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La superficie de cultivo que no se puede legalizar en Doñana alcanza ya las 1.653 hectáreas

La superficie de cultivo que no se puede legalizar en Doñana alcanza ya las 1.653 hectáreas

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Un informe elaborado por la organización WWF analiza la situación medioambiental de Doñana y su entorno. Y destapa viejas y nuevas amenazas. Hasta vuelven los vertederos ilegales.

El documento advierte que el robo del agua no cesa. WWF señala que “la superficie de cultivos de frutos rojos en situación irregular sigue creciendo sin control y ha aumentado más de un 13%. La superficie total de cultivos en zonas que no pueden regularizarse es de 1.653 hectáreas, lo que supone el 20% del total de los cultivos bajo plásticos”. Mientras, “hay fuentes que estiman que hay más de 2.000 infraestructuras de uso de agua no legales dispersas por el territorio”, avisa el informe.

Tras 15 años de la presentación del primer informe sobre problemas ambientales de Doñana y después de la aprobación de planes como el nuevo PRUG del Espacio Natural o el Plan de la Corona Forestal en 2014, se esperaría que el estado de salud de Doñana estuviera recuperándose. Pero la historia de Doñana es el relato de un superviviente y, como tal, en estos años ha habido importantes retrocesos, lentos avances e incluso nuevas amenazas.

El nuevo informe de WWF radiografía los problemas y el estado de salud del humedal más importante de Europa y propone soluciones para asegurar un futuro que será incierto si no se actúa con urgencia y determinación.

WWF ha recorrido palmo a palmo el estuario del Guadalquivir para elaborar este detallado informe que sigue la estela del documento presentado hace 15 años, revelando y diseccionando las amenazas de Doñana. Y en este esfuerzo, WWF presenta un mapa que localiza hasta 40 tipos de problemas ambientales en los 25 municipios del estuario del Guadalquivir y el corazón de Doñana, cuya salud está interconectada.

“El análisis realizado demuestra que existen modelos de desarrollo conflictivos e incompatibles con un desarrollo sostenible a nivel ambiental, económico y social. Por eso, pedimos a las administraciones la adopción de modelos de gestión integrales, como medida de adaptación al cambio climático. Atajar estos problemas supone conservar Doñana, mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y asegurar su futuro”, comenta Juanjo Carmona, coordinador de la oficina de Doñana de WWF España.

La sobreexplotación de los acuíferos  y el robo del agua sigue siendo el principal problema de Doñana como viene denunciando WWF desde hace décadas. Una situación crítica que ha llevado a España ante el Tribunal Europeo de Justicia por incumplimiento de varias directivas y ha obligado al Gobierno, a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) a iniciar el 21 de febrero de 2019 el proceso para declarar la sobreexplotación del acuífero.

“A pesar de los esfuerzos recientes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para cerrar numerosos pozos durante el año pasado, el robo del agua en la Cabecera de la Rocina, o en la zona regable de los Hatos, entre otras, sigue siendo un cáncer para el acuífero de Doñana”, advierte WWF. Y esto es debido a que, para que sea eficaz el cierre de pozos ilegales, esta medida debe ir acompañada de una aplicación estricta del Plan de la Corona Forestal, aprobado por el Gobierno de Andalucía en 2014, “con actuaciones en las fincas que deben ser clausuradas, responsabilidad que la Junta de Andalucía elude sistemáticamente”, añade la organización.

La superficie de cultivo que no se puede legalizar en Doñana alcanza ya las 1.653 hectáreas

Lo cierto es que, según el informe de WWF, “la superficie de cultivos de frutos rojos en situación irregular sigue creciendo sin control y ha aumentado más de un 13%. La superficie total de cultivos en zonas que no pueden regularizarse es de 1.653 hectáreas, lo que supone el 20% del total de los cultivos bajo plásticos”. Mientras, “hay fuentes que estiman que hay más de 2.000 infraestructuras de uso de agua no legales dispersas por el territorio”, avisa el informe.

Y sumado a ello, la ocupación de márgenes y cauces para cultivos sigue creciendo; se calcula que al menos dos tercios de los ríos y arroyos estudiados se encuentran alterados.

Aparición de vertederos ilegales

Los vertederos y escombreras ilegales son otra de las amenazas para Doñana, porque al igual que la quema de plásticos, el abandono de residuos es un problema ambiental que también puede tener impacto en la salud de la población.

Resoluciones judiciales 

Según explica el informe de WWF, “en medio de estos retrocesos y dando un respiro a la mayor reserva ecológica de Europa, durante el último año y medio, dos sentencias judiciales han supuesto un avance en su protección. En julio de 2019, el Tribunal Supremo tumba el proyecto de Dragado y en enero de 2020, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía da carpetazo al proyecto Marismas Oriental de Naturgy de almacenamiento subterráneo de gas natural”.

Sin embargo, la sombra de Aznalcóllar vuelve a proyectarse sobre Doñana. Actualmente, se están tramitando los permisos para la reapertura de la mina, causante del mayor desastre minero de la historia de España en abril de 1998.

WWF también denuncia dos problemas que se han vuelto más graves de lo que se advirtieron en el año 2006. El riesgo de incendios se ha incrementado, como sucedió  en junio de 2017. Los veranos cada vez más calurosos y secos  llevarán a un mayor número de incendios, alimentados por la existencia de grandes masas forestales sin gestionar correctamente o la quema de rastrojos. Por otro lado, la introducción de especies exóticas invasoras se ha incrementado notablemente en los últimos 10 años.

Contaminación del aire e influencia del Polo Químico de Huelva

Otros de los problemas también analizados son la contaminación del aire, lumínica y acústica. El corazón de Doñana no está lejos del polo químico de Huelva, donde la emisión de gases, las balsas de fosfoyesos o los vertidos al medio marino, por accidentes en la descarga de petróleo, por ejemplo, son las consecuencias de la presencia de empresas dedicadas a la producción de fertilizantes y derivados del petróleo.

La actividad pesquera tampoco está exenta de problemas, el escaso control y vigilancia y el uso de dragas hidráulicas para la captura de chirla destroza los fondos marinos y afecta a especies de gran importancia socioeconómica como el langostino.

Este informe de WWF refleja la frágil situación de un territorio único donde se gestionan de manera desordenada y diferenciada por cada administración  espacios marinos, turísticos, forestales, agrícolas y ganaderos con actividades culturales y recreativas.

Reclamaciones de WWF

Por ello, WWF reclama una vez más la puesta en marcha inmediata de las acciones del Plan de la Corona Forestal (Plan de la Fresa), el cierre de fincas ilegales, la declaración urgente del acuífero en mal estado, la aprobación de un plan anual de extracciones del acuífero, la ampliación de este espacio a la zona marina, la reducción del impacto de los  dragados de mantenimiento del río Guadalquivir, la gestión adecuada de plásticos agrícolas, residuos y vertederos, la no reapertura de Aznalcóllar y la exclusión definitiva de Doñana y su entorno como lugar de almacenamiento de gas.

Doñana es un símbolo de la conservación y de resistencia: son 50 años luchando por su supervivencia. Vive en un difícil equilibrio ecológico; si las administraciones no toman las medidas para su protección en serio, su deterioro puede volverse irreversible y más incierto aún el futuro de este Patrimonio de la Humanidad del que son responsables la Junta de Andalucía y el Gobierno central”, concluye Teresa Gil, responsable del programa de agua de WWF España.