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Pepe Romero: “Su sonrisa cuando falleció mi padre, fue el legado de su trabajo bien hecho”

Pepe Romero: “Su sonrisa cuando falleció mi padre, fue el legado de su trabajo bien hecho”

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Nos llega hoy a esta sección de entrevistas diarias José Romero Sánchez, un profesor dedicado toda su vida a la enseñanza, que nació el 30 de mayo de 1950, en el barrio de Las Colonias en una casa de vecinos, de allí se trasladó el domicilio familiar al Humilladero de la Cinta y en 1971 volvieron a trasladarse a la Barriada de la Orden.
Cuando se casó y hasta su separación ha vivido en la Avenida de las Adoratrices.
Su vida de estudiante comenzó en una “miga” en el Hotel Suárez, pasó al Colegio de Primaria “Medio Huerto”, seguió su andadura estudiantil en el Instituto Rábida y su etapa como estudiante concluyó en 1968 en la Escuela de Magisterio Manuel Siurot.

Su vida profesional comenzó en el Colegio Colón de los HH Maristas de Huelva, le siguieron el CEIP Vázquez Díaz de Huelva, el CEIP Francisco Alcalá de Villalba del Alcor, el CEIP Nacional de Prácticas de Huelva (compartió la docencia con la Jefatura de Estudios) y el CEIP García Lorca (compartió la docencia con la Secretaría y el mayor tiempo hasta su jubilación en enero de 2018 con la Dirección).
Hizo una parada en la docencia desde el 1990 hasta el 1996 para realizar su labor como Director de la Ciudad Deportiva de Huelva.

Pepe, que es la amabilidad personalizada cuando lo llamo para concretar esta entrevista, no lo duda y atiende del tirón a nuestra petición y este es el resultado:

P. – ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo actualmente?

R. – La situación actual es preocupante y no para mí sino para mis hijos y mis nietos. Su futuro es incierto.
Mi hijo mayor, Enrique, que concluyó los estudios de Graduado Social está realizando su labor profesional, sin seguridad futura, concretamente en un centro de rehabilitación de dependencia, “Naim”. Mi segundo hijo, José María, que concluyó los estudios de Magisterio está de monitor escolar en el CEIP García Lorca, sin seguridad futura. Mi hijo pequeño, Alejandro, tras concluir sus estudios de Bachillerato, hacer un Módulo Superior de Sanidad y después de estar un par de años en Inglaterra, ahora trabaja de recepcionista en el Hotel El Toruño, sin seguridad futura.
Si para mis hijos el futuro es negro, para mis nietos ese futuro se presenta acompañado de tormentas y rayos.

P. – ¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia y sobre todo en el mundo de la enseñanza?

R. – La improvisación a la hora de gestionar las diversas olas de la pandemia, la no correcta información de los acontecimientos, las divergencias de los partidos mayoritarios, la falta de inversión en materiales, personal y un largo etc. provocó un número elevado de personas con secuelas y lo más triste muertes en los diferentes lugares de este país. Espero y deseo que se tomen las medidas oportunas para que no se repitan estas malas actuaciones. Debemos ser conscientes que el COVID 19 seguirá entre nosotros con menor intensidad como otras enfermedades.
Creo que la actual situación ha venido para quedarse en multitud de aspectos y no solo en nuestro quehacer diario sino de forma muy concreta en la enseñanza.
Cuando en enero de 2018 decidí poner punto final a labor docente no podía imaginar la tormenta que les iba a caer a mis compañeros/as y de forma muy especial a los/as niños en las aulas.
Mis compañeros/as de antaño tuvieron que ejercer la docencia con grandes dosis de inventivas y buen hacer atendiendo a niños/as de diferentes cursos y edades, en muchos casos.
En los cerca de 50 años dedicados a la enseñanza, en un periodo de ella, recogí el testigo de ese buen hacer de mis compañeros/as, pero en la última etapa tuve que adaptarme a una enseñanza con nuevas técnicas informáticas.
Tras la pandemia del COVID 19, los/as maestros/as, el profesorado y el alumnado han tenido que soportar el frio de las ventanas y puertas abiertas, abrigarse para soportar las inclemencias y hacer uso de los medios informáticos para seguir la enseñanza de forma on line. Estos medios han venido para quedarse.

P. – ¿Has pasado miedo en algún momento?

R. – Quien no ha pasado miedo alguna vez en la vida y yo como cualquier persona he experimentado esta sensación.
Resalto dos momentos importantes a saber:
– Cuando se produjo el golpe de estado y al haberme presentado como candidato al Congreso de Diputados por el PSOE Histórico, temí por mi vida por las posibles represalias. No en vano en una revista salió publicado una lista con los candidatos presentados por los partidos de izquierda que podrían ser aniquilados y entre esos nombres estaba el mío.
– Estando viviendo solo en mi casa del campo tuve un infarto y echando una moneda al aire cogí mi coche y tras llamar a mi hijo Enrique me desplacé a Huelva. Él ya estaba en el hospital junto al 061.Tras varios días en la UCI y ponerme varios estent fui dado de alta. Una nueva oportunidad de seguir viviendo.

P. – ¿Cómo valoras la labor de los políticos en general ante esta pandemia?

R. – La labor de los políticos de forma general lo resumo en la siguiente expresión: “Mucho prometer hasta meter/Una vez metido nada prometido”.
La mayoría de los políticos se presentan no para servir sino para servirse. Qué tiempos aquellos cuando yo militaba en el PSOE Histórico, se luchaba por un ideal y por el bien de los ciudadanos.
Por desgracia la política se ha convertido en una profesión en la que hay que mantenerse a cualquier precio.

P. – ¿Qué proyectos tienes para el futuro y qué haces en la actualidad?

R. – El futuro para cualquier persona es incierto, pero habiéndose concedido la oportunidad de seguir viviendo y aún más al estar disfrutando de una vida placentera en Galaroza junto a esta gran mujer, Maribel, lo espero y aprovecharé cada segundo de mi vida para seguir haciendo muchas cosas.
Parte de los 86400 segundos de cada día los dedico a la Asociación Cachonera de Personas Mayores, organizando actividades, disfrutando junto con los cachoneros de partidas de dominó y los ratos de convivencia que allí realizamos.
Otra fracción de esos segundos los dedico a recorrer los paradisíacos senderos existentes, a la lectura y como no a disfrutar con esa bella disciplina que es la Matemática.
El resto del tiempo lo dedico a disfrutar del merecido jubileo tras mi dilatada vida profesional en la enseñanza.

P. – ¿Cómo ha sido irte a vivir a Galaroza y cómo es tu vida allí?

R. – En el año 2012 y después de un tiempo de soledad en la urbanización el Álamo (Beas), me refugié los fines de semana en la residencia que los Hermanos Maristas tienen en Fuenteheridos, “Villa Onuba”.
Gracias a los hermanos fui saliendo de la depresión en la que estaba sumergido.
Fue en ese lugar idílico donde conocí a la mujer con la que comparto desde hace unos años mi vida.
Esta gran mujer es cachonera y un día tomamos la decisión de convivir en este Valle Encantado, “Galaroza”.
En mis primeros días y en mi caminar por sus calles pude comprobar que las personas mayores estaban huérfanas de un espacio donde reunirse, lo que me llevó a crear la Asociación Cachonera de Personas Mayores.
Esta Asociación que comenzó su andadura en el 2017, tiene cerca de 200 socios. Hemos realizado actividades recreativas y de convivencia en la Sede, excursiones por distintos puntos de Huelva, excursión a Ceuta invitados por La Legión, pernoctando en Mazagón varios fines de semana, colaboramos con la Asociación del Alto de la Mesa (llevándoles ropa), homenaje al mayor (un hombre y una mujer), conferencias día de la mujer y diversos campeonatos.

P. – ¿Por qué el gentilicio de Cachoneros?

R. – Galaroza siempre ha sido famosa por sus peros (Belleza de Roma, Verde Doncella, Rufino, Joaquines, Ala Blanca,…), pero algunos de estos ejemplares, como todas las frutas, tenían picaduras.
Los lugareños le quitaban al pero el “cacho dañado” y pasaban a ser “peros cachones”. Estos últimos eran apreciados y adquiridos por personas del Andévalo.
De los “peros cachones” viene el gentilicio “cachoneros/as” por los que son conocidos los naturales de Galaroza.

P. – ¿Qué buenos y malos recuerdos tienes de tu vida en el mundo de la enseñanza?

R. – Muchos han sido los buenos recuerdos que he tenido en mi largo recorrido de casi cincuenta años dedicados a la enseñanza.
He hecho muy buenos amigos, tanto compañeros/as como lugareños/as de los distintos destinos en los que he impartido la docencia.
Muchos han sido los/as niños/as a los que he ido depositando mi quehacer docente y que al final ha dado buenos frutos.
Recientemente un alumno me escribió un mensaje anunciándome que había concluido la licenciatura en Matemáticas y que en parte me lo debía a mí.
Los recuerdos tristes lo han motivado el fallecimiento de varios alumnos por accidente de tráfico .

P. – ¿Qué necesita Huelva para despegar de una vez?

R. – Para que Huelva pueda despegar y no ser la cenicienta de Andalucía, necesita que los políticos la quieran y luchen por ella con más fuerza de la ejercida hasta ahora.
Necesita que piensen en los choqueros, que abandonen la disciplina partidista, que hagan realidad las promesas…, que ese mirador del Conquero sea un lugar para deleitarse, que los edificios de Hacienda y el Banco de España concluyan sus proyectos, que el tren de Alta de Velocidad sea una realidad y que no se permita que se destruyan los cabezos, al igual que en su día se hizo con el patrimonio inmobiliario.

P. – ¿Qué significa para ti Huelva?

R. – La Huelva tartésica y Onuba fenicia, ha sido y es muy importante para mí; ya que en ella he crecido desde mi nacimiento, en ella he realizado mis estudios, en ella he ejercido la docencia durante bastantes años y ella ha sido la cuna del nacimiento de mis tres hijos y dos de mis tres nietos.

P. – ¿Cómo fue tu niñez y qué soñabas ser de mayor?

R. – Recuerdo mi niñez con mucha nostalgia y felicidad aunque vivía en una casa sin luz ni agua, estudiaba a la luz de un quinquel y un carburo; pero aquellos juegos del trompo, bolinches, el aro, chicharito la haba, la bombilla, el pincho, los huesos de frutas, los baños en las marismas, la recogida de cangrejos y sobre todo los partidillos de fútbol con pelotas de gomas me llenaban de felicidad.
La verdad que poco tiempo dedicaba a soñar en el futuro, pero dos cosas rondaban en mi cabeza: concluir con los estudios de Magisterio por los que mis padres se sacrificaban y sobre todo ganar dinero para que mis padres dispusieran de todo lo que hasta ese momento, la vida le habían privado.

P.- ¿Quiénes son o han sido tus referentes a nivel profesional o personal?

R. – A nivel profesional he pretendido seguir los pasos de tres maestros:

D. Rafael Vázquez. Un hombre alto, bonachón y generoso y un gran maestro. Amaba su profesión, dominaba el latín y las letras a la perfección. Fue mi tutor de prácticas en la Escuela Graduada de la Esperanza. Tuvo el detalle de dedicar la primera paga de su hija Cecilia a una persona para los estudios y yo fui el agraciado para poder afrontar los gastos de los libros de ese año.
Los otros dos, también maestros fueron mi tío Gregorio Sánchez y mi tío Juan Pesado. De cada uno de ellos fui cogiendo lo mejor de su quehacer como maestros.
Los referentes a nivel personal han sido mi padre Enrique y mi madre Manuela Martina. Cada uno de ellos desde mi niñez han marcado mi caminar.
Mi madre con su generosidad y solidaridad hacia los demás y mi padre por el empeño de cada día, para que tanto mi hermano Sixto y yo estudiáramos; ya que él por cabezonería no lo había hecho.
Decía y nos decía que antes de morirse le gustaría ver a sus hijos con una carrera terminada y un puesto en la enseñanza.
Su sonrisa cuando falleció fue el legado de su trabajo bien hecho.

P. – ¿Cuáles son tus aficiones preferidas?

R. – Mis aficiones favoritas son el deporte en sus diversas modalidades, la lectura de temas históricos, actualizar mis conocimientos matemáticos y trabajar por una matemática más atractiva y divertida para el alumnado.
En mi última etapa en la docencia trabajé aunando la literatura y las matemáticas con la elaboración de cuentos matemáticos con el alumnado de Quinto y Sexto de Primaria.

P. – Pepe, ¿te gustaría añadir algo más?

R. – Para concluir quiero terminar y compartir la frase que mi padre me dejó en herencia. “LA MANO QUE SIEMBRA TIENE MÁS VALOR QUE LA
MANO QUE APLAUDE”

Amén.

Amigo ha sido todo un lujazo tenerte como protagonista en la entrevista de hoy. Te he visto feliz, ilusionado, con ganas de hacer cosas…. Disfruta que te lo mereces.