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El archivo del corazón

El archivo del corazón

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Estoy delante de mi iPad y son muchas las ideas y temas que se me agolpan en la cabeza para desarrollar en mi nuevo artículo de opinión. Llevo varios días atónita a lo que de nuevo estamos viviendo donde el contador frío de los contagiados y las víctimas de esta maldita pandemia vuelve a ponerse en marcha.

Y ante esta situación, la vida por suerte sigue su cauce y vamos cumpliendo años. Es en este transcurrir del tiempo donde quiero poner el acento con este artículo. No sé si les pasará pero hay momentos en la vida que suelen coincidir con el cierre de años o de etapas, donde te das cuenta de la rapidez con las que las horas de nuestro reloj biológico o vital transcurre. Es en ese momento donde intentas evadirte de la realidad que sucede a tu alrededor y miras en el archivo de tu corazón para recordar,reflexionar,aprender o rectificar de las decisiones y momentos que has vivido.

Es en ese momento en el que me encuentro estos días, donde me doy cuenta que es cierto lo que tantas veces me decían mis padres, ¡Qué rápido pasan los años¡ y con ellos qué rápido pasa la vida.

Una vida cargada de maletas llenas de muchísimas sensaciones, de muchísimos olores, besos, sabores y también lágrimas pero todo ello hace que la vida sea el don más preciado que podemos tener. La vida es el mejor regalo que nos han dado pero tiene su inicio y su final, por ello se dice que aquello que se hace por uno mismo se desvanece cuando mueres.

A lo largo de ella todos hemos pasado por caminos escabrosos incluso a veces hemos tenido la sensación de caernos al vacío, pero hemos tenido la fuerza para levantarnos y continuar nuestro camino porque esos tropiezos también forman parte de nuestra vida. Dar la vuelta a tus heridas y convertirlas en sabiduría es fundamental en nuestro recorrido vital. Decía Truman Capote que el fracaso es el condimento que da al éxito su sabor.

Uno de los momentos que me hizo parar y pensar, durante los días del llamado confinamiento, fue cuando mi hijo pequeño cogió un álbum de fotos y me dijo siéntate y lo vemos mamá.Y es en ese momento maravilloso donde puse en orden el archivo de mi ser. Gran parte de mi vida pasaba delante de mis ojos, trayéndome esos olores y esos recuerdos de mi pasado.

Pensé para mí, bendita vida, aunque a veces por la rapidez de los días no me haya dado cuenta de las pequeñas cosas que me rodeaban que son las más importantes, porque como en todas las carreras a veces hay que hacer un receso para coger de nuevo aliento para continuar.

Una querida amiga me decía mientras paseábamos por la playa hablando sobre la vida y sus etapas que esta es como una enorme escalera de caracol, donde cada peldaño escalado supone un reto conseguido, un miedo superado, un objetivo alcanzado, una decisión tomada y así hasta llegar al último escalón de esa escalera donde nos encontraremos a nosotros mismos en el final de la película, titulada Tú”.

El secreto de la vida, sin embargo, como se dice, es caer siete veces y levantarse ocho. Los años pasan rápido y tenemos que beber sin prisa pero sin pausa del manantial De la Fuente de tu presente, porque la vida es fascinante, sólo hay que ponerse las lentes correctas.