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Los geólogos destapan la vulnerabilidad del Polo Químico y los fosfoyesos ante un tsunami

Los geólogos destapan la vulnerabilidad del Polo Químico y los fosfoyesos ante un tsunami

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La Sociedad Española de Geología publica un estudio que simula la inundación provocada por un posible tsunami desde Ayamonte hasta Matalascañas. Analiza los daños y la vulnerabilidad de Huelva y sus pueblos costeros

El estudio, realizado al alimón por un grupo de investigadores de las universidades de Atacama (Chile) y UHU (Huelva) y publicado en la Revista de la Sociedad Geológica de España, ha analizado in situ las consecuencias que acarrearía a Huelva y a su zona costera la repetición de un tsunami similar al causado por el terremoto de Lisboa de 1755 que provocó miles de víctimas  y una gran devastación costera. Está firmado por los investigadores Tatiana Izquierdo, Manuel Abad, Joaquín Rodríguez-Vidal (UHU), Francisco Ruiz (UHU) y María Luz González-Regalado (UHU)

El trabajo baraja el peor escenario posible elaborando una cartografía de vulnerabilidad y riesgo en los edificios con un run-up (cota máxima de inundación) de 10 metros en núcleos urbanos.

Y aporta una serie de análisis: zonas de inundación, velocidad, altura de las olas, afectación de edificios, áreas urbanas dañadas, patrimonio histórico y natural destruido, polígonos industriales, Polo Químico y Energético de Huelva, que lo convierten en una herramienta adecuada para gestionar la ordenación del territorio urbano y de uso industrial. Y con ello capacidad de concienciación de la población, elaboraciones de planes de evacuación y actuación destinados a mitigar los daños por un posible tsunami.

El trabajo ofrece una cartografía de vulnerabilidad desde Ayamonte hasta Huelva capital pasando por Isla Cristina, Lepe, Cartaya, Punta Umbría y Matalascañas. Y en él se recoge que todas las poblaciones, excepto Huelva, poseen un porcentaje superior al 50% de edificaciones con índices de vulnerabilidad altos o muy altos en caso de producirse un tsunami.

Hay que tener en cuenta que algo más de la mitad de la provincia (518.000 habitantes) se concentra en la línea costera (250.000 residentes), una cifra que aumenta considerablemente en verano.

Solo los bosques, marismas y espacios naturales extensos amortiguarían el impacto de la crecida del mar y el avance de las olas. Y el asunto no es baladí porque, al margen del terremoto de 1755 que asoló el Golfo de Cádiz, se han ido detectando tsunamis en las costas de Huelva, aunque de pequeño calado, que ponen en evidencia que la amenaza es real.

Aquel terremoto de 1755 provocó miles de víctimas y enormes daños desde Ayamonte hasta Huelva, destruyendo poblados enteros y dejándolos como si nunca hubiesen existido y hasta la capital fue inundada en sus zonas más bajas.

El trabajo baraja el peor escenario posible elaborando una cartografía de vulnerabilidad y riesgo en los edificios con un run-up (cota máxima de inundación) de 10 metros en núcleos urbanos localizados en el borde costero de Huelva. Y evalúa los edificios y áreas de interés patrimonial e industrial que se encuentran amenazados por la posible acción de un tsunami.

El estudio previo subraya que el oleaje dominante es de medio metro aunque en la última década se han dibujado mapas de inundación costera en base a la modelización de propagación de tsunamis asociados a diversos escenarios sísmicos.

Estos trabajos estiman “alturas de ola de 6 a 8 metros en el sector central y oriental y de 4 metros en Guadiana y Piedras”. La altura de inundación varía también entre 3,5 metros en algunas zonas de Ayamonte y de 6 metros en los estuarios del Tinto y el Odiel y del Guadalquivir, donde se registra la mayor penetración horizontal hacia tierra. En cualquier caso hubo zonas (Isla Cristina) con alturas de inundación de 10 m (a. n. m.). Mientras que en Huelva la altura de inundación se estima entre 2 y 3 metros y un alcance aproximado de 100 metros a ambos lados de la ría.  En Huelva, recuerda el trabajo, las olas avanzaron por sus cauces fluviales, llegando el agua hasta la popular Placeta y zonas bajas del río Odiel.

Vulnerabilidad de los edificios

En el escenario que propone el trabajo de las universidades de Huelva y Atacama, 442 Km2 de costa estarían expuestos (Ayamonte, Isla del Moral, Huelva y Punta Umbría). De ellos, 80 Km2 presentan una peligrosidad alta, sobre todo en las desembocaduras de los valles fluviales.

De esta forma, “el estuario del Guadiana quedaría sumergido en su parte española, incluyendo Isla Cristina, Ayamonte e Islantilla”. La costa quedaría sumergida bajo una lámina de agua de 9 metros de media y solo un sector de la Punta del Moral quedaría elevado unos metros sobre el nivel del mar.

En el caso de los estuarios del Tinto y el Odiel, la inundación del valle sería “completa”, aunque más pronunciada en su sector occidental. Así, las marismas del Odiel se encontrarían sumergidas entre 5 y 9 metros.

La flecha litoral de Punta Umbría sería sobrepasada por las aguas aunque la inundación no superaría los 3 metros.

El estudio publicado en la revista de Geología hace especial mención a la zona que ocupa el Polo Químico y Energético de Huelva (refinerías, químicas, petroquímicas y muelles industriales). Estas áreas aparecen identificadas en una escala de peligrosidad media aunque con alturas de inundación media de 5,5 metros. Los alrededores de La Rábida experimentaría también una inundación significativa.

Huelva y el Polo Químico, apunta el trabajo científico, tendrían alturas de inundación de entre 3 y 6 metros. Y en el casco urbano las zonas más proclives a quedar inundadas bajo una lámina de agua de 7,5 metros son las ubicadas junto al cauce del Odiel.

Aunque el estuario del Tinto sería menos afectado, los canales mareales de su orilla (estero del Rincón y La Nicoba) y “los terrenos ubicados por las balsas de residuos industriales de fosfoyeso supondrían puntos de entrada del mar hacia la ciudad”. Alrededor de ellos se alcanzarían alturas de inundación por encima de los 5 metros y la penetración del mar hacia tierra siguiendo los valles fluviales sería de 10 kilómetros.

La zona baja del Guadalquivir y Doñana presentan patrones diferentes y “se inundarían marismas, caños y lucios cercanos a la costa. La altura de esta inundación alcanzaría los 8 metros. Se considera la inundación de todo el valle bajo del Guadalquivir. Este trabajo asigna a Matalascañas una baja peligrosidad.

En resumen, todos los pueblos sometidos a una mayor peligrosidad en base a los criterios de este análisis se localizan en el sector occidental y central de la costa de Huelva, entre el Guadiana y el Tinto. Entre estas poblaciones se citan Isla Cristina y Ayamonte como los núcleos urbanos con un porcentaje de terreno calificado como de “alta peligrosidad”, al igual que Isla Canela.

Zonas con mayor superficie expuesta

Los pueblos que poseen un mayor porcentaje de superficie expuesta, dentro de los distintos grados de peligrosidad, son Punta Umbría (100%), Isla del Moral (100%), El Rompido (57%), La Antilla (55%) y Huelva capital (37%).

Bienes patrimoniales expuestos

El trabajo enumera los bienes patrimoniales expuestos a las consecuencias de un posible tsunami: edificios religiosos, museos, bibliotecas, yacimientos arqueológico, instalaciones portuarias, torres almenaras, muelles de carga mineral (Tharsis y Riotinto). Y añade hasta siete espacios naturales expuestos total o parcialmente a un alto grado de peligrosidad por tsunamis: Doñana, Marismas del Odiel, Lagunas de Palos y Las Madres o El Portil.

Vulnerabilidad urbana

En cuanto al análisis de vulnerabilidad relativa en núcleos urbanos, el cálculo realizado por los investigadores evalúa la respuesta de algunos pueblos más expuestos a un posible episodio tsunamigénico.

El trabajo selecciona cinco localidades para diseñar este escenario: Ayamonte, Isla Canela, Isla del Moral, Punta Umbría y Huelva. Todos ellos poseen una tercera parte de su superficie expuesta a la inundación provocada por un tsunami de 10 metros de run-up.

En el caso de Huelva capital, alrededor del 40% del territorio estaría afectado por la inundación marina pero solo un 4,2% de su superficie está expuesto a una alta peligrosidad. Las construcciones con una vulnerabilidad baja y media están en el interior de la ciudad y los edificios con más alto riesgo están a la orilla del Odiel. Aun así, en la capital el porcentaje de edificios con riesgo de vulnerabilidad alto es extremadamente bajo, un 3%.

En Punta Umbría, su casco urbano presenta para los investigadores el caso “más paradigmático” de núcleo expuesto a la acción destructiva de un tsunami. El 100% de su extensión quedaría afectada pero solo el 3% de las construcciones se localizan en zonas de alta peligrosidad. Pero más de la mitad de sus edificios presentan un riesgo de vulnerabilidad alto o muy alto. Las construcciones más vulnerables se ubican cerca del canal de Punta Umbría y se trata de edificios antiguos de dos y tres plantas. Los edificios menos vulnerables se ubican en cuarta o quinta línea de playa y son viviendas modernas de cinco plantas o más.

En Ayamonte estima que un 50% de la ciudad quedaría afectada por la inundación. En la Puerta de España, el 60% de los edificios poseen un riesgo muy alto, la mayoría cercanos a la zona de La Ribera, por donde se produciría el desbordamiento del mar.

En la Isla del Moral aunque la población resultaría afectada por la inundación tan solo el 20% de las edificaciones están ubicadas en zonas de alta peligrosidad.

En Isla Canela toda la zona se considera de alta peligrosidad pero el grado de vulnerabilidad de sus edificios es inferior al de Ayamonte. Esto se debe, según el informe, al elevado porcentaje de nuevas viviendas con más de cinco pisos y cimentación profunda. Los edificios más afectados serían los de una o dos plantas ubicados en primera línea de playa.

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