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La compleja relación entre animales, vecinos y espacio público en Huelva
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La compleja relación entre animales, vecinos y espacio público en Huelva

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Legislar un ámbito concreto nunca es sencillo, pero cuando se realiza para un área que nunca antes lo había estado y que, a día de hoy, se considera en la mayoría de los casos ‘parte de la familia’, la cuestión se complica. La convivencia con animales de compañía en Huelva es un tema peliagudo, y aunque desde el Ayuntamiento de Huelva se intenta realizar una normativa que ayude a la convivencia entre los propietarios de animales y los que no tienen animales, además de la protección de estos, no es una situación sencilla.

La ordenanza del Ayuntamiento de Huelva sobre la tenencia de animales de compañía y animales potencialmente peligrosos adapta los “principios inspiradores” de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada por la UNESCO el 27 de octubre de 1978 y ratificada por la ONU a Huelva. Unos derechos que van desde el bienestar físico de los animales (como el derecho a ser tratados adecuadamente y por profesionales en casos necesarios), a la convivencia con los seres humanos y otros animales.

Desde el Ayuntamiento de Huelva se intenta regular una convivencia que, hasta ahora, se antoja difícil. La concejal de Hábitat Urbano e Infraestructuras, Esther Cumbreras Leandro, ha indicado a diariodehuelva.es que “se trata de uno de los primeros cuerpos normativos que pusimos en marcha al llegar al Ayuntamiento de Huelva, demostrando nuestra apuesta y preocupación por el bienestar animal. Por primera vez, la ciudad contaba con una normativa municipal sobre tenencia de animales de compañía que supera las cuestiones administrativas y meramente reguladoras, y ello es fundamental para poder garantizar la protección de los animales y el reconocimiento de sus derechos“.

En este sentido, Cumbrera ha expuesto que “con esta ordenanza hemos conseguido articular los medios legales para responder a una concienciación ciudadana cada día más extendida en cuanto a la erradicación del maltrato animal. Sin embargo, la dificultad que lleva implícita esta normativa estriba en la obligación de conseguir además la convivencia armoniosa entre la realidad cívica en la ciudad y los animales que comparten nuestro día a día. Necesitamos la implicación y la colaboración ciudadana, porque al mismo tiempo que trabajamos por el bienestar de los animales, tenemos que velar por la calidad de vida de todos los onubenses”.

En la línea de integrar a los animales en el espacio público, Huelva es uno de los pocos lugares en el territorio nacional, que ofrece dentro de su playa de ‘El Espigón’ un espacio delimitado para disfrutar el verano con sus mascotas.

Reacciones

Al respecto se han manifestado los componentes de la futura asociación de animales de compañía de Huelva, formada por varios grupos de diferentes zonas de la ciudad, que han afirmado que “está bien que se regule, pero no que sintamos que estamos perseguidos ya que solicitamos parques caninos reales y en buenas condiciones para poder llevar a nuestros compañeros, pero si no son los adecuados es normal que muchos de nosotros los soltemos en parques, siempre que no molesten a los demás”, ha apuntado Irene F.

Por su parte, Lola Daza (propietaria de mascota y precursora de la futura asociación) ha considerado que “nos sentimos perseguidos. Está bien que se multe a los propietarios que no recogen los excrementos, pero es ilógico que nos vigilen y multen por llevar un perro suelto en un parque en el que ni siquiera molestan“. Asimismo, se queja de que “existe mucha suciedad en la ciudad y no es por nuestros perros, igual que nos persiguen a nosotros, deberían hacerlo con las personas que realizan sus necesidades en la calle, tiran basura al suelo, no recogen los botellones, etc. Y es que nos sentimos acosados, sobre todo en el parque de Zafra, en el que tenemos constantemente vigilantes, policías de paisano y en moto”.

En este sentido, desde el Ayuntamiento se ha confirmado que “son numerosas las campañas de concienciación que realizamos para mantener las calles limpias de papeles, pintadas, respetar los horarios para tirar la basura a los contenedores, ó la acumulación de muebles en las calles. En definitiva, respetar la Ordenanza de Higiene Pública, cuyo incumplimiento también conlleva sanción económica”. Cumbreras ha añadido que “la normativa pretende concienciar y tener un ambiente agradable entre los propietarios y no propietarios, y por supuesto una mejor calidad de vida de los animales”.

Postura de asociaciones de vecinos

Sin embargo, desde las asociaciones de vecinos se tiene otra visión de esta realidad. Coinciden en exigir mayor control de una normativa que hoy por hoy, subrayan, no se cumple por parte de los dueños de animales de compañía, sobre todo en el caso de los perros.

Charo Tristancho, desde la presidencia de la Asociación de Vecinos Los Rosales, reconoce el gran esfuerzo que realiza el Ayuntamiento para mantener las zonas urbanas limpias de cacas de perros aunque pide una mayor implicación municipal en este aspecto y sobre todo exige un mejor comportamiento a los dueños de perros. Toscano señala en concreto una zona de la barriada donde esta problemática es más visible: donde se asienta el colegio y las plazas Don Quijote y Dulcinea. “No puede ser que los niños y niñas que van y vienen al colegio cargados con sus mochilas tengan que sortear cacas de perro”, dice.

Charo Tristancho apunta que “evidentemente los animales no tienen culpa, son los dueños” y explica que cuando el Ayuntamiento impone sanciones a los propietarios de los animales por su comportamiento incívico resulta que no las puede ni cobrar porque se declaran insolventes. Por eso solicita que ante esta práctica, en vez de multas, se imponga una contraprestación social en forma de servicios a la comunidad.

En el mismo sentido se pronuncia Manuel Luna, desde la Asociación de Vecinos de La Navidad. Luna es claro: “La mayoría de los dueños de perros no cumple la normativa en vigor”. Y también indica un área de la barriada donde la situación es palpable, la calle Real de la Feria, junto a Unión Europea. Lo que sí entiende que está más vigilada es la presencia de perros peligrosos. Luna también pone en valor el trabajo municipal para mantener limpias estas zonas de tránsito y uso para paseo de los animales. “Le pediría a los vecinos que se impliquen más en el cuidado de los espacios públicos porque el Ayuntamiento sí limpia con frecuencia la zona”, apunta. Para Luna no estaría de más que se insistiera con campañas de concienciación ciudadana.

Qué dice la Ordenanza

Así se muestra en la ordenanza municipal que explica cuáles son las condiciones apropiadas para la buena convivencia con un animal de compañía como es “mantenerlo en buenas condiciones higiénico-sanitarias, realizando cualquier tratamiento que sea obligatorio, además de los curativos o preventivos oportunos, suministrándole la atención y asistencia veterinaria necesaria. También apunta a que hay que mantenerlo en condiciones de alojamiento, habitabilidad, seguridad y bienestar adecuados a su raza o especie; además de proporcionarles agua potable y alimentación suficiente y equilibrada para mantener un estado adecuado de nutrición y salud”, entre otras que se pueden leer en el apartado ‘Obligaciones’ del artículo 5.

Asimismo, la ordenanza aboga por proteger al animal de cualquier posible agresión o molestia que le puedan causar otros animales o personas. Prohibe maltratar o agredir físicamente a los animales o realizar con ellos cualquier acción que les irrogue sufrimientos o daños injustificados; así como el abandono de animales, o mantenerlos en lugares o instalaciones indebidas desde el punto de vista higiénico-sanitario o inadecuadas para la práctica de los cuidados y la atención necesarios que exijan sus necesidades fisiológicas y etológicas, según raza o especie.

Una ordenanza orientada al buen cuidado de las mascotas, pero también a que la sociedad tome conciencia de la convivencia que existe entre éstas y los onubenses por lo que apuesta por unas normas higiénicas sanitarias “lógicas” como es la limpieza de los excrementos de los animales de compañía. Hecho que si no se realiza conlleva una sanción económica y con el que están de acuerdo los propietarios “porque es lógico que mantengamos entre todos una ciudad limpia, por higiene”, afirma Lola Daza.

El artículo 13 es el más comprometido puesto que es el que mayores quebraderos de cabeza está trayendo tanto a propietarios como a la institución onubense porque contempla las normas de los animales de compañía en las vías y espacios públicos. Entre los puntos de este artículo destaca el que invita a que la persona que conduzca al animal queda obligada a la recogida inmediata de las defecaciones del mismo en las vías y espacios públicos, cuidando en todo caso de que no orine ni defeque en aceras y otros espacios transitados por personas. Un punto en el que casi todas las partes están de acuerdo, tanto propietarios como responsables del Ayuntamiento (“porque siempre hay algún dueño incívico que no lo hace y pagamos justos por pecadores”, considera Manuel.

Infracciones

Respecto a las diferentes infracciones que recoge la ordenanza, las más habituales suelen ser “por no recoger de la vía pública los excrementos de su mascota“, ha mostrado Esther Cumbrera. Una infracción “justa para todos aquellos que no lo hacen y provocan suciedad y que nos tachen a todos del mismo perfil, cuando no es así”, dice Irene.

En lo que va de año, la Policía Local ha abierto unos 220 expedientes por infracciones a propietarios de perro. La mayoría de los casos, por no recoger de la vía pública los excrementos de su mascota. También se encuentran entre los principales motivos de las actuaciones policiales el hecho de llevar a la mascota sin bozal o correa y no tener chip.

Estas últimas son las que más polémicas están creando puesto que los miembros de la futura asociación de animales de compañía en Huelva apuntan que “no tenemos parques caninos, sino jaulas para que los perros hagan sus necesidades sin las condiciones de higiene adecuadas”, por lo que “ya nos hemos manifestado en varias ocasiones para reclamar unas mejores dotaciones, y limpieza de las mismas; así como que no se nos multe por tener a nuestros perros sueltos en parques, ya que no disponemos de lugares adecuados para que ellos disfruten de la libertad de ir sin correa”, afirma Daza.

Propuestas

Peticiones como parques caninos amplios con cerramiento, bebedero para perros, bancos, alumbrado público eficiente, iluminación adecuada, papeleras y zona ‘agility’ para que hagan ejercicio los perros, entre otras. Parques caninos “reales, que cubren las necesidades de nuestros compañeros y con una higiene diaria para que no cojan enfermedades”. Entre los ejemplos que ponen los propietarios de animales de compañía se encuentra la localidad sevillana de Tomares, que cuenta con un parque canino para cada 3.000 habitantes. “Es un municipio en el que sí se promueve y valora tener mascotas, cubriendo sus necesidades con parques caninos reales, no pipicans”, ha considerado Juan M.

Así, en el punto 1 del artículo 13 el Ayuntamiento escribe que “los animales sólo podrán acceder a las vías y espacios públicos cuando sean conducidos por sus poseedores o dueños y no constituyan un peligro para los transeúntes u otros animales, excepto en aquellos lugares que el Ayuntamiento determine como zona de esparcimiento para perros. El Ayuntamiento habilitará en parques y jardines y lugares públicos, en la medida en que éstos lo permitan y tras un estudio de ubicación, instalaciones y espacios adecuados debidamente señalados para el paseo y esparcimiento de los animales. El Ayuntamiento tendrá en cuenta estas necesidades en la proyección de los nuevos parques y jardines”. Una afirmación que “reclamamos, ya que no nos queda más remedio que soltarlos en parques y jardines porque los espacios habilitados no responden con sus necesidades”, confirma Daza.

Ya en el artículo 14 se recoge la situación del acceso a los transportes públicos. Actualmente, solo está permitido a los perros guías, pero Cumbreras ha confirmado a diariodehuelva.es que “estamos en pleno proceso de modificación del reglamento para la prestación del servicio de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Huelva (Emtusa) y uno de los principales cambios a introducir será flexibilizar el régimen de acceso a los vehículos con animales“.

La principal consecuencia de la nueva Ordenanza Municipal sobre Bienestar Animal, aprobada en 2016, “fue la renovación y ampliación del Servicio de retirada, transporte y custodia de animales junto al de gestión del Centro Municipal de Acogida. Además de unificar las dos cuestiones, hemos desarrollado unas obras para reformar y ampliar el Centro Municipal de Acogida de Animales en las que hemos invertido unos 40.000 euros”.

Normativa 

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada por la UNESCO el 27 de octubre de 1978 y ratificada por la ONU, cuyo Preámbulo establece unos principios que fundamentan la base de estas relaciones, como son el reconocimiento de derechos propios de los animales, que los mismos han de ser respetados y que el hombre debe ser educado, desde la infancia, en el reconocimiento y exigencia de dichos derechos, dado que se parte de la base de que el animal es un ser sensible.

En el ámbito de la Unión Europea este principio adquiere carta de naturaleza con la Resolución del Parlamento Europeo de 6 de junio de 1996, materializada en el Protocolo anejo al Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea número 33, sobre protección y bienestar de los animales, introducido por el Tratado de Ámsterdam. Dentro del Estado Español, la Comunidad Autónoma de Andalucía, en virtud de lo establecido en el Artículo 148 de la Constitución y en el propio Estatuto de Autonomía, tiene la competencia para la regulación de esta materia, a cuyo efecto se dictó la Ley 11/2003, de 24 de noviembre, de Protección Animal (BOJA nº 237, de 10/10/2003), posteriormente desarrollada por las correspondientes normas reglamentarias, especialmente por el Decreto 92/2005, de 29 de marzo, por el que se regula la identificación y los registros de determinados animales de compañía.

Especial atención se presta a los denominados animales peligrosos o potencialmente peligrosos (también regulado en la ordenanza municipal), a los cuales se les aplica una normativa más rigurosa respecto de los requisitos para su tenencia, fruto de una especial sensibilidad del legislador para proteger al ciudadano frente a los ataques y agresiones de las que pueden ser objeto por parte, principalmente, de perros de potentes características físicas.

Soluciones

¿Qué solución podría tener una situación así? Desde el colectivo de propietarios afectados se reclama “mayor comprensión, más instalaciones y menos sanciones económicas indiscriminadas“, hecho en el que el Ayuntamiento aboga por la sensibilización y conciencia cívica de los propietarios de animales de compañía para “garantizar una convivencia pacífica y ética”.

Por último, desde el colectivo de propietarios se reclama una mayor vigilancia “al resto de la población, si nosotros somos sancionados por estas cuestiones, que quien orine en la calle, o tire basura, también pague”. En este sentido, la propia normativa detalla cuáles son las infracciones leves, graves y muy graves y sus consecuencias económicas, y desde la concejalía encargada del área se propone una “concienciación de todos para mejorar la convivencia”.

Sin duda, una convivencia que requiere de puntos de encuentro para buscar las mejores soluciones para que los animales de compañía tengan una buena convivencia tanto con otros animales, y con el resto de la sociedad, sin olvidar las condenas al maltrato y abandono animal, sancionados por la normativa.

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