Bitcoin sigue liderando la inversión en criptomonedas a escala global
Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, tres de cada cuatro españoles afirman haber oído hablar de las criptomonedas. La mayor parte de ellos son jóvenes que no alcanzan los 34 años y, del total, apenas un 2 % demuestra tener verdaderos conocimientos sobre estos activos digitales en los que países como Nigeria, Filipinas, Turquía y Perú invierten bastante. Mientras que Nigeria encabeza el ranking de Statista con un 32 % de la población que afirma tener o utilizar criptomonedas, España se queda con un 9 % que, sin embargo, la sitúa por delante de otros países europeos como Francia e Italia. Así pues, las criptomonedas han llegado a la península ibérica para quedarse, atrayendo especialmente a los jóvenes con cierto nivel educativo y unos cuantos conocimientos financieros.
Uno de los factores que parecen limitar la inversión en criptomonedas en España es, precisamente, la ignorancia sobre qué son exactamente, cómo funcionan, a cuánto equivale —por ejemplo— un Bitcoin USD en una divisa normal y corriente, y otros interrogantes similares. Para despejar muchas de estas dudas, la Junta de Andalucía ha organizado un curso a distancia que, bajo el título Tecnología blockchain. Aprendizaje didáctico de las criptomonedas, pretende que los alumnos de FP adquieran una visión global de las características que definen la «cadena de bloque» y unas nociones fundamentales sobre las herramientas que necesitan para interpretar correctamente gráficos como los que Binance proporciona en su plataforma de criptomonedas.
A continuación, aclaramos algunos conceptos y analizamos la situación real de las criptomonedas en la actualidad.
Monedas que son pura matemática
Las criptodivisas —como también se las conoce— son monedas sin soporte físico, por lo que no se pueden palpar como sí se hace con una moneda de euro o con un billete. Para garantizar la seguridad de las transacciones (las compras y ventas que se realizan con criptomonedas), estas criptodivisas emplean un algoritmo matemático conocido como blockchain o, su equivalente en español, cadena de bloques.Gracias a la tecnología blockchain, las operaciones con criptomonedas no requieren la intercesión de ninguna entidad que actúe como intermediaria entre las partes implicadas en la transacción económica. Esto proporciona, indudablemente, un alto nivel de privacidad y seguridad.
Bitcoin, la número uno en el top mundial
Para obtener beneficios extras con criptoactivos, los inversores utilizan distintos métodos. Quizás el más básico consiste en comprar criptomonedas a un precio determinado y venderlas, más adelante, a un precio superior. Hace unos años (en 2021), las criptomonedas que más valían en el mercado eran, por orden, Bitcoin y Ethereum. En términos de rentabilidad, la diferencia entre ambas es abismal: estamos hablando de unos 708.000 millones de dólares estadounidenses de diferencia entre una y otra. Esta victoria para Bitcoin es la misma que se produjo en 2019, cuando la diferencia con respecto a Ethereum se quedó en 119.000 millones de USD. Como podemos observar, en apenas dos años, Bitcoin elevó considerablemente su valor.Dicho de otro modo, la diferencia de valor económico entre Bitcoin y Ethereum pasó de 119.000 millones de USD en 2019 a más de 700.000 millones de USD en 2021; una subida que, como cabe esperar, ha favorecido su popularidad también en Europa.
Países con su propia criptomoneda
Como dato curioso, aunque ya hemos visto que la inversión en criptomonedas se centra casi exclusivamente en Bitcoin, merece la pena comentar que algunos países se han propuesto desarrollar su propia criptodivisa. Por ejemplo: en 2018, Venezuela lanzó Petro, que dejó de estar operativa en 2024. Asimismo, la República Centroafricana decidió legalizar Bitcoin en 2022 y, relativamente poco tiempo después, sacó su propia criptodivisa: Sango Coin, que se ha convertido en el criptoactivo más representativo del país africano.
¿Es verdad que la UE quiere crear su criptomoneda?
En principio, la Unión Europea no tiene pensado lanzar ninguna criptodivisa propia. La confusión llega de la mano del euro digital, que sí se pretende implementar como una versión electrónica del dinero en efectivo, aunque sin tener nada que ver con el dinero que tenemos en la banca online. Se trata de un tipo de moneda programable que otros países, como China, ya utilizan. No obstante, como el euro digital sería emitido por el Banco Central Europeo, se trataría siempre de una moneda digital y nunca de una criptomoneda, pues cuenta con el respaldo de una entidad financiera.
Por otra parte, según Observatorio Blockchain, la dinámica hasta ahora vigente en la UE consistía en que cada uno de los 27 países miembros se ocupara de determinar qué criptomonedas aceptaba. Ahora, esta forma de regular el mercado de criptomonedas se ha puesto en entredicho. Por lo visto, la Comisión Europea pretende que sea la ESMA —el organismo europeo que regula y supervisa los mercados en la UE— quien asuma esta tarea de revisión que, en España, realiza la Comisión Nacional del Mercado de Valores (a la que mencionamos al principio del artículo).
Independientemente de la resolución final, Europa ha adoptado el Bitcoin como principal moneda en la que invertir. Tal y como explica el propio European Central Bank, el mayor número de inversores interesados en criptoactivos coincide con el aumento de proveedores a los que se ha autorizado para comercializar dichas criptomonedas. Aunque Bitcoin representaba en 2022 el 40 % del mercado de inversión europeo en criptomonedas —el otro 60 % se repartía, principalmente, entre Ethereum y las stablecoins (monedas estables)—, en mayo de 2025 esta criptodivisa experimentó tal auge que pasó a suponer el 60 % de la inversión europea en criptomonedas.
Para hacer frente de la mejor manera posible a su volatilidad, los inversores a menudo utilizan los gráficos y el valor de Bitcoin en tiempo real que plataformas de criptomonedas como Binance ofrecen telemáticamente.