Cinco pueblos de Huelva cambiaron su nombre hace 110 años y así nacieron sus actuales denominaciones
El 2 de julio de 1916, un decreto modificó oficialmente el nombre de varias localidades onubenses para diferenciarlas de otros municipios españoles con denominaciones similares.
Hace exactamente 110 años, cinco municipios de la provincia de Huelva comenzaron una nueva etapa en su historia. El 2 de julio de 1916, un Real Decreto aprobado por el Gobierno de España modificó el nombre oficial de numerosas localidades del país para evitar confusiones administrativas y postales, una medida que afectó directamente a cinco pueblos onubenses.
A partir de aquella fecha, El Cerro pasó a denominarse El Cerro de Andévalo, incorporando la referencia a la comarca andevaleña. Por su parte, La Granada adoptó el nombre de La Granada de Río Tinto, mientras que Higuera Junto a Aracena pasó a llamarse Higuera de Aracena, denominación que años después evolucionaría hasta el actual nombre de Higuera de la Sierra.
La reforma también afectó a Santa Bárbara, que pasó a ser oficialmente Santa Bárbara de Casa, y a Santa Olalla, que desde entonces adoptó la denominación de Santa Olalla del Cala, en referencia al río que atraviesa la zona.
La decisión formó parte de una amplia reorganización impulsada en toda España, donde centenares de municipios añadieron apellidos geográficos para diferenciarse de otras poblaciones con nombres idénticos o muy parecidos. La medida buscaba evitar errores en el correo, en los registros oficiales y en la cartografía nacional.
En el caso de Huelva, aquellos cambios terminaron reforzando la identidad territorial de cada localidad. El Andévalo, la cuenca minera de Riotinto, la Sierra de Aracena, el paraje de Casa o el río Cala quedaron ligados para siempre a los nombres de estos municipios.
Más de un siglo después, resulta difícil imaginar a estos pueblos sin las denominaciones que hoy forman parte de su identidad. Sin embargo, durante siglos fueron conocidos simplemente como El Cerro, La Granada, Higuera, Santa Bárbara y Santa Olalla.
Aquella reforma administrativa de 1916, nacida para resolver problemas burocráticos, acabó dejando una huella permanente en el mapa de la provincia de Huelva y en la historia de cinco de sus municipios.