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Nacho Molina: “Cuando se fundó Nueva York ya había cofradías en Huelva hartas de salir a la calle”

Nacho Molina: “Cuando se fundó Nueva York ya había cofradías en Huelva hartas de salir a la calle”

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Se acerca hoy como invitado de esta sección uno de los “animales” televisivos de Huelva en los últimos años, donde las tradiciones de Huelva las ha contado a través de la pequeña pantalla con ese sello tan personal que posee y que llega con facilidad al gran público, lo cual no es nada fácil. Me estoy refiriendo a Nacho Molina Maqueda, que a sus 36 años hae trabajado en los siguientes medios de comunicación: El Mundo Huelva Noticias, CNH, El Llamador de Canal Sur Radio, Odiel Información, El Periódico de Huelva, Teleonuba, Huelva Televisión. Actualmente en COPE.

Padre de Marta y Nacho. Pregonero de la Semana Santa de Huelva. Pregonero del Trofeo Colombino. Exaltador de  la Virgen de la Cinta. Pregonero de la Hermandad de Pasión y del Centenario de su fundación. Pregonero de San Sebastián. “Dos mil pregones más”. Fundador y primer hermano mayor de la Hermandad de la Purísima Concepción y Triunfo de Cristo, Recreativista y además pudo ser un pelotero de los caros, pues tenía calidad para ello. Actualmente felizmente ‘emparejado’ con Elena Vélez.
A Nacho que hace bastante tiempo lo conozco, incluso alguna vez acudió a La Tertulia Recreativista, es persona de sonrisa fácil, agradable, crítico, cordial, empático, defensor de esta tierra, inquieto, observador, buen amigo, levanta pasiones lo mismo que todo lo contrario, lo cual entiendo que es bueno, semanasantero total, más de Huelva que un choco y desde luego buena gente.
Pero bueno será que conozcamos sus opiniones y recordemos algunos aspectos de su vida y recuerdos que guarda, por lo que empezamos así, tratando esta maldita pandemia que nos tiene  a todos tan preocupados.
P.- ¿Nacho, qué opinión tienes de esta situación que estamos viviendo?
R.- Es una locura, aún no somos conscientes de lo que hemos pasado y lo que aún estamos viviendo. La vorágine en la que estamos inmersos no nos da todavía la dimensión de la realidad que nos ha tocado vivir. El día en que todo pase y echemos un vistazo atrás quizás podamos analizar con perspectiva la oscuridad de un tiempo que nos trajo todo aquello que parecía de ciencia ficción y que hemos vivido en nuestras carnes. Nunca antes la enfermedad y la muerte estuvieron tanto en nuestra realidad, a pesar de ser algo natural en nuestra existencia. Esta pandemia nos ha recordado que la vida es finita, dentro de un mundo egoísta y que se cree inmortal por naturaleza. El ser humano de nuestro tiempo ha descubierto que sólo es solo una gota dentro de un océano que puede en cualquier momento acabar con él. Sin embargo, esta situación también tiene muchas aristas y después de dos años es momento de empezar a mirar hacia delante y buscar una normalidad que tiene que llegar como llegó con pandemias infinitamente más mortíferas y virulentas en la historia. Hay quien se ha quedado cogido en marzo de 2020 y parece no querer avanzar. La realidad actual no tiene nada que ver con la de entonces y hay que empezar a asumir que esta enfermedad ya convive con nosotros, como se asumieron tantas y tantas a lo largo de los siglos, y que hay que vivir. No queda otra. Aunque para ello se necesiten líderes de los que carecemos, una sociedad quizás algo más preparada y unos medios dispuestos a ser responsables con la situación.
P.- ¿Cómo crees cambiará la vida tras la pandemia, especialmente en el mundo de la comunicación?
R.- Mira, el mundo, desde que es mundo, ha pasado infinidad de pandemias y aquí seguimos. Si por algo ha llegado el ser humano hasta nuestros días es por su capacidad de olvidar lo malo que le ha tocado vivir. Y así será nuevamente. Sería imposible sobrevivir si no fuésemos capaces de sobreponernos a las tragedias que forman parte de nuestra existencia. La gente pensaba que cuando volvieran los conciertos, los espectáculos, el fútbol, las procesiones o cualquier evento que reúna a cientos de personas iban a tener miedo y no iban a participar. Pensaban que todo iba a cambiar en ese sentido y hemos visto cómo la gente se ha vuelto a juntar y a vivir. Es ley de vida, y cuando todo pase volveremos a ser lo que fuimos antes porque si no, no será vivir. El Señor no nos hizo con una mascarilla en la boca, y por eso es antinatural y no puede ser una medida permanente. Como no lo puede ser el distanciamientos social. Es un término a todas luces que va contra la propia dimensión del ser humano, que necesita el contacto, el abrazo y la cercanía del otro. No somos ramas secas, sino que sentimos, latimos y nos necesitamos. Por tanto todo esto es una anormalidad que tiene que desaparecer en cuanto se pueda. Y creo que es momento, como he dicho antes, de ir dando pasos. Yo no quiero criar a mis hijos en un mundo impersonal. Piensa que hay niños que no saben lo que es una feria, ni el Rocío ni la Semana Santa. Eso de “ya habrá tiempo para celebraciones” o “el otro año será” ya no sirve. Porque la vida en cualquier momento te da un revés y todo se acaba. No todo es covid y hay miles de enfermedades y circunstancias que de un día para otro acaban con tu vida normal. Hoy estamos, mañana no sabemos. Y quien quiera perpetuar lo anormal que haga de su vida un búnker sin salida, pero nosotros necesitamos encarar la vida como siempre fue, porque nadie me asegura que el año que viene ni mañana ni dentro de un mes yo esté viviendo aquello que tanto esperaba con mis hijos, mi mujer, mis hermanas o mis padres.
Sobre el mundo de la comunicación habría mucho que analizar, pero ya ha cambiado bastante en esta pandemia. Y quizás no tanto para bien. Hay que informar, pero con rigor y no buscar el ‘click’ fácil en base al miedo y a aterrorizar a la población. Informamos para las redes sociales desde la inmediatez y el ser el primero aunque no se contraste o se haga a medias. Los informativos y noticias no pueden convertirse única y exclusivamente en una crónica de tragedias sin nada positivo día tras día. A las personas mayores se les ha hecho mucho daño. Sentarse una tarde entera a ver la tele es el ejemplo más certero del daño en la salud mental que se puede llegar a provocar. Hay también noticias muy esperanzadoras y que necesitan ser portada. Tenemos que hacérnoslo mirar si queremos seguir siendo creíbles para la gente. Y sobre todo apostar por la calidad. Un simple ejemplo: el skype ha irrumpido ferozmente en la televisión para dar una calidad pésima y dejar en la cuneta a miles de profesionales. Lo mismo pasa con los fotógrafos. Hay que adaptarse a los tiempos, pero con responsabilidad y ética.

P.- ¿Has pasado miedo en algún momento?
R.- Claro, al principio. Aunque más por los que te rodean que por ti. Pero es lógico que ante una situación desconocida y un enemigo invisible sientas miedo. Además, porque no he parado de trabajar y de salir a la calle ni un solo día. No tuve confinamiento estricto porque los medios somos esenciales y en la tele había que ir a trabajar todos los días para informar de lo que ocurría. Eran los días sin mascarilla pero con guantes donde iba con Alicia Rodríguez, que en paz descanse, a los hospitales a contar lo que pasaba. La gente se hacía las pruebas de covid a escondidas, como si estuvieran haciendo algo malo. La ropa había que lavarla cada vez que pisabas la calle y me tragué viviendo solo toda aquella situación. Realmente es un tiempo al que no le veo nada de especial ni de positivo. Fue una pesadilla que castigó a mucha gente, pero sobre todo a los niños, que dieron una lección increíble. Contar que cada día eran más de mil los muertos y enfrentarte a esa realidad en la calle no era nada fácil. Recuerdo el Domingo de Ramos ir a hacer el programa y encontrarme el ejército en la puerta y calles donde hasta las palomas miraban la soledad de las mismas algo despistadas. Era como si el ser humano hubiera desaparecido del mundo. Fue algo muy raro y desagradable.
P.- ¿Cómo valoras la labor de los políticos en general, ante esta crisis sanitaria y financiera?
R.- Bueno creo que esa es otra pandemia paralela. Nos ha tocado un nivel de políticos bastante duro en el peor momento de nuestra historia reciente. El hecho de que en momentos tan estrictos los enfermos de covid pudieran salir para votar o ir a un mitin denota lo que de verdad les importamos y qué es lo esencial para ellos. Por un lado te pongo un toque de queda y por otro te permito libertad si es para mi. Los tiempos en la política están alejados de los tiempos que vivimos. Viven en una burbuja paralela. Sólo queda en pie la política local, que es la única que mantiene el contacto directo con los ciudadanos, los que soportan todas las cargas porque se cruzan con ellos todos los días. El resto vive en una burbuja distinta porque no sabe lo que pasa debajo. Y claro, ahí está el resultado. ¿Crees que si el sueldo de algunos dependiera de la calle o de abrir y cerrar una reja todos los días hubieran tomado las medidas que han tomado Evidentemente no porque no han dado ni un solo ejemplo en este tiempo. Cabe cuestionar el papel de tantos diputados, senadores o parlamentarios con sueldos astronómicos en tiempos de ERTES, ERES, cierres, hambre y miseria. No es lógico que en una crisis como esta no se hayan reducido ministerios, consejerías, viceconsejerías, directores generales, asesores de redes sociales, coches oficiales o ‘llevamaletas’. Han conseguido adormecer a la sociedad y que nadie cuestione nada. Se dictan medidas restrictivas sólo y exclusivamente para parecer que se hace algo desde las administraciones pero sin pies ni cabeza. Lo que se ha hecho con la hostelería y el comercio no tiene nombre. Y lo peor es que ahí siguen poniendo la diana siempre en los mismos, cuando está más que demostrado que no está ahí la fuente de contagios. El protagonismo autonómico y nacional ante esta situación creo que no ha desagradado a muchos y se ven bien saliendo como ‘salvavidas’ de los ciudadanos, y el restringir derechos y libertades no parece asustarles, si no más bien lo contrario, a pesar de haberse declarado ilegal todo lo que han hecho. Aunque lo más duro es que en el siglo XXI la gente demande que les metan en casa, les coarten su libertad de movimientos o suspendan sus vidas porque han conseguido que dejen de pensar para que piensen otros por ellos. Lo mejor, sin duda, la gestión de la vacunación. Creo que en eso sí somos ejemplo, aunque también y lo más importante, por la responsabilidad de los españoles. Lo que es incuestionable es que han tenido dos años para invertir en Sanidad, pero sale más barato y es más fácil imponer restricciones sin ton ni son pasado este tiempo. Y como el pueblo lo permite y hasta lo aplaude pues encantados de la vida.
P.¿Qué proyectos tienes cara al futuro?
R.- Proyectos siempre muchos, jamás estoy quieto. Hemos iniciado una andadura maravillosa en COPE y estoy realmente contento. Nos queda por delante, si Dios quiere, un camino de nuevos retos y de experiencias novedosas en la radio apasionantes. Siempre quise tener esta oportunidad y ahora quiero aprovecharla para disfrutar de mi trabajo, que me apasiona y me llena. He dado con los mejores y tengo a mi lado a Elena, que lo hace todo mucho más fácil para ver la cara feliz de la vida.
P.-¿Qué significa para ti Huelva y la Semana Santa?
R.- Huelva es mi vida. Huelva es parte de mí como lo es mi familia, mi piel o mi sangre. No concebiría haber nacido en otro lugar, por eso también me duele tanto. Huelva es el aire que necesito para sentirme yo mismo y  el alimento del alma. Es la madre que te acuna y te abraza y que siempre estará aunque te enfades mucho con ella. “Mi luz de ojos azules”. No querer a Huelva para un choquero es como no querer al corazón que lo parió. Y cada maltrato a Huelva es como si lo hicieran a mi, y encima por gente de aquí, que todavía duele más.
Y en cuanto a la Semana Santa pues otra parte de mi alma. Es una manera de entender la vida y un concepto que va más allá de lo que pueda pensar el que lo vea desde fuera. Es tan bonito todo lo que le rodea que no sentirlo es estar helado. Parte de la Fe como eje de todo, para brotar en ramas del arte, la cultura, la música, la elegancia, el silencio, la familia, la emoción, el beso, la lágrima, el enfado, la amistad…. es la vida misma. Es una pena que en este mundo tan acomplejado sólo se nombre como cultura a determinados elementos de la sociedad que lo serán para unos pocos, pero ninguno con la riqueza de la Semana Santa. Si no estuviera Dios por medio y su Iglesia, sería lo más ‘cool’ de este país, porque estaría enraizado en la artesanía y en los valores de la tradición ancestral. Cuando se fundó Nueva York ya había cofradías en Huelva hartas de salir a la calle. Es la esencia misma de la herencia compartida de generación en generación. Los ojos de una imagen donde se miraron tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos….  La Semana Santa ha sido capaz de sobrevivir a todos los regímenes políticos y ahí sigue. Y es que las cosas de Dios son siempre las más hermosas y la Semana Santa lo es. Ya lo dijo el gran Silvio cuando le preguntaron por el mejor invento del hombre: “un paso de palio”.

P.- ¿Cuáles son tus hermandades de siempre?
R.- Dí mis primeros pasos en la plaza de San Pedro esperando a mis hermanas venir del colegio del Santo Ángel y ellas me llevaron de la mano al Señor de Pasión. Ahí descubrí la devoción al Señor y su Cruz me guía para sobrellevar la vida. Siempre está. Es la cofradía de mi casa y de los primeros amigos en una hermandad. Y para alcanzar la Victoria, hay que buscar siempre las manos de la Madre, y ahí la encontré en el Polvorín. Allí está mi devoción mariana, la que con sus ojos me da luz todos los días para encontrarme con el Señor de Pasión.
P.-¿Qué añadirías o quitarías de la Semana Santa de Huelva?
R.- La Semana Santa de Huelva está viviendo en muchos aspectos el mejor momento de su historia. Es emergente y la línea trazada es muy interesante. Si cae en las manos que tiene que caer seguramente en unos años el salto de calidad sea extraordinario. Lo que ocurre que en un movimiento tan numeroso, el más grande de la ciudad, es también complicado no tener de todo. Y en las cofradías sobran en algunos momentos egos, personalismos y personas que saben lo justo de esto pero que, por estar y tener un cargo, son capaces de arruinar hasta su prestigio. Además hay cierta condición de patrimonializar los cargos en una hermandad y pensar que son de uno para siempre. Todo el mundo debe saber cuando llega su momento y dejar, si de verdad quiere a su cofradía, el lugar a otro. Pero eso, amigo, es imposible. Y de ahí los problemas. Aunque llegados a este punto en las hermandades, como en todo, tienen que estar los más válidos y eso no es fácil de digerir. Falta lealtad en muchas ocasiones y compromiso con los valores de una cofradía en otros. Me encantaría ser el director del Museo del Prado pero no tengo los conocimientos para serlo, pues lo mismo aquí. Todo el mundo no vale y el cariño a la hermandad no lo es todo. Hay que abrir la mano para que entren caras que nunca hemos visto en juntas de gobiernos, hay que hacer que esa masa social que atesoramos participe del día a día y se sienta orgullosa de formar parte de un colectivo que cuenta con ellos. No podemos tener a gente que pague una cuota sin más, porque cuando pasa algo como la pandemia hay que volver a reconstruir esa masa social. No podemos alejar sino acercar. Las hermandades no tienen nada que ver con lo que eran hace veinte, cuarenta o cincuenta años. Todo ha cambiado y las formas de gestionarlas también, puesto que la sociedad demanda otro tipo de gestión acorde al siglo XXI. Hay que estar orgulloso y recibir como un premio del Señor el haber estado un tiempo sirviendo a tu hermandad, pero nunca creyendo que es de uno. Todos somos fundamentales en el futuro de una hermandad y nadie es imprescindible, aunque nos lo parezca.
Creo que en los últimos años Huelva se ha quitado muchos complejos en la Semana Santa y desde el Consejo se ha aspirado a tener voz en Andalucía. Hay que mirar hacia delante sin miedos para construir una Semana Santa que siglos y que hoy se siente orgullosa de sí misma. Como dije antes, Huelva es ya referencia y vive el mejor momento de su historia. Hay que saberlo aprovechar y no que no caigan en las manos incorrectas en cada una de las hermandades.
P.- Cambiemos de tercio, ¿por qué Huelva no despega de una  vez por todas?
R.- Yo ya he llegado a pensar que es porque no quieren. Es imposible hacerlo peor desde hace décadas. Tú y yo seguramente hubiéramos conseguido infinitamente más que cientos de políticos de Huelva en años. Creo que importamos poco por votos y por convicción de los que nos gobiernan. Lo primero y principal para el despegue de Huelva es que los políticos tengan un trabajo fuera de la política y no dependa de ella para vivir. Porque como vemos eso nos ha traído una escasa exigencia ante sus superiores a riesgo de perder el coche oficial y el sueldo. Hay que amar a Huelva sobre todas las cosas para ser cargo público aquí. Conocer su historia, su esencia, su personalidad, sus gentes, sus virtudes, sus defectos. Hay que latir al mismo que su corazón para ponerla en su lugar. Aquí sobran personalismos y faltan grupos de personas de Huelva. Hay que mirar infinitamente más por la capital, sin complejos. La ciudad tiene unos recursos y un potencial enorme. Hay modelos que ya están caducos y que necesitan de nuevas aspiraciones. Nos han maltratado a lo largo de los años pero ya es momento de exigir lo que nos corresponde como capital de la provincia. Vamos a quitarnos la idea que nos han metido en la cabeza para tenernos sometidos y salgamos con orgullo a defender y a darle a Huelva lo que le corresponde. Hay tanto por hacer que ya vamos tarde. Es una exigencia respetarla, aunque eso conlleve quererla, y eso si quieres podemos hacer una lista y veremos lo que le importa la capital a un gran número de políticos de todos los espectros. También sería conveniente incorporar caras nuevas, buscar gente que valore y quiera trabajar por Huelva ¡sin el carnet de ningún partido! Si miramos por un lado y por otro se coloca en los puestos de responsabilidad a personas del partido a los que hay que premiar su fidelidad con un cargo y eso pues nos retrotrae a todo lo que venimos hablando. Cero interés más allá de lo que me digan mis superiores. Y encima lo defienden sin ningún pudor. Sólo hay que mirar esos encuentros, ponencias o conferencias donde siempre van los mismos y se retroalimentan para aplaudirse a sí mismos, eso sí pagando una fortuna al de turno. Son siempre los mismos diciendo lo mismo para los mismos.
P.¿Qué te faltó para jugar profesionalmente en un equipo de fútbol?
R.- Pues faltó que hubiera gente que supiera de fútbol jajajajaja. Imagino que no sería para tanto, pero incluso llegué a entrenar alguna vez con Lucas Alcaraz en primera división. Ahora seguro que estaría jugando, entonces era un poco más difícil llegar al primer equipo….Lo que sí que es verdad que en este Recre al que tanto amamos a nivel de cantera no ha sido todo lo eficaz y primoroso que debiera ser, por decirlo de alguna manera. Tuve un entrenador en los juveniles del Decano que paró un entrenamiento al sacar el balón jugado de atrás para decir que con él “Beckenbauer no hubiera sido futbolista”. Creo que eso lo explica todo. Bueno, además, tuve un accidente con la selección de Huelva donde me tragué la lengua al chocar con un compañero y perdí dos piezas dentales. Fue algo duro y poco agradable. Sólo Vicente Fuensalida, mi entrenador en el Recre, estuvo a la altura de las circunstancias. Sin embargo, el Recre sigue siendo parte de mi vida y una de mis grandes satisfacciones fue pregonar el Trofeo Colombino. El Recre va conmigo siempre y es deber de todo onubense defenderlo como emblema de una tierra que dio a España el fútbol. Huelva es el Recre y nuestra piel es azul y blanca. Tenemos la suerte de ser del Recre y eso es algo diferente, imposible de explicar y que trasciende a un campo de fútbol.
P.-¿Cuáles son para ti, los símbolos más importantes de Huelva?
R.- La ciudad más antigua de occidente tiene muchos símbolos y este precisamente debería ser uno de los más importantes. La historia de Huelva es una auténtica maravilla, cuajada de hitos para la humanidad. La Virgen de la Cinta es, sin duda, un símbolo de la fe y el sentimiento de los onubenses. Una legendaria historia de milagros espectaculares, un santuario mágico donde hasta Cristóbal Colón se postró a la vuelta del descubrimiento después de implorar su mediación y una pintura y una imagen vicaria exquisitas. El propio Cristóbal Colón y el descubrimiento son esenciales en nuestra historia como símbolos de nuestra grandeza.
El Real Club Recreativo de Huelva es otro símbolo indiscutible y a proteger por los siglos de los siglos. Sus fiestas como San Sebastián, la Semana Santa, las Colombinas o su devoción a la Virgen del Rocío representada en sus dos hermandades también lo son por derecho propio y porque el pueblo participa de ellas como de ninguna otra.
Los cabezos son símbolos a proteger y a poner en valor. Ahora que tanto se lleva eso de hacer senderismo, Huelva tiene unos senderos por las laderas del Conquero increíbles que necesitan ser intervenidos para su mejora y desarrollo. Adaptar el cabezo de la Joya para entender la importancia tartésica también sería fundamental o encontrar las trazas del castillo tras la bellísima parroquia de San Pedro. Un símbolo debería ser Isla Saltés con visitas a una reserva de la biosfera, Marismas del Odiel, y a una ciudad intacta desde el siglo XIII.
Símbolo es también su ría, eje de todo cuanto somos. Un escenario incomparable que debía ser referente de deportes náuticos a nivel internacional. No podemos entender Huelva sin su ría y sin sus cabezos.
Otro símbolo es su luz, única en el mundo. Es la fuerza de la vida dispuesta para saber aprovechar la vida. No hay un atardecer igual a otro, como no hay colores en una paleta que puedan pintar el cielo de Huelva desde el Conquero.
Símbolo es también el legado inglés, representado en su máxima expresión en el muelle del Tinto, obra que tiene que ser referencia para exportar su singularidad, o en la joya de la Casa Colón y en las hermosas y coquetas casas del barrio obrero.
Símbolo es el monumento a Colón de la Punta del Sebo, los toros y dinastías como los Litri o el fandango de Huelva, clara expresión de cómo siente y canta esta tierra.
Y símbolo es su gastronomía, pues todos los productos estrellas de España son de Huelva. En fin, que podría llevarme seis años seguidos hablando de Huelva y no pararía.
P.-¿Qué es lo que más destestas de la sociedad?
R.- La falta de criterio propio y el conformismo. Una sociedad sin ambición y sin ganas de transformar la realidad está condenada al olvido y a la muerte lenta. No podemos caminar hacia una sociedad donde nos digan cómo hay que pensar, hablar, escribir, vestir o creer. Ya está bien de prohibiciones. Le han cogido el gusto a dirigir nuestras vidas y cualquier minoría se ve con capacidad de exigir prohibir lo que no les guste.
P.-¿ Cuáles son tus aficiones preferidas y a que dedicas tu tiempo libre?
R.- Pues la lectura ocupa gran parte de ese tiempo libre, que compaginaría con viajar, aunque eso, por desgracia, no pueda ser igual de frecuente. Sí que intento al menos conocer a fondo la provincia, algo que deberíamos hacer todos para entender la riqueza inigualable de nuestro entorno. Me gusta pasear y dejarme llevar por la brisa que viene del mar y que te abraza con una esencia a Huelva maravillosa. También me encanta pescar, nos relaja mucho a Elena y a mi y nos evadimos del mundo. Cocinar y sobre todo comer es otra afición fantástica. Y, evidentemente, a estar con la familia y sacar tiempo para estar con los niños. Hay que jugar con ellos y que sean felices cada día de sus vidas.
P.- ¿Como recuerdas tu niñez y que soñabas ser de mayor?
R.- He tenido una infancia inmensamente feliz. Quizás soy tan de Huelva porque mis padres me inculcaron y me hicieron partícipes desde el primer día de ella. Me llevaron y me enseñaron todo siempre junto a ellos. Nací en el Manuel Lois y me crié en los Tres Reyes, junto a niños con los que pasé media vida jugando en la calle. Nunca me quería ir a casa, de ahí el estar ahora en todas partes. Mis hermanas, Cinta y Elena han sido referentes en mi educación y en todo lo que tiene que ver con mi vida. Cinta, que nos cuida ahora a todos desde el cielo, fue como una madre y la tengo a mi lado cada día. Nunca se irá hasta que nos volvamos a encontrar. Elena es la alegría personificada y el ejemplo de una personalidad arrolladora que hace temblar allí por donde pasa. Y mis padres me han dado siempre todo lo que tenían para ser felices, no pueden ser más buenos y queridos por todos los que alguna vez pasaron por sus vidas. Y si te digo la verdad, de pequeño soñaba con ser lo que soy. En el balcón de mi casa cogía unas maracas con forma de micrófono y retransmitía todo lo que pasaba en Huelva. Jugaba a ser lo que soy y gracias a Dios lo he conseguido. Montaba pasos, carros del Rocío, campeonatos de fútbol, hacía un periódico de los Tres Reyes con Abel Pascual y siempre pensaba en algún día ser cronista de la historia de mi tierra. También a ser alcalde de Huelva, así que ponte en lo peor….

Nachete te puedo asegurar que he echado un rato de lo más enriquecedor con esta entrevista, que me gusta tu forma de defender Huelva, tu espíritu crítico pero constructivo y, lo de alcalde… ¿Te meterías en algún partido político o lo harías en una candidatura independiente?