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Mamá, no soy tu príncipe, soy tu princesa…¿no me ves?
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Mamá, no soy tu príncipe, soy tu princesa…¿no me ves?

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Hola Elsa,

Mi nombre es Lucas, soy trans y tengo que confesar qué he escuchado tus palabras en la Asamblea de Extremadura como mínimo veinte veces, y como me ha contado un pajarito que quieren prepararte un libro con todos los artículos qué están saliendo sobre ti estos días, desde Huelva no queríamos perdernos encontrarnos ahí, en tú baúl de los recuerdos, ya que queremos mostrarte todo el agradecimiento por lo que has hecho, así como la valentía y la madurez qué has mostrado con tan solo ocho años.

Para aquellas personas que no lo sepan, Elsa es una niña trans extremeña, más concretamente de Arroyo de San Serván,  qué esta semana pasada ofreció un pequeño discurso de la mano de Fundación Triángulo en el Parlamento Regional de Extremadura.

En ese alegato ella decía muchas cosas,  de lo más importante es que les recordaba a los allí presentes “señoras y señores que se dedican a la política, sigan haciendo leyes que reconozcan que las personas somos diversas, pese a las amenazas. No permitan que nadie nos arrebata la felicidad“.

En este momento, Elsa, yo convertiría tú mensaje en una canción para que todo el mundo de cualquier tipo de organización la cantase durante un tiempo bien largo, nuestra canción… porque Elsa, esas palabras ya no te pertenecen solo a ti, pertenecen a toda las personas trans gracias a ti.

Y aunque la atmósfera que me envuelve ahora es densa, ha aparecido ese poso que te hace más difícil el camino, esos discernimientos entre lo que es correcto y lo que no. Yo quiero decirte una y otra vez gracias, gracias, gracias por lo que has hecho. Desgraciadamente hay personas que viven para llamar la atención (de la forma que sea) cada cierto tiempo. No han entendido absolutamente nada de la vida y muchísimos menos de los derechos humanos. Básicamente no se han permitido ser libres, como lo ha hecho tú, Elsa, o como lo he hecho yo.

Había una frase de una gran activista trans, Lohana Berkins, que decía: “El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”. Búscala cuando la necesites, te inspirará.

Yo no tuve tu valor, no fui capaz de gritarle al mundo con 4 año “mama soy tú príncipe”. Porque lo mío, Elsa, hubiese sido al revés, tú princesa y yo un príncipe de esos qué manejan una espada y se enfrentan una y otra vez a monstruos. Ahora que lo pienso, seguro que tu eres una de esas princesas que se valen por sí mismas, que no necesitan que venga ningún príncipe a salvarlas. Esta es la enseñanza más grande que te ofrece  la diversidad, Elsa, sabernos seres diferentes y aprender a disfrutarnos con esas diferencias.

Dijiste: “Sin embargo, sigue siendo necesario recordar que tengo el derecho a ser llamada como yo me siento y que, cuatro años después, las equivocaciones son un poco raras. Como si alguien pudiera dudar de que yo soy una niña trans”. Elsa, a mí me sigue ocurriendo, y tampoco lo entiendo. Lucharemos juntes para que eso cambie. No te preocupes, lo conseguiremos.

Sois nuestra esperanza, vivir como una se sienta desde la infancia. Es maravilloso Elsa, una vida vivida desde lo que eres, y no representando tan solo lo qué los demás esperan de ti.

Son las niñas las grandes revolucionarias de nuestro tiempo. Ha nacido un nuevo referente: Elsa, la niña trans extremeña.