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Ciberseguridad: Lo que se puede controlar y lo que no

En la era de la hiperconectividad, dejamos huella en muchos sitios para poder entretenernos, informarnos, educarnos o incluso hacer compras y trámites por internet.

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Ciberseguridad: Lo que se puede controlar y lo que no

Cada sitio que pide los datos de los usuarios debe encargarse también de almacenarlos correctamente, pero esto en ocasiones no sucede. Veamos las acciones que los usuarios pueden tomar para evitar la filtración de datos.

Lo que se puede controlar: Elegir las plataformas donde se dejan los datos

No podemos elegir cómo se almacenan nuestros datos, pero sí podemos elegir a quién se los entregamos. Algo que suele ocurrir es que en el apuro por resolver un problema o satisfacer una necesidad no se presta demasiada atención a los términos y condiciones o a la ciberseguridad del sitio en general.

Por ejemplo, una persona que quiere adquirir un bono de casino puede ignorar cuáles son los mejores bonos que existen, darle clic a la primera opción con la que se cruza y poner en peligro la seguridad de sus datos.

Meditar antes de suscribirse a un servicio, prestar atención a algunos parámetros de seguridad de la página como los certificados SSL y evitar dejar los datos en cualquier lugar son algunas de las herramientas que los usuarios tenemos para mantener los datos personales bajo control. 

Por otro lado, si te gusta jugar por internet, descargar materiales y suscribirte a newsletters o periódicos, puede ser recomendable tener una cuenta de email paralela solo para estas actividades. De esa manera se puede separar los emails que tienen que ver con el ocio de aquellos vinculados a actividades bancarias o laborales.

¿Son peligrosas las “cookies”? 

Las cookies son ficheros de información que se descargan automáticamente en el ordenador cada vez que entras a una página web. Esencialmente, las cookies sirven para dos cosas: recordar los accesos y reconocer hábitos del usuario durante la navegación.

Gracias a ellas, el ordenador puede “recordarte” que dejaste un par de zapatillas en el carrito cuando ingresas a la página de tu marca de indumentaria favorita. Los expertos informáticos de Xataka las describen como “cámaras de seguridad” que graban toda la actividad que haces en un portal web. Es decir, no son un peligro en sí.

Esto sucede en todos los rincones de Internet. Sin embargo, en la Unión Europea, las webs están obligadas a hacerles saber a los usuarios de la existencia de cookies. Por ese motivo, desactivarlas es muy simple: basta con rechazarlas al entrar a la web.

¿Cuándo rechazar las cookies de una web? Siempre que quieras, puedes hacerlo. Por lo tanto, si una web te genera desconfianza o crees que podría compartir tus datos de navegación con terceros, puedes evitar que esto suceda rechazando las cookies.

Lo que no se puede controlar: Los datos que quedan en manos de terceros

Una vez que das tu nombre, tu apellido, tu dirección y otros datos más a una plataforma web, esta debe encargarse de almacenarlos sabiamente para que no sean robados por piratas informáticos. Es decir, los usuarios no tenemos control sobre lo que sucede con ellos.

Como dijimos anteriormente, en ocasiones podemos elegir brindar nuestros datos a una u otra plataforma. Sin embargo, vivimos en un mundo informatizado y en algunas oportunidades nos vemos obligados a usar una web determinada porque es la única que hay. 

Esto pasa con la información que se brinda al Gobierno, a los empleadores o a los servicios de salud, por ejemplo. Por ese motivo, es muy importante que esos organismos (los ayuntamientos, Hacienda o el sistema de salud) tengan especial cuidado en la gestión de la ciberseguridad. 

En cualquier caso, es importante enfocarse en lo que el usuario puede controlar y, en el caso de que hubiera una filtración, tomar medidas de seguridad adicionales como cambiar las contraseñas o establecer la autenticación de dos factores para las cuentas de mayor importancia.

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