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Cardiólogos del Juan Ramón coordinarán en toda España una técnica de la que son pioneros

Cardiólogos del Juan Ramón coordinarán en toda España una técnica de la que son pioneros

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Los cuatro facultativos y un becario que integran la Unidad de Arritmias del Hospital Juan Ramón Jiménez están marcando un hito a nivel nacional e internacional. Implantan unas 350 unidades al año entre marcapasos y desfibriladores, han implantado recientemente con excelentes resultados dos marcapasos sin cables en pacientes onubenses y son referente mundial en el implante de marcapasos mediante la estimulación del Haz de His, lo que les ha valido ser nombrados por la Sociedad Española de Cardiología como los coordinadores nacionales de esta técnica.

La estimulación del Haz de His reproduce la secuencia natural de contracción del corazón a través de su propio sistema eléctrico, lo que supone una garantía a largo plazo del mantenimiento de su fuerza de contracción. Supera por tanto con creces la estimulación directa del músculo cardíaco, aportando un plus en seguridad al tratamiento convencional.

La Unidad de Arritmias comenzó a utilizarla en 2001 y publicaron a nivel mundial la aplicación de esta técnica en 2005. Desde entonces, el Hospital Juan Ramón Jiménez acoge cada 15 días a cardiológos de los cinco continentes para formarles y participa en proyectos de investigación con otros países. El responsable de esta unidad, Pablo Moriña -en el centro de la imagen con su equipo y uno de los pacientes con marcapasos sin cable-, señala que mediante esta técnica se estimula de manera natural el latido en los pacientes que no lo tienen.

El otro avance que está aplicando la unidad es la implantación de marcapasos sin cables. Moriña explica que “se implanta una cápsula pequeña, de unos 0,8 cm3 y dos gramos de peso, a través de una punción en la vena femoral que va al corazón. El marcapasos produce una corriente eléctrica que produce el latido cardíaco”.

La ventaja es que evita complicaciones en el uso de cables, no es necesario abrir una herida porque se implanta a través de una punción, y se pueden evitar los problemas de rechazo de los marcapasos convencionales. “Antes de esta técnica -señala Moriña-, el único recurso era la implantación de marcapasos convencionales mediante una intervención en la que había que abrir el pecho”.

Aunque en teoría se puede aplicar en todos los pacientes, Pablo Moriña concreta que “estos marcapasos implantados en el músculo cardíaco provocan una contracción artificial que entre comillas no es tan buena como la natural”, al no poder estimular la actividad de las aurículas. Un inconveniente al que se le está intentando poner remedio mediante ensayos de un prototipo con animales.

 

 


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