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La búsqueda del ser

La búsqueda del ser

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El ser humano pasa por distintas fases en su vida en la que por distintas situaciones (muertes, rupturas sentimentales, dudas existenciales, etc.) se cuestiona su vida, su forma de actuar o ser, o incluso, quien es.

Es cierto que uno forma su personalidad en la etapa de la adolescencia, pero lo que no es nada cierto es que se acaba de formar cuando llegas a los veinte. De eso nada. Por suerte o desgracia (según se haga la lectura) hay gente que no sabe quien es con cuarenta años.

Es duro, ciertamente, ya que darte cuenta o ser consciente de que no te haces escuchar o valer, que te dejas influenciar por otros, que no llevas las riendas de tu vida o que vives bajo presiones o compromisos que no te dejan ser feliz ni tu mismo, es terriblemente duro.

Hacer todo por los demás y dejarte para el final, como última opción, por ejemplo. Tener miedo de decir algo u opinar algo por lo que vayan a pensar, o porque vayan a dejarte o juzgarte. Sentir que estás cohibido o aparentar algo que no eres para encajar. O estar siempre pensando en lo que debes hacer o en lo que se espera de ti en vez de en lo que quieres. Todos estos son algunos de los ejemplos que hacen a uno mismo cuestionarse “¿qué estoy haciendo con mi vida?” ¿quién soy yo?” “¿qué quiero?”. Si te has hecho esas preguntas o estás actualmente en alguna de las situaciones leídas más arriba, está claro que sabes a lo que me refiero.

Aunque sea un camino arduo, creo que es necesario que todo el mundo lo viva alguna vez en su vida, pues conocerse a uno mismo en su totalidad (totalidad parcial, porque el ser humano está en constante cambio), es un regalo inmenso que todo el mundo debería permitirse hacerlo alguna vez en su vida. No por nada, sino porque cuando uno se conoce, puede saber hasta dónde puede llegar, qué tiene que mejorar o cambiar, cómo enfrentarse a ciertas cosas, qué fortalezas tiene y por supuesto, qué límites.

Tener una buena definición sobre uno mismo puede hacer que evitemos muchos baches en nuestra vida, puede librarnos de batallas absurdas y puede, sin duda, mantenernos a flote cuando vengan tempestades. Y eso es precisamente lo que quiero compartiros hoy.

Hace unos días en consulta, le pedí a una clienta que me contestara a una de las preguntas más difíciles que puede hacer alguien a una persona, o incluso, a sí mismo. La verdad es que me sorprendió su respuesta de tal manera, que le pedí permiso para publicar su respuesta. Aquí os dejo su actividad, ya que me ha dado su consentimiento para compartirlo con todas las personas que hoy estéis leyendo este artículo y que por ende, os pueda ayudar.

Actividad de Carmen Guerrero Jiménez

¿Quién soy yo?

“Pues para contestar a esta pregunta he necesitado algún tiempo desde que me lo preguntaste, de hecho, necesitaré más tiempo todavía para llegar a responderla rápidamente.

Por lo pronto, puedo decir que soy una mujer que se crece en las adversidades y que logra todo lo que se propone, así le vaya la vida en ello. Soy maestra de vocación, eso también lo tengo muy claro. Lucho, lloro y me alegro por mis alumnos. Renuncié a muchas cosas por mi profesión y por triunfar en ella. Reconozco todo lo que me ha costado, y ahora, soy consciente que tengo que cambiar el foco de mi atención de mi profesión hacia mí misma.

En la Nochevieja del 2019 dije: “2020 va a ser mi año” y la verdad es que lo ha sido, pero claro, no como yo esperaba. Me prometí que en el 2020 viajaría y realizaría diversas actividades nuevas para mí, como por ejemplo la escalada, pero realmente, lo que quería era suplir una carencia que tenía y ocupar mi tiempo otra vez con cosas. Lo que me ha brindado el 2020 es parar toda mi vida, mirar hacia dentro y tener que conocerme. Y claro está, si nos dan a elegir entre estar todo el día ocupado sin pensar en nada, rellenando tiempo que, al fin y al cabo, tampoco tiene tanta utilidad o, por otro lado, parar y escucharte, además de intentar comprenderte, pues, ya se sabe que lo segundo es en principio menos divertido y mucho más tedioso. Llevo años postergando esto y he comprendido que, era un barco a la deriva que no conocía, ni por supuesto sabía como estaba el interior del barco, ni tampoco lo arreglaba; ahora sí, mientras tanto quejarme de todo, eso sí.

Así que ahora estoy haciendo reformas en el barco, lo tengo patas arriba Nerea, estoy haciendo tiempo por y para mí, y a su misma vez, haciéndome muchas preguntas: “¿Qué quieres hacer hoy?” “¿Cómo te sientes?” “¿Vale la pena estar así?” “¿Qué puedes hacer por mejorar?”.

Ahora soy mi mejor amiga, no mi enemiga. Me dedico más tiempo a mí misma, hago deporte, me pongo cremas… diferentes rutinas que había perdido. Saco tiempo para mí, veo series e incluso me he buscado hasta una afición nueva, crearme un Bullet Journal, para poder desarrollar y darle salida a mi creatividad.

He comprendido que, si yo no me quiero, no me escucho y no me comprendo, los demás tampoco lo harán.  Por supuesto tengo que seguir reformando el barco, queda mucho, pero bueno, por lo menos tengo más conciencia de qué hay en él, cuáles son las cosas que me gustaría cambiar y lo más importante a dónde quiero ir y cómo.

En definitiva, tengo más autoestima, cada vez soy más independiente y autosuficiente, y tengo las cosas más claras que nunca.”

Así termina la carta de esta gran mujer, que está navegando en un barco que, una vez ha re-calculado su ruta, va viento en popa y toda vela, hacia ese faro que alumbra su alma: Ella misma.

Si sientes que estás sin rumbo o te has sentido identificado/a con este artículo, ya sabes que puedes ponerte en contacto con nosotros en el 617642564 o a través de nuestra web www.neoka.es y estaremos ahí para ayudarte.

 

Nerea Ballester Goytia

Coach y terapeuta en Neoka. Psicología, Coaching y Terapia de pareja.