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Cambalache cartayero

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El resultado de las elecciones Municipales y Autonómicas ha supuesto un reforzamiento del bipartidismo en España. El PSOE fue el ganador claro y el PP se ha consolidado como principal partido de la oposición “reconquistando” su fortín madrileño. En cambio perdieron Podemos y Ciudadanos, aunque de forma diferenciada. En el caso de la formación morada de izquierdas, se estrelló en las urnas. Un batacazo en toda regla. En el caso de la formación naranja, más que una derrota electoral, lo ha sido en la gestión de los resultados. La formación liberal de Rivera, cada día más escorada a la derecha, va a vivir, con su entrega a los candidatos del PP, su socio preferente, el peligro de ser segundo en todas partes donde gobierna la derecha. En estos casos se suele cargar con lo malo de gobernar y casi nunca con la gestión visible, encarnada en el Alcalde o Presidente Autonómico. Ejemplo de lo dicho es que la única ciudad de más de cien mil habitantes que va a gobernar es Granada, y de forma rotatoria por dos años. No consigue la presidencia de ninguna Comunidad y unicamente el gobierno de la ciudad autónoma de Melilla, con el apoyo del PSOE y el partido de la comunidad musulmana. Asimismo el “cuento”, de que no pactan con Vox, no se lo creen, ni gusta a los que lo ven bien, ni a los que rechazán estos acuerdos.

Tampoco a nivel Estatal, y casi dos meses despues de las Elecciones Generales, sabemos si va a haber gobierno, antes o despues de Agosto. Pedro Sánchez ya trabaja en una investitura en segunda votación con más votos a favor que en contra, puesto que los que antes pedían la astención por interes nacional, ahora militan en el “no es no” y viceversa. Necesitamos políticos estadistas, que vean soluciones a los problemas a largo plazo, mientras les sobra testosterona juvenil a los candidatos, que critican el poder de los partidos nacionalistas, pero con sus decisiones les dejan de nuevo las llaves. Así solo se divisan dos posibilidades, a saber : la primera y más probable es el voto a favor de Podemos, PNV, Compromis y Regionalistas Cántabros, con la abstención de ERC. Y la segunda, no muy deseada : la repetición de elecciones.

En cuanto a los resultados en nuestra provincia, pocas sorpresas, el PSOE apuntala su “eterno” poder en la Diputación y en la mayoría de municipios, con mayoría absoluta en la capital, algo dificil en la actualidad, todo un respaldo a la gestión de Gabriel Cruz. El PP gana con rotundidad en Lepe, y con apoyos, recupera Aljararque y consigue por vez primera la alcaldía cartayera.

Por cierto, hablando de Cartaya, donde se dió una de las sorpresas, o “pasteleos” electorales, más llamativos, que hacen reconsiderar el sistema de elección de los Alcaldes, esto daría para otro artículo. En este municipio, el tercer partido más votado, el PP, se hizo con la Alcaldía. En principio, el acuerdo entre Independientes por Cartaya, del ex alcalde Polo, el PP y Ciudadanos, suponía que cada partido gobernaría durante 16 meses de forma rotatoria. Tremendo cambalache, que pudo llegar a ver la luz. Al final en un episodio digno de “House of Cards”, el único concejal de Ciudadanos, se da cuenta en ese momento, curiosamente, de que Juan Polo, está imputado por un presunto delito de prevaricación y tráfico de influencias, exigiendo que la Alcaldía sea obstentada por el popular Manuel Barroso, cosa que acaba sucediendo. Existe el “rumor”, de que la alternancia no está descartada más adelante, si Polo sale indemne de su situación judicial. Todo a su tiempo. O que, el candidato Socialista, Alexis Landero, algún día conveza a alguien y con un solo voto de un independiente, presente una moción de censura.

Esperamos, los vecinos de El Rompido, que el nuevo Alcalde, lo haga algo mejor que el anterior, el listón está muy bajo. Pagando unos de los impuestos más altos, expecialemnete el recibo del agua, vivimos entre la dejadez y el deterioro, de nuestras calles, con suciedad, farolas y contenedores rotos, nula seguridad, jardines sin cesped y un largo ecétera. El Rompido es algo más que la plaza principal o la zona de restaurantes y comercial. Eso es lo que realmente nos importa a los vecinos, más allá de reparto de cargos y vanidades.


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