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Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

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Una de las señas de identidad en el imaginario colectivo de Higuera de la Sierra es, sin duda alguna, la Virgen del Prado. Por ello, todo lo relacionado con la imagen es muy importante para la población. Así lo ha entendido Gabriel Salas, uno de los higuereños que más detalles conoce de la historia de su pueblo. Atesora una gran colección de fotografías y documentos antiguos que siempre muestra y pone a disposición de sus vecinos.

Su último servicio a los suyos ha sido el rescate de la crónica de la restauración de la Virgen del Prado en 1925 y los sucesos que transcurrieron ese año. El documento está fechado en junio de aquel año, y comienza la noche del 22 de mayo, con los adornos del altar que se le estaba preparando a la imagen para la tradicional novena en la parroquia. En aquel momento, una vela prendió en unas gasas del adorno y el fuego se extendió a toda la talla. Pese a la rápida intervención de los presentes, las imágenes de la virgen y el niño, así como mantos, vestidos, joyas y coronas quedaron afectados.

Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

El párroco, Enrique López Pichardo, recomendó preparar las imágenes y enseres para ser llevadas a Sevilla con el objetivo de ser restauradas. No se avisó a nadie para evitar la alarma, y aquella misma madrugada Manuel Fernández Ordóñez traslado la virgen en su automóvil a la ciudad hispalense. El cronista, A.M.S., se detiene en relatar la amargura del viaje y utiliza un lenguaje religioso para trasladar la importancia de la imagen para los higuereños.

Ya en Sevilla, fue llevada al taller del escultor Francisco Ruiz, quien realizó la restauración, no sin tener que atender numerosas visitas de los higuereños que vivían en la ciudad y que idearon un homenaje sevillano a la virgen, una vez terminados los trabajos del restaurador.

Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

Se creó una comisión al efecto, compuesta por José María Fal y Conde y Antonio Mantero Sánchez, que se entrevistaron con el señor Fernández Ordóñez para preparar este acto. Fernández quería que la vuelta de la talla a la población fuese inmediata, para el día 31 de mayo, con el fin de continuar los cultos interrumpidos, por lo que el homenaje de la colonia higuereña en Sevilla se planificó para el sábado 30. Tuvo lugar en la parroquia de la propia catedral hispalense, aprovechando el cargo que en ella tenía el higuereño Ramón Rexach y Cubero.

Tras la misa, la talla y la comitiva salieron por el Patio de los Naranjos y la Puerta del Perdón de la catedral, y los automóviles pusieron rumbo a Higuera de la Sierra. Conducía la caravana el coche de Manuel Fernández Ordóñez, con la imagen restaurada en su interior y la compañía del escultor higuereño Sebastián Santos. En el camino de vuelta se sumaron más vehículos que tuvieron que parar en numerosas ocasiones para que los fieles rindieran tributo a la patrona de Higuera. Detenciones en Camas, Las Pajanosas, Castillo de las Guardas, en Puerto Alto, vistas hacia la Ermita del Prado, en el Arroyo del Rey, hasta que una comitiva de caballistas fue al encuentro de la virgen, en el lugar llamado “casilla de Centeno”.

Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

La llegada al pueblo, el jueves 28 de mayo, fue apoteósica, “ni se puede intentar describir, ni creo que haya nadie capaz de hacerlo”, llega a decir el cronista. Se instaló la imagen en un camarín, y recibió las loas del Padre Peinador, para salir en procesión por las calles del pueblo, que habían sido previamente engalanadas. Tras el canto de la salve, la virgen entró en la parroquia para presidir la celebración de actos religiosos.

Posteriormente, ya el lunes 1 de junio, la talla fue llevada a la Ermita del Prado, saliendo de la parroquia a hombros de soldados higuereños que habían cumplido su servicio militar en África. Tras la llegada al santuario, el día transcurrió entre bailes, cante y alegría hasta la caída de la tarde, en que los higuereños que vivían en Sevilla regresaron a la capital y los vecinos de Higuera al pueblo.

El final del documento recoge los representantes de diversas instituciones que participaron en estos actos. El alcalde fue Rafael Girón María, el secretario municipal Otilio Guerra Librero, el juez Francisco Girón María, el hermano mayor de la Hermandad del Prado Juan Robledo del Cid, y se identifican otros muchos cargos institucionales. El cronista llega a recoger a los sacerdotes oficiantes de los actos religiosos e incluso el “coro de señoritas” que intervinieron, compuesto por Amalia Muñoz, Gabriela Santos, D. Día, Sebastiana Moreno, Manuela Nogales y Santos Martín.

Higuera recuerda la restauración de la Virgen del Prado en 1925

Se nombran las personas que acompañaron a la virgen desde Sevilla, las 50 parejas de jinetes que formaron parte de la comitiva y las hermandades que esperaban en el sitio de la Fontanilla la llegada de la imagen, como la de Nuestra Señora del Prado, la Sacramental, Hijas de María, del Sagrado Corazón de Jesús, la de los Ángeles de Alájar, la de San Sebastián y San José. Finalmente, se relatan las personas que portaron las andas del paso, Manuel Ordóñez, Antonio Mantero Gómez y Manuel Fernández Ordóñez.

Gabirel Salas ha escaneado el documento y lo ha divulgado en redes sociales, lo cual ha ayudado a su conocimiento por parte del pueblo, que ha acogido la iniciativa con gran aceptación. Han sido muy bien valoradas, sobre todo, las imágenes históricas que recogían los diversos momentos de todo este proceso.

Salas, además, ha elaborado un pequeño audiovisual con el conjunto de las imágenes, para llegar a más público por diversos canales. En definitiva, una interesante labor desarrollada de forma altruista a favor del pueblo de Higuera de la Sierra.