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El cartel que intriga a todo un pueblo: quién será José

El cartel que intriga a todo un pueblo: quién será José

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Un anónimo genera intriga en Galaroza. El mensaje, buscando pareja, de un desconocido tiene al pueblo en ascuas. El modelo rústico ‘compite’ con las web especializadas de Tinder, Badoo, Meetic, Ourtime o Edarling.

Hay comentarios de todo tipo y el asunto se ha convertido ya en una búsqueda imparable. Quién es (verdaderamente) este José.

Las relaciones humanas son una de las experiencias que se pierden en el origen de los tiempos. Lo primero fue unirse, no cabe duda. La vinculación entre personas de distinto sexo o del mismo, es el pilar fundamental de la especie humana.

En el proceso, hay momentos clave sin los que no se podría producir la unión, el enamoramiento, la actividad sexual o incluso la procreación. El inicial está protagonizado por el popularmente denominado ‘ligoteo’, que sigue siendo imprescindible en nuestra sociedad.

La búsqueda de la persona adecuada se ha sofisticado mucho en las últimas décadas. Las redes sociales, los programas audiovisuales, los ‘realitys’, los chats y otras muchas herramientas facilitan el contacto entre pretendientes, candidatos y curiosos. Pero aún funcionan las viejas fórmulas.

Así al menos lo entiende la persona que ha dejado carteles expuestos en las paredes de Galaroza. Con un lenguaje confuso, el mensaje ha calado y es ahora mismo la comidilla de todo el pueblo.

“José, busco pareja sobre unos 65 años, sin carga. Tfno. 674 569 922”. Este es el texto que quita el sueño a los cachoneros y a las cachoneras, ávidos de conocer el significado real del cartel. A falta de respuesta, ya que nadie confiesa haber contactado con el número telefónico indicado, las elucubraciones son variadas.

Las redes sociales no cesan de comentar este suceso que altera la sencilla vida de un pueblo. Vuelven las viejas del visillo y los mentideros a murmurar y construir historias acerca de la identidad del anunciante.

Hay quien dice que es un bromista que quiere distender el ambiente en tiempos de Coronavirus. Otros opinan que podría ser alguien despechado o aburrido de buscar su media naranja por otros métodos. Los hay quienes piensan que es “uno al que le falta un hervor”, en tradicional expresión serrana.

Las explicaciones más extendidas apuntan a que se trataría de un forastero que pretendería establecerse en el pueblo de forma estable, componiendo una pareja para formalizar su estado.

Ni por llamada telefónica, ni por mensaje de whatsapp, ni de ninguna forma hay manera de contactar con este ligón anónimo. En su defensa de los viejos métodos está encontrando también su penitencia, ya que no responde a ningún aviso, y eso excluye también a quien pudiera ser su amor buscado.

Ante la imposibilidad de averiguar nada sobre el romántico o la romántica protagonistas, algunos debates se centran en la literatura del texto, llegándose a realizar análisis sintácticos propios de expertos de la RAE. Que si las comas están mal puestas, que si se trata de José quien busca pareja, que si es una apelación al tal José… También en estas diatribas frugales la Cultura encuentra su hueco.

La expresión utilizada también promueve las dudas. Los más exigentes afirman que debería haber afinado más acerca de la orientación sexual que desea. Incluso se ha despertado cierta discusión sobre el carácter machista del mensaje, al no querer “carga” alguna. Otros responden que quizá se trate de una carga financiera, algo así como una hipoteca o una deuda, pero son mayoría los que interpretan que se refiere a que el candidato o la candidata no aporte vástagos a la pareja. Ya ven, la frialdad de los nuevos tiempos califica a los hijos como un pesado lastre que a estas alturas de la vida ya no parece interesar.

Finalmente, la edad también ha llamado la atención. No es precisamente un chavalín el que quiere ligar por mensajería documental; si lo fuera, seguramente preferiría echar sus redes en una discoteca o en un botellón, aunque en tiempos de pandemia este ‘modus operandi’ encuentra obstáculos impensables hace unos meses.

Tampoco es un viejo, como descalifican algunos maledicentes. Los 65, hoy, es una etapa feliz donde se pueden emprender muchos proyectos y encontrar muchas satisfacciones nuevas. Lo que está claro es que el impulsor de la idea no es seguidor de Canal Sur Televisión o no se encuentra a gusto con lo que ve en el programa de Juan y Medio, verdadero rey del ligoteo en la tercera edad.

Pocas veces antes un mensaje sin firma ha despertado tanta curiosidad como este ligón que se ha atrevido a desvelar su intención, sin desvelar prácticamente nada más. Seguramente no conoce términos y aplicaciones que se han convertido en santo y seña de solteros y solteras. Tinder, Badoo, Meetic, Ourtime o Edarling, deben sonar a chino al pretendiente, o quizá conoce tanto estas redes que prefiere el método tradicional.

El tiempo dirá si hemos dado con un nuevo Quijote frente a los molinos de viento. Si el anónimo funciona, podríamos estar ante el triunfo de la vieja fórmula del ligoteo de siempre. Pero para ello necesitamos que el número de teléfono responda; quizá se convierta en la llamada más importante de su vida.