proporciones.

El incendio de Niebla, declarado el pasado 6 de agosto, ha sido estabilizado después de diez días de lucha. La medición definitiva realizada por el programa europeo Copernicus sitúa en 33.000 hectáreas la superficie quemada (Otras estimaciones hablan de más de 40.000), aunque el perímetro llegó a superar los 210 kilómetros

En 2004, el incendio conocido como de Minas de Riotinto afectó a 34.291 hectáreas de monte público y privado de 13 municipios de Huelva y Sevilla, según los datos del Ayuntamiento de Berrocal y documentación de la época. Otras mediciones oficiales situaron la superficie forestal quemada en 27.839,8 hectáreas, una diferencia derivada de los distintos criterios utilizados para contabilizar la superficie afectada. 

La comparación permite hacerse una idea de la dimensión del actual incendio: las 33.000 hectáreas quemadas en Niebla representan aproximadamente el 96% de las 34.291 hectáreas afectadas por el gran incendio de 2004.

Dos incendios, dos décadas y una misma zona

El fuego de Riotinto comenzó el 27 de julio de 2004 y se extendió rápidamente por Huelva y Sevilla. La Guardia Civil determinó que se habían producido cuatro focos en apenas una hora, separados por poco más de un kilómetro. 

El incendio terminó afectando a 13 municipios y provocó la evacuación de alrededor de 1.100 personas. Además, dos personas murieron cuando intentaban escapar de las llamas. 

Niebla ha tenido una duración similar en cuanto a los días de emergencia, pero con una diferencia fundamental: no se han registrado víctimas mortales. El dispositivo llegó a movilizar a más de 1.100 efectivos, 33 medios aéreos, 21 autobombas y 18 buldóceres, mientras que 417 personas permanecieron desalojadas preventivamente en el tramo final de la emergencia. 

En ambos casos, además, Berrocal vuelve a aparecer como uno de los territorios más castigados. En 2004 ardió buena parte de su término municipal y, en 2026, el municipio ha vuelto a quedar rodeado por las llamas. Fuentes actuales sitúan en torno al 90% la superficie natural de Berrocal afectada por el nuevo incendio. 

La gran diferencia: la superficie no cuenta toda la historia

Hay un elemento importante para entender las cifras de Niebla. Las 33.000 hectáreas corresponden a superficie quemada, según la medición de Copernicus comunicada por la Junta, mientras que el perímetro supera los 210 kilómetros.

Eso significa que dentro de la enorme línea que ha recorrido el incendio existen islas de vegetación que no han ardido. La propia Junta ha señalado que algunas de ellas alcanzan las 400 hectáreas y que pueden convertirse en puntos fundamentales para favorecer la regeneración natural.

Por tanto, no puede afirmarse que las más de 33.000 hectáreas hayan quedado completamente devastadas de la misma manera. El grado de afección es diferente según las zonas y deberá ser estudiado con detalle una vez finalice definitivamente la emergencia.

El golpe económico que dejó Riotinto

La experiencia de 2004 demuestra que el incendio no termina cuando se apagan las llamas.

Uno de los principales daños económicos fue el provocado sobre el alcornocal y la producción de corcho. En Berrocal, por ejemplo, el Ayuntamiento estimó entonces pérdidas de alrededor de 860.000 euros y la desaparición de unas 1.000 peonadas vinculadas directamente a la saca del corcho. 

Veinte años después, el Ayuntamiento de Berrocal seguía denunciando las consecuencias económicas del incendio. La producción de la Cooperativa Corchera San José había pasado de unos 330.000 kilos de corcho anuales antes del incendio a alrededor de 110.000, una pérdida de aproximadamente dos tercios. 

Es precisamente este antecedente el que explica el temor existente ahora en municipios como Berrocal: el incendio no solo destruye árboles, sino también materias primas, explotaciones, empleo y una forma de vida vinculada al monte.

Millones para intentar recuperar el territorio

Tras el incendio de 2004 se puso en marcha un importante programa de restauración. La Junta culminó en 2005 los trabajos de emergencia con una inversión de 17,6 millones de euros, incluyendo la colocación de unos 38.000 diques de madera para combatir la erosión. En los dos primeros años se constató recuperación natural en unas 10.000 hectáreas

Además, las administraciones llegaron a movilizar decenas de millones de euros para la restauración forestal y las ayudas a los afectados. Una década después, la inversión global en recuperación se cifraba en torno a 70-78 millones de euros, según las fuentes consultadas. 

Pero la recuperación ambiental fue mucho más lenta que la administrativa. En el caso de las encinas y los alcornoques, se estimó que podían ser necesarios alrededor de 80 años para recuperar plenamente un bosque maduro. 

Ese dato permite dimensionar lo que comienza ahora en Niebla: diez días han bastado para destruir ecosistemas cuya recuperación puede requerir varias generaciones.

Una herida que vuelve a abrirse en Berrocal

Quizá ningún municipio simbolice mejor la comparación entre ambos incendios que Berrocal.

En 2004, el fuego afectó a miles de hectáreas de su término y destruyó buena parte de la masa de encinas y alcornoques. En 2026, las llamas han vuelto a rodear el pueblo, obligando a desalojar a sus habitantes y dejando una enorme superficie de su entorno natural devastada. 

El alcalde, Ángel Luis Romero, ha resumido el sentimiento de muchos vecinos al asegurar que "la tragedia real para nosotros empezará cuando acaban las llamas".

La frase adquiere especial significado a la luz de lo sucedido después de 2004. La reconstrucción de un territorio forestal no puede medirse en meses ni siquiera en unos pocos años.

De 2004 a 2026: qué ha cambiado

La respuesta contra el fuego también ha evolucionado en estas dos décadas. En Niebla se han utilizado drones, información meteorológica especializada, análisis del comportamiento del fuego, maquinaria pesada y una enorme combinación de medios terrestres y aéreos, además del despliegue de la UME y de brigadas especializadas.

En 2004, la emergencia también movilizó un importante dispositivo, pero la tecnología y las herramientas actuales permiten una capacidad de vigilancia y análisis muy superior.

Lo que no ha cambiado es la vulnerabilidad de determinados territorios: grandes masas forestales, orografía complicada, altas temperaturas, baja humedad y municipios rodeados por vegetación siguen creando escenarios extremadamente peligrosos.

Dos incendios que quedarán en la memoria de Huelva

El incendio de Riotinto fue considerado durante años el mayor incendio forestal registrado en España desde 1991 y dejó una profunda huella en la provincia. 

Ahora, Niebla se incorpora a esa lista de grandes tragedias forestales de Huelva con una superficie quemada muy similar, 33.000 hectáreas frente a las 34.291 afectadas en 2004, diez días de emergencia y un perímetro superior a los 210 kilómetros.

Pero existe una diferencia que marca toda la comparación: en 2026 no hay que lamentar víctimas mortales.

La emergencia ha terminado en su fase más crítica, pero comienza ahora otra batalla: la de recuperar los montes, restaurar los ecosistemas, recuperar la actividad económica y evitar que dentro de otras dos décadas Huelva tenga que volver a comparar un nuevo incendio con los de 2004 y 2026.