Las hermandades filiales emprenden el regreso a casa desde la tarde del lunes

Ayamonte será la única filial onubense que inicia este lunes su camino de vuelta dentro del operativo coordinado por el Plan Romero

La romería del Rocío comienza desde este lunes a mirar hacia el regreso. Tras una intensa madrugada marcada por la procesión de la Virgen y las últimas horas de convivencia en la aldea de El Rocío, hasta 31 hermandades emprenden ya el camino de vuelta a sus lugares de origen bajo la coordinación y asistencia del Plan Romero.

El tránsito de carretas, caballos, peregrinos y vehículos volverá a llenar durante toda la jornada los diferentes caminos rocieros, en una operación especialmente compleja por el gran movimiento de personas que abandona la aldea tras varios días de celebración.

Entre todas las filiales que regresan este lunes destaca la salida de la Hermandad de Ayamonte, que será la única hermandad onubense en iniciar hoy su vuelta desde El Rocío. Los rocieros ayamontinos afrontan ahora uno de los momentos más duros y emotivos de la peregrinación: el regreso a casa tras días de fe, convivencia y devoción junto a la Blanca Paloma.

Por los Caminos de Sevilla emprenden este lunes su vuelta las hermandades de Albaida del Aljarafe, Alcalá de Guadaíra, Almensilla, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Castrense, Coria del Río, El Viso del Alcor, Espartinas, Gines, La Puebla del Río, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Mairena del Aljarafe, Málaga La Real, Montequinto, Salteras, San Juan de Aznalfarache, Sanlúcar la Mayor, Tomares, Umbrete, Utrera y Valencina de la Concepción.

Mientras, por los Caminos de Cádiz regresan las hermandades de Arcos de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Puerto Real, Rota y Sanlúcar de Barrameda. También inicia su vuelta la filial de Hermandad de Torremolinos.

El operativo del Plan Romero mantendrá durante toda la jornada la vigilancia y coordinación en los caminos para garantizar la seguridad de los peregrinos durante un regreso que, como cada año, mezcla el cansancio acumulado con la nostalgia de dejar atrás una nueva romería.